Maricarmen agradece el apoyo desde el hospital y anima a seguir: "No ha podido ser, pero por favor luchad"
- "Lo que quiero es que el problema de los fondos buitre se elimine de una vez por todas", afirma en su primer mensaje
- Fuentes del Sindicato de Inquilinas e Inquilinos han confirmado que se encuentra bien, aunque continúa ingresada
Maricarmen, la mujer de 87 años desahuciada esta semana de la casa en la que llevaba 71 años viviendo, ha enviado su primer mensaje público después de ser trasladada al hospital Gregorio Marañón tras el desahucio. "No he logrado defender mi casa, pero sí he luchado para que los demás aprendan a luchar por la suya", ha declarado. "No ha podido ser, pero por favor luchad". ha reiterado.
La anciana agradece el apoyo recibido durante las movilizaciones y, en especial, al Sindicato de Inquilinas e Inquilinos y a su abogada, Beatriz Duró. "Mi casa ha sido mi vida y ahora tengo que dejarla atrás, pero eso no significa que no vaya a seguir luchando", señala.
Maricarmen asegura además que continuará colaborando con el movimiento por la vivienda pese a su edad y a sus problemas de salud. "Lo que quiero es que ese problema que tenemos con todos los fondos buitre se elimine de una vez por todas", afirma en su mensaje, en el que también anima a participar en la manifestación convocada este sábado 26 de septiembre a las 18.30 horas en la Puerta del Sol.
Fuentes del Sindicato de Inquilinas e Inquilinos han confirmado a RTVE Noticias que Maricarmen se encuentra bien, aunque continúa ingresada y sometida a pruebas médicas. Tras el desahucio tuvo que ser evacuada en camilla por el Samur y trasladada en ambulancia al Gregorio Marañón, donde permanece desde entonces.
"No tiene ganas de comer"
Su familia asegura que, por el momento, no dispone de una alternativa habitacional y muestra su preocupación por el estado físico en el que se encuentra. "La preocupación mayor en este momento, aparte de que Maricarmen está exhausta, cansada, agotada, es que no tiene ganas de comer", explica su primo, Vicente, en una entrevista concedida al programa de La 1 Mañaneros 360. La familia teme especialmente que esta falta de apetito pueda agravar su estado físico.
Vicente también ha querido agradecer el apoyo recibido durante las últimas semanas, especialmente al Sindicato de Inquilinas y a las personas que se han movilizado en Madrid y en otros puntos del país. "Su comportamiento, el trabajo realizado y el apoyo y solidaridad que ha tenido con mi prima es absolutamente para hacer un monumento", afirma.
Para la familia, el caso de Maricarmen trasciende su situación personal y refleja un problema más amplio de acceso a la vivienda. "El problema de Maricarmen no es solamente Maricarmen, es el de Paca, es el de Juani, es el de Mariano, que también los han desahuciado en situaciones similares", señala Vicente. El familiar considera que se trata de un problema estructural y reclama medidas frente a la presencia de fondos de inversión en sectores considerados básicos. "No se deben permitir los fondos buitre", sostiene. En su opinión, mientras estos fondos continúen operando en ámbitos como la vivienda, seguirán produciéndose casos similares.
"Esto, o se corta de alguna manera en todos estos ámbitos, o seguiremos teniendo casos de Maricarmen hoy, y mañana, y pasado", afirma.
Propuestas privadas
La mujer ha recibido propuestas privadas para permanecer en el barrio, pero por el momento no está en condiciones de valorarlas debido al impacto de lo ocurrido. Su demanda sigue siendo disponer de una alternativa habitacional digna en el mismo barrio en el que ha vivido durante más de siete décadas.
El desahucio se produjo en el número 46 de la calle Alcalde Sainz de Baranda, junto al parque del Retiro, al cuarto intento. Cerca de 300 personas, convocadas por el Sindicato de Inquilinas, habían pasado la noche en el edificio y sus alrededores para intentar impedirlo. Durante la mañana también se concentraron centenares de personas, entre ellas artistas y políticos.
La presión vecinal, las protestas y los intentos de negociación con Urbagestión, la empresa propietaria de la vivienda, no lograron finalmente paralizar el desalojo. El caso de Maricarmen se ha convertido en uno de los episodios más visibles de las movilizaciones por el derecho a la vivienda en Madrid.