En Londres cada vez es más difícil comerse un tomate de Almería por las trabas administrativas impuestas tras el Brexit
- La agricultura y la alimentación son los sectores españoles más afectados por la salida de Reino Unido de la UE
- El turismo se salva: los británicos siguen siendo los que más nos visitan y gastan cada vez más
En 2016, año en el que Reino Unido aprobó en referéndum romper con la Unión Europea, España exportó al país 137.967 toneladas de tomate. En 2025 fueron 57.458. La caída es inversamente proporcional al crecimiento que han experimentado las ventas de Marruecos a las Islas británicas. Esta es una de las grandes consecuencias del Brexit que ha afectado fundamentalmente a los productores de frutas y hortalizas. Y aunque las negociaciones entre Downing Street y la UE finalmente alumbraron un acuerdo que suavizó los términos del divorcio, la agricultura, especialmente los productos frescos, y la alimentación se han convertido en los grandes perjudicados.
Diez años después de que se decidiese la separación, los datos económicos dejan claro que ha sido el propio Reino Unido el gran perjudicado. Según el National Bureau of Economic Research (NBER) su Producto Interior Bruto (PIB) ha caído entre un 6 y un 8%. Está muy por encima del 4% que apuntaron los más pesimistas. Para el conjunto de la Unión Europea, el impacto se ha notado de forma sectorial.
Y ese es el caso de las exportaciones de frutas y hortalizas frescas que España vende al Reino Unido, que han caído un 16,6% entre 2016 y 2025. Han pasado de 1,55 millones de toneladas a 1,29, aunque su valor ha aumentado un 29,5%, de 1.753 millones de euros a los 2.270. No obstante, según explican desde la Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas y Hortalizas (Fepex), ese incremento del valor "no puede interpretarse automáticamente como una mejora equivalente de la rentabilidad", pues esos precios más caros se acompañan de mayores costes de producción.
Fepex señala que se han multiplicado los requisitos que tienen que asumir los exportadores. Desde enero de 2021, la mayoría de frutas y hortalizas frescas deben presentar una declaración aduanera y un certificado de conformidad de las normas de comercialización. Además, en enero de 2027, las exigencias aumentarán, con la obligatoriedad de adjuntar un certificado fitosanitario. Y todo ello tiene un precio añadido.
"El mayor impacto que hemos tenido ha sido por la complejidad operativa a nivel logístico y el aumento de los costes administrativos", corrobora a RTVE Noticias Pablo Mora, jefe del área comercial del mercado británico de Anecoop, una de las cooperativas líderes de frutas y hortalizas. Cítricos, tomates, pimientos y frutos rojos están entre los productos más sensibles, porque "su vida comercial es más corta y el aumento de los tiempos de tránsito, por la dificultad logística, les perjudica", añade Mora.
La entrada de terceros países
Sin embargo, la mayor preocupación del sector es el cambio estructural que se ha producido en el mercado de Reino Unido tras el Brexit. Los británicos recurren ahora a proveedores extracomunitarios, capaces de ofertar precios más bajos que los españoles. Se han abierto camino productores de Sudáfrica, Marruecos, Perú, Egipto o Turquía. El cambio de paradigma se ve perfectamente con los datos de exportaciones de los tomates. Si entre 2016 y 2025, las ventas españolas del fruto han pasado de 137.967 toneladas a 57.458, las de Marruecos han saltado de 49.843 a 126.203, según cifras aportadas por Fepex.
España "era más competitiva" cuando Reino Unido formaba parte de la Unión y ahora debe competir con los productos de terceros países en igualdad de condiciones y estos, para complicar aún más la ecuación, son más baratos. "Ciertos importadores han decidido desviar sus cargas a otros orígenes cuando antes las teníamos muy centradas en España. No solo somos nosotros los que sufrimos esos cambios logísticos y costes administrativos, también los importadores británicos, y van a esos otros países porque les sale más barato", resume Mora.
