Ateos, ante la visita del papa a España: críticas al "trato privilegiado" y a la "falsa aconfesionalidad" del Estado
- Organizaciones ateas y laicas defienden la separación Estado-Iglesia y denuncian que se incumple la Constitución
- No se oponen a que el papa venga, pero sí al "trato de jefe de Estado" y al uso de fondos para seguridad y logística
Los números de la visita del papa León XIV a España entre el 6 y el 12 de junio son apabullantes: costará 15 millones de euros, hay más de medio millón de inscritos para asistir a los actos multitudinarios que se celebrarán en Madrid, Barcelona, Tenerife y Gran Canaria, más de 18.000 voluntarios solo en la capital y más de 13.000 agentes de la Policía Nacional y Guardia Civil desplegados (sin contar con las policías locales, que también se reforzarán).
Como detalle, Madrid le recibirá con más de 100.000 flores blancas y amarillas, además de banderolas, vinilos en los autobuses y despliegue de pancartas.
Semejante despliegue y la visita papal en sí -la última fue hace 15 años- se vive con auténtico fervor por algunos fieles católicos, pero en España también hay quien ve esta 'gira' con sentimientos y sensaciones que van de la indiferencia al recelo, pasando por el enfado y la oposición total.
Críticas por el coste y el "trato privilegiado"
Y precisamente lo que le cuesta a las arcas públicas esta visita en logística, el despliegue de funcionarios- algunos representantes políticos lo han definido como "la mayor movilización policial hecha nunca en España"- y el uso del espacio de todos con cortes de calles, desvío de autobuses o cierre de estaciones de metro son algunos de los argumentos esgrimidos por quienes no ven con buenos ojos que el papa pise España.
La oposición o el enfado ante la visita se mueve así entre la crítica de organizaciones laicas y ateas que defienden la separación Iglesia-Estado y se oponen al uso de cualquier presupuesto público para este macroevento, los que también critican el denominado "turismo religioso" que se organiza en torno a esta gira e incluso la convocatoria de protestas activas que ya se dieron en otras visitas papales y que también habrá en esta visita de León XIV.
En los últimos 50 años España ha tenido ocho visitas papales, cinco con Juan Pablo II y tres con Benedicto XVI. Muchas de ellas las ha vivido Antonio Navarro, madrileño de 78 años, economista y que se define como ateo. En una entrevista con RTVE Noticias se muestra muy crítico con esta visita, los "privilegios históricos" de la Iglesia, la "parafernalia papal" y el "despilfarro de recursos financieros" que, a su juicio, supone.
La llegada del papa se financia de forma mixta: la Conferencia Episcopal Española (CEE) sufraga los actos religiosos con aportaciones de empresas, benefactores (que pagan hasta un millón de euros por encuentros privados) y fieles; y el Estado y administraciones regionales y locales cubren la infraestructura pública y los gastos de seguridad y protocolo.
Albert Riba es el presidente de Ateos de Cataluña y critica que "una visita de carácter religioso sea tratada por las instituciones como una visita de Estado, con el despliegue de recursos públicos que ello implica". Pone en duda la "neutralidad institucional" y cree que se perpetúa un "trato privilegiado" a la Iglesia.
"El papa puede venir cuando quiera y decir lo que quiera, pero las autoridades no le deberían darle trato de jefe de Estado", asevera, para denunciar los "privilegios fiscales" de la Iglesia. Ante la "ocupación del espacio público" que ocasiona "numerosas molestias a los ciudadanos" ironiza: "¿Le va a cobrar el Ayuntamiento de Barcelona al papa la tasa turística?".
Hungria Panadero es la directora de la Fundació Ferrer i Guardia, de carácter laico, y cree que "si se trata de una visita religiosa, los costes de organización de los actos de carácter confesional deberían asumirlos la Iglesia o sus fieles". "Los recursos públicos, los impuestos de todos, creyentes y no creyentes, no pueden destinarse a costear actos de una confesión concreta. Es exactamente lo que reclamamos en el manifiesto con el lema "Su viaje, tus impuestos""
Panadero cree que la visita del pontífice debería tener un carácter "estrictamente privado": "El problema no es que venga a España, el problema es cómo las instituciones están tratando esa visita, con protocolo de visita de Estado, con despliegue de recursos públicos, cesión de espacios públicos, actos en el Congreso y cobertura de medios públicos".
