El Imserso vive su 'crisis de los 40': millones de viajeros para 880.000 plazas y unos hoteles que piden más dinero
- Los hoteles critican que cobran entre 24 y 27 euros y no pueden cubrir costes
- Zonas como Mallorca o la Costa del Sol aportan cada vez menos camas al programa
Mucho ha llovido desde que se inauguraron los viajes para mayores del Imserso en 1985, hace ya cuatro décadas. Entonces, el socialista Felipe González presidía una España que cuatro años antes había visto al teniente coronel Tejero irrumpir a tiros en el Congreso. La calle ardía con el debate sobre la permanencia en la OTAN; los astilleros, con la reconversión industrial; y la joven democracia vivía aquel mismo año una de sus primeras grandes huelgas generales. España estaba, además, a las puertas de conocer que Barcelona organizaría los Juegos Olímpicos de 1992, el mismo año en que Sevilla celebraría su Exposición Universal.
En ese país con ese 1985, llegó el primer Programa de Vacaciones para Mayores del Imserso. Ofrecía 16.000 plazas en hoteles de Palma de Mallorca (Islas Baleares) y Benidorm (Comunidad Valenciana). Las estancias de 15 días en la ciudad alicantina costaban 10.000 pesetas (unos 60 euros actuales), mientras que disfrutar de las playas de la isla de la calma estaba al alcance de la mano por 20.000 pesetas (unos 120 euros).
El Imserso: el primer baño en la playa de una generación de pensionistas
Sus impulsores tenían dos objetivos en mente. En primer lugar, "fomentar el envejecimiento activo", tal y como se leía en el número 300 de una revista del Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso) de 2011. Estas estancias baratas querían ayudar a los pensionistas que habían tenido menos oportunidades de viajar -y de todo tipo- a lo largo de su vida, a que recuperasen el tiempo perdido. Más de uno se dio el primer chapuzón en la playa gracias a esta iniciativa.
El segundo objetivo era mantener el empleo en el sector turístico en la temporada baja, que abarcaba de octubre a junio.
Desde entonces, el ciclo se ha repetido cada año, excepto en 2020 con la pandemia. Este 2026, se han apuntado 4,6 millones de personas en una convocatoria que ofrece casi 880.000 plazas y permite a los beneficiarios cambiar de aires por precios que oscilan entre los 309 y 409 euros. Y también se suceden las quejas de los hoteleros, que lamentan que el dinero que reciben por cada una de las plazas no cubre costes. "Hoy en día, todo se centra en el viaje de la gente mayor y se ve que preocupa menos la desestacionalización", reflexiona Eduard Farriol, miembro de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos (Cehat) y una de la entidades que se sienta en la mesa en la que se gestionan estos viajes.
Hoteles que cobran "entre 24,5 y 27 euros" por persona y día
Los hoteles adheridos al programa ingresan "entre 24,5 y 27 euros" por persona y día "según la zona", asegura Eduard Farriol. Los establecimientos que finalmente deciden participar pactan los precios con las empresas adjudicatarias que han ganado en concurso público la gestión del programa. Las estancias en la península y las escapadas a ciudades europeas las organiza Turismo Social, integrada por BTravel y Viajes Halcón. Los archipiélagos balear y canario corren a cargo de Mundicolor, que engloba a IAG7 -especializada en la gestión de viajes-, World2Meet del Grupo Iberostar y Next Continental Holdings, vinculada a ALSA.
Para Farriol, el dinero que perciben por cada plaza es insuficiente, sobre todo, tras "la pandemia" y la posterior "subida de los costes energéticos y la bolsa de la compra (...) si hablamos de precios de 24 euros y medio en un hotel de cuatro estrellas con todos los servicios, pensión completa y vino... Es imposible", concluye.
Benidorm y la costa alicantina: ¿sufre uno de los puntales del Imserso?
El Imserso no se entiende sin Benidorm y el Benidorm actual no se entiende sin el Imserso. Recordemos que en 1985 dos fueron los únicos destinos: Palma de Mallorca y la ciudad alicantina.
