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España es el tercer país de la OCDE con mayor caída de salarios desde la COVID-19

  • La OCDE prevé que los salarios reales no repuntarán ni en 2026 ni en 2027 en España
  • El desempleo es el principal reto económico: el paro cayó al 10,3% en mayo, más del doble de la media de la OCDE
Una cartera con dinero.
Una cartera con dinero. GETTY IMAGES
CARMEN MORALES PUISEGUR

España es uno de los tres países –los otros, Italia y Australia- de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en los que más han caído los salarios desde la COVID-19. Según este organismo, aunque los sueldos reales han crecido un 2% durante el último año, se mantienen todavía un 2% por debajo del nivel del primer trimestre de 2021 y prevé, además, que no repuntarán en nuestro país ni en 2026 ni en 2027.

El informe Perspectivas del empleo de la OCDE 2026 destaca que, aunque los mercados laborales de los 38 países miembros resisten las turbulencias geopolíticas con tasas de empleo y de participación de población activa en máximos (72,1% y 76,7% en el primer trimestre de 2026, respectivamente), "se observan cada vez más indicios de debilitamiento". Entre estas señales, el foro internacional apunta "el aumento del desempleo en muchos países, la desaceleración del crecimiento económico y la menor escasez de mano de obra".

El repunte de los precios de la energía ocasionado por el conflicto en Oriente Medio, hace prever a la OCDE que los sueldos reales “disminuirán en muchos países".

Los salarios, punto débil de España

Los expertos del denominado club de los países ricos destacan que, "a pesar de los importantes aumentos del salario mínimo que han protegido a los trabajadores con menores ingresos frente a la inflación", se da "un estancamiento aún mayor en los salarios reales".

El inmovilismo de la productividad laboral en la última década y la inflación son el cóctel que hará que "los salarios reales no repunten a lo largo de 2026".

El documento alaba "la consolidación del mercado laboral" pero, para el think tank de la entidad multilateral, el paro "sigue siendo el principal reto de la economía española". En nuestro país, la tasa de desempleo bajó hasta el 10,3% en mayo, pero se mantiene como una de las más altas de la OCDE y es más del doble de su media (4,9%).

El espejismo de los contratos fijos discontinuos

El foro sitúa a España "en el tercio superior de países en términos de protección frente a los despidos individuales y colectivos". Destaca que la restricción a los contratos temporales ha aumentado tras la reforma laboral de 2021 y ha contribuido a reducir "el persistente dualismo del mercado laboral en España". No obstante, advierte, se detecta "un mayor uso de los contratos fijos discontinuos" que "implican periodos de inactividad" lo que afectaría a los ingresos que perciben los trabajadores.

El lugar donde se vive, determina las oportunidades

El pueblo o ciudad donde se vive influye a la hora de tener un trabajo, asegura la OCDE. De hecho, "en más de la mitad de los países, esa disparidad es de hasta 20 puntos porcentuales entre unas regiones y otras.

España no se libra de esta situación y, además, la amplifica. La brecha entre las regiones con mejores y peores oportunidades es de 15,5 puntos, frente al 11,4 del conjunto de países de la OCDE. En 2024, la tasa de desempleo en Melilla alcanzó el 28,3% mientras que la de Guipúzcoa es de 6,4%. Esto tiene consecuencias en los ingresos: la renta media disponible en Madrid supera en más de 1,5 veces la de la región con menor nivel de ingresos, Almería.

Además, la movilidad laboral sigue siendo "demasiado limitada" para reducir "estas brechas regionales de empleo" y quienes se trasladan "son los mejor formados".

¿Te suben el sueldo y no lo notas?

El empleo para los jóvenes, a la baja en toda la OCDE

Más allá de España, el informe asegura que los jóvenes "se incorporan al mercado laboral con tasas de desempleo cada vez más elevadas". Entre los factores, figuran la incertidumbre geopolítica, los aranceles y los altos costes de la energía que impulsan una mayor inflación.

También subraya que "las diferencias en la protección del empleo entre los países de la OCDE siguen siendo considerables". Aunque estas normas aumentan "la seguridad laboral, la trayectoria profesional y las condiciones de trabajo de las personas", aseguran los expertos, "si están mal diseñadas, pueden reducir la capacidad de las empresas para adaptarse a las fluctuaciones de la demanda y a los cambios estructurales".