Los desahucios tienen nombre: Maricarmen
- El Gobierno negocia contrarreloj para sacar el decreto sobre vivienda que Junts podría apoyar esta vez
- Los casos Zapatero y Begoña Gómez de nuevo en las portadas
El escándalo social por el caso ha corrido como la pólvora. El desahucio de Maricarmen, la vecina madrileña de 87 años a la que sacaron de su casa, en la que llevaba viviendo más de 70 años, se convertía en el rostro de las miles de situaciones iguales que ocurren cada año.
El injusto sufrimiento de Maricarmen tal vez evite a otros muchos pasar por lo mismo. Y es que, tras la indignación ciudadana, los políticos parecen avergonzados por su inacción. Todos los partidos quieren ahora una solución inmediata al problema de la vivienda. El problema que más preocupa a los españoles, según todas las encuestas. Queda por ver si alcanzarán el acuerdo necesario. Para empezar, en el seno del Gobierno y, después, entre el Ejecutivo y sus socios de investidura.
Mientras se mantienen contactos discretos en esa dirección, algunas de las cosas que se dicen en público dan la impresión de estar ante una subasta, un «quién da más», como la idea de Sumar para que el Gobierno expropie al fondo buitre la casa en la que vivía Maricarmen. Pero, ante tan llamativa propuesta, nos preguntamos, preguntamos a Sumar: ¿para cuántas Maricármenes está dispuesto a aprobar expropiaciones por decreto? ¿O solo esta vez? Tal vez sería mejor reflexionar antes de lanzar titulares.
Pedro Sánchez arrancaba esta legislatura prometiendo conseguir que lo que llamó «el quinto pilar», es decir, la vivienda, dejara de ser un problema en España. No lo ha conseguido hasta ahora y le quedan pocos meses de actividad parlamentaria.
Lo cierto es que lo ha intentado en varias ocasiones con decretos aprobados en Consejo de Ministros que fracasaron por el rechazo del Congreso. Esos reiterados reveses hacían temer lo peor. No es fácil, desde luego, que Podemos y Junts voten lo mismo. Pues esta vez tal vez Maricarmen haya conseguido poner luz al final del túnel. Ponerles la cara colorada a sus señorías.
El problema fue, una y otra vez, que el Ejecutivo no tuvo en el Congreso los escaños de todos sus socios de investidura. Ahora hay esperanza. Y es que, ante el impresionante reproche social, es muy difícil negarse a dar una salida. Así que puede que el Gobierno consiga el apoyo necesario entre la derecha catalana y vasca, por un lado, y los socios de izquierda, por otro.
PP y Vox, como siempre, están fuera de la ecuación. Su no, salvo gran sorpresa, está prácticamente garantizado. Sin embargo, si, como parece en estos momentos, el resto de la Cámara piensa más en los ciudadanos que en sus intereses partidarios, miles de españoles podrán respirar.
El siguiente capítulo del calendario judicial que marca la política
Los tribunales volvían a entrar en la escena política esta semana por la apertura de juicio oral a Begoña Gómez y la reactivación del caso Zapatero. Todo, casualmente, por enésima vez, recuerdan los socialistas, coincidiendo con un viaje internacional de Sánchez. Una coincidencia que fuentes de Moncloa consideraban «intolerable».
Las polémicas joyas del expresidente volvían a aparecer en portada después de conocerse su última versión. Se trataría de «un obsequio realizado como atención personal» por el rey de Arabia Saudí, Abdalá bin Abdulaziz al Saud, en un viaje a Madrid en 2007 y durante una reunión en Moncloa.
De ser así, los expertos coinciden en que Zapatero podría librarse del delito de contrabando, ya que las joyas las habría traído a España el rey de Arabia, y el delito de fraude fiscal estaría prescrito. Veremos qué crédito da el juez a este relato.
Y, como decíamos, también se ha vuelto a hablar del caso de Begoña Gómez, la mujer de Pedro Sánchez. A una semana de su jubilación, el juez Peinado ha dejado en marcha el juicio, que podría avanzar en 2027 en paralelo al camino hacia las urnas. El juez Peinado parece haber dejado muy bien organizada la agenda antes de colgar la toga mañana domingo.
En las filas del PSOE quieren confiar en que los casos Gómez y Zapatero puedan movilizar a los suyos ante la convocatoria de las generales. Creen que serán un «revulsivo», ya que «los suyos» sienten que el partido y el Gobierno están siendo acosados por los tribunales. No da la impresión de que calculen muy bien. Solo con «los suyos» es difícil que ganen. Pero la dirección socialista se mantiene: «Hay partido», dicen.