La capital turística de la Costa Blanca encontró en estas estancias de pensionistas una fuente de ingresos para los meses de octubre a junio, cuando británicos y demás europeos ya habían vuelto a la rutina en sus países.
Sin embargo, a día de hoy, la Asociación Empresarial Hotelera y Turística de la Comunidad Valenciana (HOSBEC) es una de las más críticas con la gestión del programa. De hecho, tras conocerse a finales de agosto más detalles de la nueva temporada, exigió al Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 una "revisión a fondo" porque, según la entidad, los hoteles "arrastran pérdidas" con las plazas que comercializan. "Necesitamos, al menos, 35 euros más IVA por persona y día (...) frente a una oferta que ronda entre los 26 y 30 euros", asegura Mayte García, directora ejecutiva de Hosbec. Señalan que esta brecha se mantiene pese a que los costes de explotación para el sector han crecido más de "un 30% en los últimos años".
Con estos números, subraya García, destinos como "Guardamar, Torrevieja, Peñíscola, Calpe o Gandía podrían notar un auténtico efecto desierto" si algunos hoteles "deciden no renovar su participación". Unos efectos que podría notarse incluso en Benidorm, "porque en todos los destinos cada vez son menos los hoteles interesados en participar".
Desde Hosbec, puntualizan que una retirada del programa "pone en riesgo más de 15.000 empleos directos e indirectos" y "más de 100 millones de euros de facturación en los hoteles de la Comunitat Valenciana". A esto hay que sumar "más de 50 millones de euros adicionales" de gasto en "comercio, restauración y otros servicios" vinculados al turismo en temporada baja. En total, las pérdidas ascendería a unos 150 millones. Por eso, a pesar de todo, insiste Hosbec, el Imserso es "una herramienta esencial para desestacionalizar la demanda turística".
Imserso y empleo turístico
"No conozco ningún hotel que trabaje en este programa que lo haga para ganar dinero", asegura Eduard Farriol (Cehat), que recuerda que redistribuir el turismo a lo largo del año era uno de los dos objetivos del Imserso. "Hoy día se ha centrado en el viaje para la gente mayor y la desestacionalización se ve que preocupa menos", lamenta.
Entonces, ¿por qué hay alojamientos que aún ofertan camas en estos viajes para mayores? "Hay muchos hoteles que, a día de hoy, trabajan desde hace 30 años con el Imserso", explica. Algo que les ha permitido mantener una plantilla incluso en temporada baja y, ahora, "no pueden cerrar el negocio". "Han ido año tras año firmando ese contrato (con el Imserso)" y si lo rescinden "tendrían que indemnizar al personal". "Entonces, te encuentras en ese punto con trabajadores con 30 años de antigüedad y no te salen los números. Al final, tienes que seguir, pero cada vez el agujero es más profundo".
Baleares y Canarias, casi un adiós definitivo
Otro territorio emblemático como Mallorca hace tiempo que inició su retirada y cada vez aporta menos camas. En la isla balear, de unos 800 hoteles de la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca (FEHM), solo 8 están inscritos en el programa. "Ha quedado totalmente desfasado", sentencian desde la patronal mallorquina, "nosotros hemos invertido unos 4.000 millones de euros en reformar la planta hotelera". Una inversión que, según la FEHM, ha permitido que los alojamientos con categorías de 4 a 5 estrellas hayan pasado del 30% al 80% en los últimos 15 años. "Si los precios que ofrecen oscilan entre 25 y 30 euros y tienes que dar comida, cena, desayuno... no compensa", resume.
El archipiélago canario sigue la senda mallorquina. De los 256 establecimientos hoteleros y extrahoteleros adscritos a la patronal de las islas, Ashotel, "solo 36 están presentes en el programa: 11 en Tenerife, 9 en Canarias, 6 en Fuerteventura, 3 en Lanzarote y 1 en La Palma", explica Juan Pablo González, gerente de Ashotel.
González señala varios motivos y, en el primero, coincide con el de sus colegas. "Haría falta un precio no inferior a 35 euros más IVA para cubrir costes, ni siquiera ya para ser rentable", precisa.
