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La entrada masiva e ilegal de miles de personas en Ceuta, ¿crisis migratoria o coerción política?

  • Miles de marroquíes llegan a nado a la ciudad autónoma una semana después de la visita de Sánchez a Argelia
  • En 2021, cerca de 9.000 personas entraron después de que el líder del Polisario fuese acogido en España
Entrada masiva e ilegal de miles de personas en Ceuta
Los migrantes cruzan desde Marruecos hacia el enclave español de Ceuta Antonio Sempere / EP

El caos se apodera de la frontera entre Ceuta y Castillejos (Marruecos), con la llegada de miles de jóvenes marroquíes a tierras españolas en una de las mayores crisis migratorias del último lustro. Aunque la policía marroquí había cortado el acceso por carretera, una fila interminable de jóvenes, familias e incluso personas con movilidad reducida se dispersaba para llegar a la ciudad autónoma española a través de las colinas o a nado lanzándose al mar.

De cara al público, la administración española asegura que las relaciones bilaterales entre ambos países se encuentran en buen estado. Fuentes de Exteriores han asegurado que el trato actual con Marruecos es "excelente" y que la coordinación migratoria entre ambos es "intensa". Juntos han acordado reforzar los esfuerzos para hacer frente a la crisis. Tras horas de silencio institucional, el Gobierno de Marruecos corroboró lo anunciado por España y aseguró que ambos países habían alcanzado un acuerdo para repatriar a las personas que han entrado ilegalmente en Ceuta.

Aún existen muchas incógnitas acerca de lo que ha sucedido. El Ministerio del Interior, dirigido por Fernando Grande-Marlaska, achaca este episodio a las redes de tráfico de personas que están, afirman, "instrumentalizando una sentencia judicial" para fomentar el flujo de migrantes indocumentados.

Esta reciente sentencia del Tribunal Supremo establece que todas las personas que entran en territorio español tienen derecho a asistencia letrada y a que su situación sea "estudiada individualmente". Ruth Ferrero, profesora de Ciencia Política e investigadora adscrita al Instituto Complutense de Estudios Internacionales (ICEI), explica que la sentencia está siendo "malinterpretada": "Eso no es más que aplicar el derecho internacional en materia de asilo, pero de ahí no se deduce que exista una especie de "barra libre" ni que no puedan producirse devoluciones o repatriaciones a Marruecos". Algo que no es óbice para que, como asegura Interior, las redes de trata hayan utilizado para promover la entrada.

Ya ocurrió algo similar en mayo de 2021. Esa vez, cerca de 9.000 personas entraron en Ceuta, en un acto de represalia del Gobierno de Mohamed VI por haber acogido al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, en un hospital español. Un acto que Marruecos catalogó de "deplorable". Tiempo después de este suceso, varios informes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) sacaron a la luz una supuesta propagación de rumores entre la comunidad migrante subsahariana de que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Marruecos iban a levantar los controles en la costa norte ese día.

No es la primera vez, por lo tanto, que Rabat salda sus crisis diplomáticas con Madrid permitiendo una entrada masiva de inmigrantes, aunque aún es pronto para saber qué implicación han tenido los intereses políticos del gobierno marroquí. Haizam Amirah Fernández, director ejecutivo del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos (CEARC), considera que existe un "patrón" en estas entradas masivas: "Las autoridades de Marruecos utilizan los movimientos humanos como una manera de enviar mensajes, que suelen estar asociados a expectativas incumplidas por parte de los gobernantes marroquíes".

Ferrero, sin embargo, llama a la "prudencia", y califica como incorrecto "interpretar toda la presión migratoria procedente de Marruecos como una estrategia política": "Concretamente, lo que estamos viviendo estos días no parece responder, a priori, a un objetivo político marroquí. Al menos eso indican las informaciones disponibles y también el mensaje que está trasladando Interior". Para la docente, lo verdaderamente relevante en la situación es cómo han operado las redes de desinformación en conexión con las mafias.

Según han informado fuentes policiales a la agencia EFE, las autoridades de Marruecos han tratado de frenar la llegada de jóvenes al norte del país con inspecciones en transportes públicos y carreteras, y el efecto llamada multiplicado ha provocado el desbordamiento de los cuerpos de seguridad marroquíes.

Un acercamiento con Argelia

La entrada masiva en Ceuta de este jueves acontece una semana después de la visita de Pedro Sánchez a Argelia, escenificando "una nueva etapa" de las relaciones entre España y el país del Magreb. En su reunión con el presidente Abdelmadjid Tebboune y el primer ministro Sifi Ghrieb, se puso el foco en el suministro de gas, una materia importante debido al conflicto en Oriente Medio y el bloqueo del estrecho de Ormuz.

