El Banco de Tejidos CIEN, donde los cerebros donados se convierten en investigación contra el Alzheimer
- El centro conserva y estudia tejido cerebral para conocer mejor las enfermedades neurodegenerativas
- Su trabajo permite relacionar los cambios observados en el cerebro con la historia clínica de los pacientes
En Madrid, en el Centro Alzheimer de la Fundación Reina Sofía, existe un banco cuya materia prima no se puede fabricar en un laboratorio: tejido cerebral humano. Es el Banco de Tejidos CIEN (BT-CIEN), un biobanco especializado en muestras neurológicas que recibe donaciones de personas con enfermedades neurodegenerativas, pero también de personas sin estas patologías. Su objetivo es que esos tejidos puedan contribuir, después del fallecimiento del donante, al conocimiento de enfermedades como el Alzheimer, el Parkinson o las demencias con cuerpos de Lewy.
El BT-CIEN surgió en 2010 a partir de la actividad que, desde los años noventa, desarrollaba el Banco de Tejidos para Investigación Neurológica de Madrid. Desde entonces, combina dos funciones: por un lado, la extracción, procesamiento, diagnóstico y clasificación neuropatológica de los cerebros donados; por otro, la investigación y la cesión de muestras a investigadores externos, siempre dentro del marco ético y legal establecido para el uso de muestras biológicas humanas.
Al frente del banco está el neuropatólogo Alberto Rábano. En una entrevista en RNE con motivo del Día Mundial del Alzheimer, Rábano explica la finalidad de este trabajo: "Lo que nosotros hacemos está contribuyendo mucho a desarrollar eso que se llama medicina de precisión, o medicina personalizada, en las enfermedades neurodegenerativas".
El neuropatólogo y director científico del BT-CIEN, Alberto Rábano. Luis Vallés Cusí
¿Qué ocurre cuando una persona dona su cerebro?
La donación permite estudiar directamente el órgano en el que se han producido los cambios asociados a la enfermedad. Tras el fallecimiento, el equipo del banco realiza una extracción siguiendo un procedimiento de autopsia clínica neuropatológica. Posteriormente, el cerebro se procesa y se analiza para identificar las lesiones y alteraciones que presenta. Una parte del tejido puede conservarse para futuros estudios y otra puede destinarse a proyectos de investigación.
Este proceso tiene, además, una característica especialmente relevante: el tejido no se estudia de forma aislada. En el caso de determinados donantes, los investigadores disponen también de información clínica acumulada durante años. El BT-CIEN cuenta con un programa de donación interno vinculado al Centro Alzheimer de la Fundación Reina Sofía y con otro programa abierto a potenciales donantes de Madrid y de otras comunidades autónomas que no disponen de un banco de tejidos neurológicos propio.
Para Rábano, la participación de personas sanas es tan importante como la de quienes han desarrollado una enfermedad. Ya en 2010 explicaba a RTVE la necesidad de contar con ambos perfiles: "Nos hacen falta donantes enfermos y sanos, sin enfermedades neurológicas o psiquiátricas".
Un cerebro puede contener las respuestas que busca la ciencia
Una de las claves del trabajo del BT-CIEN es que el diagnóstico clínico realizado en vida no siempre coincide con lo que finalmente revela el estudio neuropatológico. En las enfermedades neurodegenerativas es frecuente encontrar más de una alteración en un mismo cerebro, especialmente en personas de edad avanzada. Analizar el tejido permite, por tanto, conocer qué patologías estaban presentes y cómo se relacionan entre sí.
El banco desarrolla líneas de investigación centradas, entre otras cuestiones, en los cambios neuropatológicos y moleculares asociados al Alzheimer y otras demencias, en la clasificación de las taupatías y en la relación entre los síntomas que presentó el paciente y las lesiones observadas posteriormente en su cerebro.
Este conocimiento puede tener consecuencias que van más allá de comprender qué ocurrió en el cerebro de una persona. La investigación con estas muestras busca mejorar la clasificación de las enfermedades, identificar mecanismos implicados en su desarrollo y contribuir a nuevas herramientas de diagnóstico y, a más largo plazo, a estrategias terapéuticas más precisas.
Estudio de una muestra de tejido cerebral en el BT Cien Centro de Investigación de Enfermedades Neurológicas (CIEN)
Una red de investigadores que utiliza las muestras
El BT-CIEN no trabaja únicamente para sus propios proyectos. Una de sus funciones es poner muestras a disposición de investigadores externos que las solicitan. Las peticiones son evaluadas en un sistema que incluye un comité científico y otro ético, encargados de garantizar que el uso de las muestras responda a criterios científicos y respete las normas aplicables.
El banco participa además en proyectos colaborativos con otros centros. Uno de los más recientes es GADIR, desarrollado entre 2025 y 2027 junto a bancos de tejidos neurológicos de España y Portugal. El proyecto combina información genética con la clasificación neuropatológica de los cerebros para estudiar las demencias y avanzar en herramientas de diagnóstico y evaluación del riesgo.
La investigación del tejido cerebral también permite estudiar enfermedades que pueden confundirse entre sí.
Una investigadora descongela una muestra de tejido cerebral. Centro de Investigación de Enfermedades Neurológicas (CIEN)
La donación, una decisión voluntaria y regulada
Donar el cerebro para investigación es una decisión voluntaria que debe quedar acompañada del correspondiente consentimiento informado. El procedimiento está regulado y la familia recibe instrucciones específicas cuando se produce el fallecimiento del donante. El banco dispone, además, de un sistema de atención para comunicar de forma inmediata el fallecimiento y poder realizar la extracción dentro de los plazos necesarios.
La importancia de aumentar estas donaciones ha sido señalada también por los especialistas que participaron en la campaña "Cerebros extraordinarios", impulsada por la Fundación Reina Sofía en 2025. En ese momento se destacó que en España se realizan actualmente menos de 200 donaciones de tejido cerebral al año.
Para la investigación de enfermedades como el Alzheimer, cada cerebro donado representa, por tanto, algo más que una muestra biológica: es la posibilidad de comparar lo ocurrido en el órgano con la evolución clínica de una persona y de proporcionar material para nuevas investigaciones. Como resume Rábano, el objetivo es avanzar hacia una medicina capaz de comprender mejor las diferencias entre pacientes y enfermedades: "Lo que nosotros hacemos está contribuyendo mucho a desarrollar eso que se llama medicina de precisión, o medicina personalizada, en las enfermedades neurodegenerativas".