Otro problema derivado del Brexit es el de la dificultad de encontrar camioneros que lleven la carga hasta el Reino Unido. Por norma general, los sistemas de identificación de los productos funcionan, pero si se registra algún problema en frontera, el viaje se complica y los transportistas, explican en Fepex, prefieren ir a Bélgica o Países Bajos, donde no tienen que pasar ningún trámite administrativo en el camino.
La alimentación y la bebida también sufren
La industria alimentaria y de bebidas es otro de los grandes perjudicados. Las exportaciones a Reino Unido, que en 2024 ascendieron a 2.800 millones de euros, han caído un 10% entre 2019 y 2025, según datos facilitados a RTVE Noticias por la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB). Como en las frutas y hortalizas, los nuevos requisitos se han convertido en un importante reto, además de afectar a las ventas.
"Si tradicionalmente Reino Unido ocupaba la tercera o cuarta posición en el ranking de compradores, ahora está en la quinta o sexta", subrayan desde la Federación. Una de las barreras con las que se ha encontrado la industria es la obligatoriedad de incluir en el etiquetado de los productos una dirección física en Reino Unido. El requisito, aseguran en FIAB, "desincentiva" las exportaciones de unas empresas que además se han visto empujadas a crear sociedades filiales en el país para la gestión del IVA.
También han tenido que dar respuesta a mayores problemas de logística, por lo que algunas han decidido alquilar almacenes en el país para poder despachar de manera más ágil los pedidos. Ante todas estas trabas, la Federación reclama un acuerdo específico UE-Reino Unido para el sector, "que permita reducir fricciones, agilizar los trámites y reforzar la seguridad jurídica".
Los turistas más fieles
El turismo fue otro de los sectores que temió la salida de Reino Unido de la UE, pero el Brexit no ha mermado la afluencia de visitantes. Los británicos siguen siendo nuestro principal mercado emisor y año tras año repiten en primera posición. En 2025 visitaron España 19 millones frente a los 17,2 de 2016, según datos de Estadística. "Ha ido subiendo no solamente el número de visitantes, también la facturación", explica a RTVE Noticias Jorge Marichal, presidente de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT).
Así, si el gasto medio por estancia de los británicos en julio y agosto de 2016 era de 1.000 euros, en 2025 fue de 1.400. Pero aunque el Brexit en si no haya pasado factura al sector, otras amenazas derivadas de este preocupan a los hoteleros españoles. "Lo que está afectando negativamente son los controles en los aeropuertos", señala Marichal.
Reino Unido ya ha implantado el ETA, un certificado digital que deben presentar los turistas europeos cuando entran en el país, y la UE tiene previsto activar el suyo, el ETIAS, en el último trimestre de 2026. Aun así, desde enero de 2021 los británicos deben someterse en los aeropuertos del espacio Schengen a los mismos controles que los residentes en terceros países y las colas, cada vez más comunes, tienen un impacto negativo, denuncia Marichal.
El presidente de CHEAT pone el foco también en la inflación, en el tipo de cambio entre la libra y el euro, en las tasas turísticas y en el encarecimiento del destino. "España ya no es un destino tan affordable (asequible), como decían ellos, ni para los británicos ni para otros turistas. Eso puede minar un mercado que tiene una amplia gama de clientes, pero en el que predominan las familias con presupuestos muy medidos", concluye Marichal.
Tampoco la automoción ha acusado en exceso el Brexit. Reino Unido, explican fuentes del sector, sigue siendo el tercer mercado al que van a parar los coches fabricados en España, tras Alemania y Francia, y aunque han cambiado las reglas, no solo la ruptura con la UE ha podido afectar al volumen de exportaciones. "La producción depende de cómo actúe la demanda de cada país. Alemania, nuestro primer mercado, se ha resentido. ¿A qué se debe? A Ucrania, a Irán, a problemas internos… El Brexit puede ser una variable, pero lo cierto es que Reino Unido se mantiene como tercer mercado", apuntan estas mismas voces.
En lo que va de año, se han vendido a Reino Unido 107.869 vehículos, un 2,2% más que en el mismo periodo de 2025, según datos de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC), mientras que las ventas a Francia han caído un 18,3% y a Alemania, un 3%.