Canarias, además, cuanta con su propia idiosincrasia. "De septiembre a mayo, aquí es temporada alta", explica el portavoz de Ashotel. Eso significa que en esas fechas "recibimos extranjeros que pagan paquetes turísticos otros precios". La plantilla de los hoteles canarios, además, se mantiene durante todo el año.
González señala un cambio del perfil de usuario, algo que debería tenerse en cuenta a la hora de definir precios. "Ya no es aquel señor que nunca había salido del pueblo", reflexiona, "muchos tienen un nivel de renta superior al de nuestros abuelos y ellos utilizan estos programas para aprovecharse de su bajo coste". Y aunque admite que se "paga en función del nivel de renta, siguen siendo programas muy baratos para personas con una capacidad económica media-alta".
Para la patronal canaria, "que solo 11 hoteles de los más de 200 que hay en Tenerife participen es una muestra clara de que el programa cada vez tiene menos interés (para los hoteles) y menos lo tendrá conforme sigan subiendo los costes".
El Imserso se 'extingue' en la Costa del Sol: ni 5 hoteles adscritos
Si formar parte de la oferta del programa hace tiempo que dejó de estar en la pila de asuntos importantes de los hoteleros de las Islas Canarias, en los de la Costa del Sol está a punto de desaparecer. "Puede haber menos de 5 establecimientos que participen", aclara Patricio Gutiérrez, gerente de la Asociación de Empresarios Hoteleros de la Costa del Sol (Aehcos). La entidad engloba a unos 232 hoteles distribuidos entre Málaga capital y lugares emblemáticos como Torremolinos, Benalmádena, Marbella o Nerja, por citar algunos.
Patricio Gutiérrez afirma que no debe plantearse la cuestión desde la rentabilidad, pero sí de la viabilidad para el negocio. "No creo que el hotel tenga que obtener grandes márgenes porque entendemos que es un programa social", recalca, "pero sí consideramos imprescindible que el local pueda cubrir costes sin pérdidas". Él no da cifras, pero calcula que el dinero que percibe el establecimiento debería incrementarse "en torno al 30% o el 50%".
Los cambios sociales en el turismo terminan de precipitar este adiós definitivo. "La Costa del Sol dispone de otras posibilidades de comercialización en temporada baja y media", añade Gutiérrez. Una fuerte demanda internacional interesada en deportes como el golf o la oferta cultural de la capital malagueña desplaza a un Imserso que compite en desventaja económica frente a un visitante teutón o galo.
La necesidad de recibir turistas todo el año ya no preocupa
Las temporadas bajas cada vez son menos bajas y, por eso, la desestacionalización ya no encabeza las preocupaciones del sector. Y, recordemos, este era uno de los dos pilares del programa cuando surgió en 1985. "Hay hoteles que están abriendo en Semana Santa y si se encuentran con una previsión de reservas del 70% sobre 200 habitaciones, lo que hacen es ofrecer 40 al Imserso y ya pasan al 90%", cuenta Eduard Farriol, de Cehat. Esas plazas contribuyen a la ocupación del negocio y aportar dinero a la caja, pero esa vía ya no es prioritaria para cuadrar cuentas.
Para Farriol, con la actual gestión del Imserso, quien sale más beneficiado es el Estado. "El Gobierno, por cada euro que invierte, recupera 1,66 euros", afirma. Una estimación que CEHAT atribuye a un estudio de la Universidad de Alicante que tiene en cuenta la recaudación por impuestos, junto con el ahorro por prestaciones por desempleo al mantener la plantilla en temporada baja. "Yo no conozco ningún negocio que en ocho meses dé una rentabilidad del 66%", concluye.
En cuatro décadas, han cambiado el turismo, el país y los perfiles de viajeros. "El programa se quedó en lo que se quedó", reflexiona Patricio Gutiérrez, "por eso, creo que es conveniente escuchar al sector hotelero para permitir que el Imserso siga existiendo y sea rentable para todos".