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Día Mundial de la Seguridad del Paciente

Del laboratorio al paciente, cómo se elaboran los tratamientos personalizados en el hospital

  • Los medicamentos ad hoc llevan asociados un protocolo de seguridad desde su prescripción
  • En caso de identificarse un efecto adverso, se frena la aplicación del tratamiento y el personal sanitario lo notifica al hospital
Laboratorio farmacéutico del Hospital Ramón y Cajal de Madrid
Laboratorio farmacéutico del Hospital Ramón y Cajal de Madrid RTVE
PILAR BAYÓN

Cada semana Ángel, de 86 años, acude al Hospital Ramón y Cajal de Madrid para recoger su medicación. Se trata de un colirio personalizado que elaboran en el propio laboratorio del centro y que le ayuda a aliviar los efectos que le produjo un ictus en la visión hace cinco años. “Estoy muy contento con los resultados. El medicamento va francamente bien”, ha contado este piloto jubilado a RTVE, tras recoger su dosis adaptada.

Hasta que el medicamento llega a las manos de Ángel sigue un “estricto protocolo”, según el doctor de medicina preventiva del Hospital, Marco Antonio Espinel Ruiz. “El médico hace la preinscripción en función de la patología. Luego el farmacéutico hace una verificación de ese tratamiento, la dosis, interacciones o alergias. El servicio de Farmacia gestiona y dispensa el medicamento y finalmente se administra por el personal sanitario en el hospital o por el propio paciente en el domicilio”, detalla con motivo del Día Mundial de la Seguridad del Paciente.

El laboratorio en el que se elaboran este tipo de tratamientos ad hoc cumple también unas condiciones muy específicas. Situado en las entrañas del propio centro, está aislado con cristales y funciona casi las 24 horas del día. "Trabajamos día y noche", indica a las puertas del laboratorio la farmacéutica del hospital, Eva Delgado, mientras sostiene en sus manos uno de los fármacos cubierto por una bolsa identificada con el nombre de su receptor.

Cómo se elaboran los tratamientos personalizados en el hospital

Medicamento preparado en el laboratorio del Hospital Ramón y Cajal RTVE

Unos 150 tratamientos de quimioterapia al día

Al otro lado de las ventanas, se ve cómo cada farmacéutico va elaborando las fórmulas de manera “artesana”, pero medida. Van ataviados con batas, mascarillas y guantes no solo para mantener la esterilización de los fármacos, sino también para protegerse a ellos mismos de una posible exposición continua. Como testigo, en la sala hay un robot que aún no está en funcionamiento, pero que, según el hospital, podría acabar sistematizando algunos de los procedimientos que más se repitan, algo para lo que aún no hay fecha.

“Hacemos como unas 150 quimioterapias al día y algunos tratamientos más individualizados. También fórmulas magistrales como el colirio de Ángel, jarabes pediátricos, preparados nutricionales…. En total como unos 200”, estima.

Además de la preinscripción y la elaboración, otro de los momentos clave del tratamiento personalizado es el suministro al paciente en el hospital o su entrega cuando venga a recogerlo. Si esto no es posible, se guardan en una nevera para medicamentos cuando se necesiten y se dispensan a domicilio. “Cuando vienen los pacientes se le explica el tratamiento, sus riesgos, las posibles interacciones y pueden tomar sus propias decisiones”, explica Salgado.

Cómo se elaboran los tratamientos personalizados en el hospital

Nevera en la que se conservan los medicamentos para los pacientes a domicilio.

Notificaciones de errores

Durante todo el proceso de elaboración, señalan tanto Eva Delgado como Marco Antonio Espinel, hay controles como la valoración de los técnicos o del personal de enfermería que “frenan” su aplicación en caso de detectar un error. También hay referentes de seguridad del paciente en cada unidad, agrega el doctor, y si se identifica un efecto adverso "se notifica”. “Esto llega a la Comisión de Seguridad, que es quien valora el alcance, si se trata dentro de la comisión o de la propia unidad, y las medidas para que no vuelva a ocurrir”, sentencia.

En cuanto a los medicamentos que ya vienen preparados desde el exterior, se guardan en una zona cercana a atención al paciente. En este caso, es una mano robótica la que los selecciona tras proporcionarle la información. A través de una cinta adherida al techo, los medicamentos llegan hasta las manos de los sanitarios de atención al paciente. Estos hacen el último check y los entregan en ventanilla a usuarios como Ángel que, aunque ya desde el suelo, consigue seguir viendo sus queridos aviones gracias a la medicina personalizada.

Cómo se elaboran los tratamientos personalizados en el hospital

Mano robotica que selecciona los medicamentos llegados de fuera del hospital. RTVE