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Más de 18.000 voluntarios preparan la visita del papa León XIV en la capital: "Madrid ha respondido de forma brutal"

  • El comité organizador cierra el cupo principal tras superar en un 50% las estimaciones iniciales de participación
  • La archidiócesis se vuelca en la acogida con una movilización masiva de colegios, parroquias, movimientos y familias
Madrid desborda previsiones con 18.000 voluntarios para el papa León XIV

Madrid no es solo asfalto, prisas y el ruido de la M-30 a medio soterrar. Madrid es, sobre todo, su gente. Y cuando esa gente decide ponerse en marcha, el resultado es un tsunami de generosidad que ni los más optimistas del comité organizador han sabido prever.

El dato es impresionante, son más de 18.000 voluntarios los que se han inscrito dando un paso al frente para servir y echar una mano "en lo que sea" durante la visita del papa León XIV a la capital. Y no, no son solo números en una base de datos; son historias con nombres y apellidos que laten en Usera, en Carabanchel, en Villaverde, en los 131 barrios y 21 distritos de Madrid, en cada una de las 476 parroquias de la archidiócesis.

Mientras el cupo principal ya se ha cerrado por el éxito rotundo de la convocatoria, la organización sigue invitando a que los madrileños abran las puertas de sus casas y sus corazones para acoger a los peregrinos que están por llegar. "En torno a un millón y medio", apuntan desde la organización a RTVE Noticias. La asistencia a los grandes eventos es gratuita, sólo hay que registrarse siguiendo el tutorial que han publicado en las redes sociales del perfil oficial de la visita a España conelpapa.es.

Quedamos en la parroquia Virgen de la Fuensanta, —en el distrito de Usera, al sur de la capital y muy cerca de la Plaza Elíptica— con católicos madrileños implicados en el voluntariado durante la visita del "papa agustino". León XIV permanecerá en España entre el 6 y el 12 de junio. Estará cuatro días en Madrid antes del puente aéreo con Barcelona y de terminar su periplo en las Islas Canarias.

En la archidiócesis animada por el cardenal —y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española— José Cobo, los cristianos esperan la llegada del sucesor de Pedro con la ilusión de quien aguarda al padre de una familia numerosa que vuelve a casa.

El vértigo de las cifras

Jesús Pascual es el hombre de las cifras, pero sobre todo es un tipo alegre cuya fe y compromiso se han forjado siguiendo la pedagogía de Don Bosco. Vive en Villaverde Bajo, pertenece a la parroquia de San Clemente Romano y su vida profesional transcurre entre algoritmos, tecnologías y "la digitalización de empresas", trata de explicar con gesto de quien lo intenta las veces que haga falta aun a sabiendas de que no siempre lo consigue.

Sin embargo, desde hace unos meses, su "empresa" más importante es coordinar a los 18.000 voluntarios que se han inscrito para echar una mano durante la visita del papa a España. "Me ha tocado esta misión que he asumido con entusiasmo, alegría y un poco de vértigo porque estamos organizando algo muy serio", confiesa Jesús con esa calma que da el saberse en manos de Dios.

Jesús Pacual, vecino de Villaverde Bajo y profesional de la tecnología para la digitalización de empresas.

Jesús Pascual, es uno de los coordinadores del voluntariado en Madrid para la visita del papa León XIV. BERGUÑO FERNÁNDEZ

Ha visto cómo se desbordaba el sistema de inscripciones. "Hemos superado casi en un 50% la estimación de voluntarios que teníamos", explica, subrayando que Madrid ha respondido de una forma "brutal".

Pero Jesús no quiere que nos quedemos en la cifra fría. Para él este ejército de paz es una "amalgama de realidades" que incluye colegios, universidades y asociaciones. Al preguntarle cómo definiría el corazón de este movimiento, no lo duda: "Es bondad, es alegría, es un 'me doy' y da igual mi edad, da igual donde viva... hay un corazón enorme que regala a esta misión".

El portavoz del voluntariado explica que han dividido el servicio en cuatro grandes áreas: preparación, acogida en instituciones, eventos multitudinarios y, por último, el pilar más íntimo: las familias. "Sientes un orgullo porque te das cuenta de que la gente no es egoísta; simplemente en el día a día estamos inmersos en nuestro mundo y no miramos al de al lado", reflexiona con la profundidad de quien conoce bien la soledad de las grandes ciudades y el individualismo creciente que choca de frente con la generosidad de los madrileños.