España, un Estado ¿aconfesional?
En España, según datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de este año, un 36,3% se define como católico no practicante, el 18,2% como católico practicante y el 3% creyente de otra religión. Y dentro del espectro no creyente, el 15,3% dice ser ateo (niega la existencia de dios), el 13,4% se define como agnóstico (no afirma ni niega la existencia de dios por considerar que no es algo demostrable ni accesible al ser humano), y otro 12% se define como indiferente/no creyente.
La catedrática de Sociología del ISOR (Investigaciones en Sociología de la Religión) Mar Griera explica a RTVE Noticias que aunque "la secularización de la sociedad claramente avanza" y son menos los ciudadanos que se declaran católicos, "la visibilidad del catolicismo está aumentando". Cree también que el mapa de la religión en España está cambiando y que ya no es "tan binario" para dar cabida a quienes abogan por otro tipo de espiritualidades.
La investigadora explica que "el catolicismo ha permeado la matriz cultural" en España y posee un "privilegio institucional muy evidente" y un "poder muy relevante frente a otras confesiones religiosas que tendrían que estar teóricamente en una posición equivalente".
Habla de una "centralidad histórica" que hace que el catolicismo marque "hasta el calendario con las festividades" por motivos de "familiaridad" y "normas no escritas". "Todo esto se hace muy evidente con la visita del papa", concluye.
"A pesar de que algunos partidos han apostado por una ley de libertad religiosa, nadie se atreve a abrir el melón para hacer más inclusivas a las minorías religiosas", apunta.
Los críticos a la visita sacan la Constitución
Antonio Navarro, que desde su ateísmo vivirá con total "indiferencia" la visita del papa a la capital, saca la Constitución, concretamente el artículo 16, para argumentar su crítica. Un artículo que define la "aconfesionalidad del Estado" y dice que "ninguna confesión tendrá carácter estatal" en España.
"La Iglesia y el Estado se pasan por el arco del triunfo el artículo 16 de la Constitución. La religión católica es real y prácticamente la oficial", denuncia este ciudadano, para añadir que así lo demuestran "muchos ejemplos que van desde la aportación voluntaria en el IRPF a favor de la Iglesia hasta las subvenciones recibidas en centros concertados y la asignatura de religión en todos los centros educativos, incluidos los públicos".
"Hablar de laicidad del Estado es una barbaridad tremenda. Algunos partidos dicen que la van a impulsar en sus programas electorales y cuando llegan al poder mantienen los privilegios", se queja Albert Riba, presidente de Ateos de Cataluña.
Desde la Fundación Ferrer i Guàrdia consideran que "en la práctica" España no es un país laico. "La Constitución establece la aconfesionalidad del Estado, pero lo que documentamos cada año en nuestro informe Laicidad en Cifras es lo que llamamos una 'confesionalidad encubierta' o 'laicidad pasiva'", afirma su directora, Hungria Panadero.
Todas estas críticas se han recogido en un manifiesto firmado por la Fundación Ferrer i Guàrdia y las organizaciones Ateos de Cataluña y Europa Laica bajo la campaña 'Jo no t'espero' ('Yo no te espero'), la misma que animó en 2010 algunas de las protestas en Barcelona contra el viaje de Benedicto XVI.
Este manifiesto crítico reclama neutralidad de las instituciones públicas, que los representantes políticos no participen en calidad de cargo público, que no se destinen recursos públicos y que se revise la cobertura de medios de comunicación públicos.
Un primer discurso en el Congreso que genera críticas
La entidad Europa Laica se ha mostrado especialmente crítica con la intervención que el papa tiene prevista en las Cortes Generales por considerar que supondría "una afrenta institucional inaceptable en un Estado democrático y aconfesional".
También desde la Fundación Ferrer i Guàrdia la crítica es rotunda a la presencia del papa en el Congreso de los Diputados: "Es la sede de la soberanía popular, el lugar que nos representa a todos, a quienes son católicos, pero también a ese casi 40% de españoles que ya se declara no religioso, y que supera el 55% entre los jóvenes"
Van más allá para decir que esta decisión evoca "etapas ligadas al nacionalcatolicismo franquista, en las que la Iglesia tenía acceso directo y privilegiado al corazón del poder político". "Nos preguntamos si se permitiría lo mismo al líder de cualquier otra confesión religiosa. Esa pregunta se responde sola", insiste.