"No sé si puede considerarse un factor determinante, pero sí existe una coincidencia temporal muy clara", declara Amirah Fernández sobre una posible relación entre lo sucedido en Ceuta y esta reciente proximidad con el país vecino a Marruecos. "La rivalidad entre ambos países existe prácticamente desde sus independencias. Ha habido etapas de cooperación e intentos de integración regional, pero la fase actual es una de las peores de las últimas décadas. Por lo tanto, es razonable pensar que en Rabat no haya sentado bien esta visita de Sánchez".

Para Marruecos, afirma el experto, la situación entre España y los países magrebíes suele interpretarse como un juego de "suma cero": "Si España mejora sus relaciones con Argelia, consideran que eso perjudica a Marruecos; y, del mismo modo, si mejora sus relaciones con Marruecos, entienden que perjudica a Argelia".

Ferrero explica que Rabat mantiene una posición de poder sobre Madrid, pero que esto es "consecuencia de una política de securitización y externalización de la gestión migratoria": "No es tanto que Marruecos haya buscado deliberadamente esa posición, sino que ha sabido jugar muy bien sus cartas dentro de un contexto en el que los gobiernos europeos, incluido el español, han delegado el control de los flujos migratorios en terceros países".

¿Qué sucedió en mayo de 2021?

La coerción migrante de hace cinco años venía precedida de varios acontecimientos de tensión bilateral entre España y Marruecos. En diciembre de 2020, Rabat suspendió la celebración de la Reunión de Alto Nivel (RAN) con Madrid, días después de que Donald Trump, que atravesaba aún su primer mandato, reconociera la soberanía marroquí sobre el Sahara a cambio de la normalización de relaciones con Israel. Pocos meses después, nuestro país acogió a Ghali, que llegó desde Argelia para ser hospitalizado en Logroño por coronavirus.

Marruecos "tomó nota" de esta hospitalidad hacia el líder del Polisario, lo que se tradujo en un incidente fronterizo en el que fallecieron dos personas.

"La relación hispano-marroquí es compleja", afirma Amirah Fernández. "Marruecos mantiene un estilo que algunos califican como asertivo. Es decir, la toma de decisiones está concentrada en un número reducido de personas y existe una tendencia a realizar demostraciones de fuerza".

Marruecos, España y el Sáhara

Desde que lograse su independencia en 1956 tras poner fin a los protectorados de Francia y España, el trato entre ambos países ha estado supeditado al conflicto en la región del Sáhara, el antiguo Sáhara español que fue invadido por Marruecos en 1975. Un año después, Madrid abandonó la zona y se desligó de toda responsabilidad con respecto a su administración. El territorio se encuentra actualmente ocupado en un 80% por el país del Magreb, mientras que el porcentaje restante está en manos del Frente Polisario, que nació en 1973 como un movimiento de liberación nacional saharaui.

Desde la entrada al poder de Trump en la Casa Blanca, la deriva promarroquí de Washington parece llevar el conflicto del Sáhara a un punto de no retorno. El republicano reconoció la soberanía marroquí sobre la región en 2020, lo que llevó a un periodo de tensiones diplomáticas, catalizadoras de la crisis de Ceuta en 2021.

El gran punto de inflexión llegó en 2022, con la carta de Pedro Sánchez a Mohamed VI en la que, supuestamente, el presidente español respaldaba la propuesta de autonomía de Rabat en el Sáhara, abandonando una posición histórica sobre el conflicto en la región: "Lo que realmente sucedió con esa carta es que el Gobierno español abandonó una posición de neutralidad", puntualiza Amirah Fernández. "Hasta entonces, España apoyaba cualquier solución acordada entre las partes. Sin embargo, en esa carta manifestó por primera vez una preferencia: la propuesta de autonomía del Sáhara dentro del Reino de Marruecos, que es precisamente la opción defendida por Rabat. Pero eso no constituye un reconocimiento jurídico de la soberanía marroquí sobre el territorio".

La influencia de las redes

Las redes sociales, más allá de deducir un posible interés político del régimen de Mohamed VI, han tenido indudablemente un papel fundamental en esta crisis migratoria. Un estudio del Observatorio del Norte de Derechos Humanos de Marruecos concluyó esta semana que el 81 % de los jóvenes encuestados consideraba que el contenido sobre migración difundido en las redes sociales hace que la migración irregular parezca "una solución para mejorar las condiciones de vida".

La investigación, basada en una encuesta a 500 jóvenes de la región de Tánger, Tetuán y Alhucemas (norte), también señala que el 78,4 % de los participantes afirma que los jóvenes encuentran con facilidad publicaciones que fomentan la migración irregular, mientras que el 74,2 % asegura seguir páginas que ofrecen información o ayudan a planificar este tipo de desplazamientos.