Sube la temperatura espiritual

Si hay un lugar donde la temperatura espiritual se siente en el ambiente al hablar con su gente es en la parroquia Virgen de la Fuensanta, en Usera. Allí nos recibe Fernando Rubio, un cura joven que, antes de recibir el sacramento del orden sacerdotal se pateó las aulas de Periodismo en la Universidad Complutense. Es de Moncloa, pero el barrio lo ha "adoptado" y se siente "muy feliz" con su primer destino. Fernando es vicario parroquial, colabora como periodista con la Delegación de Juventud de la archidócesis y vive esta visita con una doble implicación: la pastoral y la comunicativa.

Fernando María Rubio,

Fernando María Rubio, "Fer", es periodista y sacerdote, trabaja como vicario parroquial en Usera, al sur de la capital. BERGUÑO FERNÁNDEZ

"La temperatura basal de estas parroquias del sur es muy alta durante todo el año; esto es un añadido al puro fuego que ya vivimos aquí", dice con una sonrisa contagiosa. Fernando cuenta que, al principio, la gente pensaba que la visita era una fake news, pero ahora la implicación es absoluta: "Es una preciosidad porque somos una familia que se muere de ganas por ver cómo llega el padre de todos a Madrid".

Y para seguir caldeando el ambiente y alimentando el fuego de la llegada del papa, Fer —que es como le llaman cariñosamente todos en el barrio— ha comenzado a publicar una serie de videopodcast con entrevistas a católicos madrileños de toda edad, perfil, sensibilidad y condición. Se pueden localizar para escuchar, ver y descargar en Spotify y YouTube poniendo "Una Iglesia, mil voces".

Fernando, que fue voluntario en la JMJ de 2011 cuando tenía 18 años y una novia —muy lejos de imaginar su ordenación—, recuerda aquellos días como momentos "fundantes". Por eso, su petición a los voluntarios actuales es clara: "La misión invisible es que todas las personas que se crucen con ellos reconozcan cómo son amados por Cristo; que digan: 'esta gente no sé de dónde vienen, pero están muy felices'". Para él, que el papa León XIV pise Madrid es sembrar una semilla de santidad en el asfalto.

Una mirada agustiniana desde Carabanchel

A pocos minutos de allí, en el castizo Carabanchel, vive Nicole Aguilar. A sus 24 años, Nicole es diseñadora y trabaja en la oficina de comunicación de la Orden de Agustinos Recoletos (OAR), una conexión profesional y espiritual que hace que la visita de este papa tenga un color especial para ella. Sus padres vinieron de Ecuador, pero ella es una hija más de la parroquia de San Miguel Arcángel, cerca de la parada de metro de Marqués de Vadillo, en la línea 5, la verde.

Nicole Aguilar, diseñadora profesional ligada a los agustinos recoletos y voluntaria durante la visita del papa a España

Nicole Aguilar es una de las 18.000 personas que se han presentado como voluntarias para organizar la visita del papa a España. BERGUÑO FERNÁNDEZ

Nicole se ha apuntado como voluntaria porque entiende la hospitalidad como un acto natural de familia. "Cuando alguien va a tu casa, te gusta que esté cómodo; pues como el papa viene a mi casa, que es Madrid, yo quiero estar ahí para hacerlo", explica con sencillez. Tras haber sido peregrina en Lisboa y Roma, siente que es el momento de devolver lo recibido: "Ellos hicieron que yo me sintiese en casa en un país desconocido; ahora quiero hacer lo mismo".

Para Nicole, el hecho de ser mujer aporta un matiz de "sensibilidad y acogida" esencial para los peregrinos que llegan a tierras extrañas. Además, su alegría por el "papa agustino" es desbordante: "La familia agustina está muy unida y con muchas ganas de abrazar a este papa", explica Nicole y aclara que. tanto la Orden de San Agustín (OSA) a la que pertenece Robert Prevost, como la Orden de Agustinos Recoletos (OAR) para la que ella trabaja, se han unido en España para comunicar un único mensaje agustiniano.

Su consejo para los días de calor y agobio en junio es no perder el foco: "Que se enfoquen en cambiar la mirada, en no mirar el cansancio, sino mirar los rostros, las risas y la comunidad".

Del Atleti, de Usera y del papa

Luis es el mayor de cuatro hermanos, estudia Magisterio y, para sacar un dinerillo entrena a dos equipos de fútbol sala en un colegio de religiosas cerca de Atocha. Es de Usera "de toda la vida" y, "por supuesto", del Atleti, como su vecino Rubio, uno de los delanteros más emblemáticos del conjunto rojiblanco en los años ochenta. Pero su mayor orgullo no es haber ganado una Copa en 1985 o haber debutado con la selección española sino haber conocido al papa Francisco en una audiencia privada el año 2023.

