Estados Unidos estrecha el cerco sobre Cuba y prepara una acusación contra Raúl Castro
- Washington planea un caso penal contra el expresidente cubano por el derribo de dos avionetas en 1996
- EE.UU. ha anunciado nuevas sanciones contra miembros del Gobierno castrista
Estados Unidos ha estrechado el cerco sobre Cuba con nuevas sanciones mientras, según medios estadounidenses, prepara un caso penal contra el expresidente Raúl Castro por el asesinato de cuatro aviadores voluntarios en 1996. El elemento central de la acusación podría ser un audio desvelado por el medio cubano El Nuevo Heraldo en el que el exmandatario asume la responsabilidad de haber dado la orden de derribar los aviones.
"Yo decía que traten de tumbarlos arriba del territorio, pero ellos entraban en La Habana y se iban [...] Bueno, túmbenlos en el mar cuando se aparezcan", dice Castro en un audio grabado en junio de 1996, casi cuatro meses después del derribo de dos avionetas operadas por Hermanos al Rescate, una organización de exiliados cubanos opositores al régimen que sobrevolaban el cielo de la isla para rescatar a migrantes en el mar.
Cuba siempre defendió que los pilotos sobrevolaban su espacio aéreo, mientras que EE.UU. sostuvo que el ataque se produjo en aguas internacionales, una versión respaldada después por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), dependiente de la ONU. El incidente desató una crisis diplomática entre Washington y La Habana que se recuerda como uno de los capítulos más tensos de sus relaciones.
El origen de la acusación contra Castro
Según medios estadounidenses, la Justicia estadounidense planea presentar cargos este miércoles contra el exmandatario por un incidente que ocurrió hace ya 30 años. El 24 de febrero de 1996, las fuerzas cubanas derribaron las dos avionetas desarmadas operadas por Hermanos al Rescate, con sede en Miami, y justificaron su acción alegando que la organización se dedicaba a lanzar panfletos con propaganda sobre La Habana.
El expresidente de Cuba, Fidel Castro, reconoció públicamente que él y su entonces ministro de Defensa habían dado una "orden general" para no permitir que los lanzamientos sucedieran de nuevo, pero que no habían ordenado específicamente que derribaran aquellos aviones. Sin embargo, según el audio de El Nuevo Heraldo, Raúl Castro sí que participó activamente de la toma de decisiones el día del ataque.
"Lo que viene para abajo es una bola de fuego y va a caer arriba de la ciudad. Bueno, túmbenlos en el mar cuando se aparezcan. No consulten", se escucha decir a Raúl Castro, que ahora tiene 94 años, en un audio grabado durante un encuentro con periodistas.
Cuando sucedió el ataque, el Gobierno de Bill Clinton ordenó sanciones contra el Gobierno cubano como represalia, pero no presentó cargos penales contra los hermanos Castro. El fundador de Hermanos al Rescate, José Basualto, se ha mostrado "escéptico" en una entrevista a EFE sobre la posibilidad de conseguir justicia para sus compatriotas asesinados al ser preguntado sobre una eventual imputación de Raúl Castro en EE.UU.
Nuevas sanciones contra miembros del Gobierno
Mientras tanto, la campaña de presión de la Administración Trump continúa con nuevas sanciones a funcionarios cubanos que esta vez incluyen a ministros del Gobierno castrista. El Departamento de Estado estadounidense asegura que busca "proteger la seguridad nacional" y "privar al régimen comunista y a las fuerzas armadas de Cuba del acceso a activos ilícitos".
Entre los 11 nuevos sancionados están la ministra de Comunicaciones, Mayra Arevich, el presidente de la Asamblea Nacional de Cuba, Juan Esteban Lazo, y el ex vice primer ministro y dirigente del Partido Comunista Cubano Roberto Tomás Morales Ojeda. Además, Washington ha sancionado al principal servicio de inteligencia estatal de Cuba, la Dirección de Inteligencia (DI).
El Departamento de Estado enmarca estas acciones en lo que denomina "una campaña integral de la Administración Trump" frente a las "apremiantes amenazas" que plantea el régimen cubano. La Habana ha negado en repetidas ocasiones que la isla suponga ninguna amenaza para Washington y el lunes el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, advirtió que un ataque militar estadounidense en su territorio conduciría a un "baño de sangre".
El medio estadounidense Axios, que cita información de inteligencia clasificada, publicó el domingo que Cuba había adquirido "más de 300 drones militares" y que "recientemente" había comenzado a "discutir planes para utilizarlos" contra la base estadounidense de la Bahía de Guantánamo, buques militares estadounidenses y "posiblemente" Key West, en Florida.
Washington eleva la presión
Según publica Político, tras meses de bloqueo petrolero y presiones, ahora Estados Unidos sí podría atacar a Cuba. Una fuente citada por este medio ha explicado que el ambiente "ha cambiado significativamente" y que, a raíz de que el método aplicado hasta el momento no está dando los resultados esperados, está "sobre la mesa" una "acción militar" en la isla.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha insistido este martes en que Cuba es un "Estado fallido" y en que su población "está pidiendo ayuda" a EE.UU., aunque ha esquivado hablar de una eventual intervención terrestre. A principios de mayo, Trump, desveló su plan de tomar el control de Cuba "casi de inmediato", aunque no sin antes acabar el trabajo en Irán, donde siguen estancadas las conversaciones para una paz definitiva.
Tras capturar a Nicolás Maduro en Venezuela el pasado enero, el líder estadounidense fijó Cuba como uno de sus siguientes objetivos. Desde entonces, él y su Administración han elevado la presión sobre la isla, mientras que dicen mostrarse abiertos al "diálogo" con las autoridades castristas. De hecho, el director de la agencia, John Ratcliffe, visitó La Habana la semana pasada para reunirse con el Ministerio de Interior cubano.
La presión estadounidense agrava aún más la crisis económica que arrastra Cuba en los últimos seis años. Naciones Unidas ha advertido de que la situación humanitaria en la isla es cada vez más grave debido a la presión económica, la escasez de combustible y los continuos apagones —que en algunas zonas se alargan durante días enteros—, que afectan a servicios esenciales, como los prestados en hospitales.