Luis Hermosel tiene 18 años y conoció personalmente al papa Francisco, ahora espera ayudar como voluntario durante la visita de León XIV.

Luis Hermosel tiene 18 años y conoció personalmente al papa Francisco, ahora espera ayudar como voluntario durante la visita de León XIV. BERGUÑO FERNÁNDEZ

"Le pude hacer una pregunta al papa Francisco: '¿Cómo se enamoró usted de Jesús?'. Me contó una historia larga sobre la confesión y le pude dar la mano; fue algo único", recuerda Luis con los ojos brillantes. Ahora, con 18 años, prefiere la camiseta de voluntario que el papel de peregrino. "La entrega y el darse a los demás es de las formas en las que más se puede llegar a Jesús; qué mejor manera que sirviéndole", afirma con la madurez de quien sabe que la fe se juega en el servicio.

Luis no sabe aún qué hará exactamente como voluntario, pero está "a la espera" con la misma ilusión con la que espera otra final de Champions. Solo pensar en ver al papa por las calles de su ciudad le parece "muchísimo".

"Huevos fritos con patatas" para León XIV

Si hablamos de servicio concreto, tenemos que hablar de Francisco Javier Ortiz y Almudena Alfonso. Javier es el cocinero del Seminario de Madrid; cada día prepara la comida para 300 personas, incluyendo al cardenal José Cobo. Almudena es profesora en un colegio público de Villaverde. Su historia es un testimonio de cómo Dios "pesca" a la gente en los momentos más insospechados.

"Estamos aquí porque no sabemos decirle que no al Señor", dice Almudena. Su entrada definitiva en la vida de la parroquia de la Fuensanta fue tras una operación de rodilla de Javier. "Fue en el peor momento físico cuando dijimos 'sí' a Cursillos de Cristiandad; entramos por la puerta con muletas y ya no nos hemos ido", recuerdan entre risas.

Almudena Alfonso y Javier Ortiz coordinan el voluntariado de la parroquia Virgen de la Fuensanta en el barrio de Usera.

Almudena Alfonso y Javier Ortiz han abierto su casa para acoger a peregrinos durante la visita del papa León XIV a España. BERGUÑO FERNÁNDEZ

Este matrimonio coordina ahora el voluntariado parroquial y la acogida de peregrinos. Aunque su casa es pequeña y sus dos hijas viven con ellos, ya han hecho hueco en el salón. "No podemos ofrecer habitación, pero ofrecemos un espacio para el saco de dormir... son parte de mi familia, parte de la Iglesia", dice Javier con naturalidad. Y como cocinero, tiene un sueño: "Me encantaría prepararle al papa comida tradicional española... unos huevos fritos con patatas o un plato de cuchara, una fabada o un cocido".

Expectación entre los no creyentes

Almudena, desde su puesto como profesora de Religión en un centro público, nota la curiosidad de sus compañeros, incluso de los no creyentes. "Sienten expectación por cómo lo estamos preparando y qué va a pasar", explica. Es esa visibilidad de la fe en lo público lo que ella más valora de la visita. "Es hacer visible que seguimos a alguien, que seguimos a Dios", añade Javier.

En la parroquia de la Fuensanta, ya hay 76 plazas de alojamiento y 34 voluntarios locales listos para la acción. La comunidad seguramente organice una adoración del santísimo y alguna que otra oración conjunta, e incluso planean ir todos juntos a la misa dominical en Cibeles con camisetas de la parroquia para mostrar esa unidad en la que este papa tanto insiste.

Aunque el registro general de voluntarios se ha cerrado, Jesús Pascual y el matrimonio de Javier y Almudena insisten en que todavía queda una puerta abierta: las familias de acogida. "Invitamos a todo el mundo; que no les eche atrás el espacio... es un compartir con personas que no conoces pero con las que compartes lo más grande, que es la fe", anima Almudena.

La visita de León XIV a Madrid promete ser un hito histórico, no por los grandes despliegues logísticos —que también—, sino por esa "semilla" de la que hablaba Fernando Rubio. Es la alegría de una ciudad que, a través de sus 18.000 voluntarios, ha decidido que nadie se sienta extraño en sus calles. Porque, como dice Javier, al final del día, el papa viene para todos: "Está aquí, nos lo va a decir a nosotros".