Cómo Almodóvar pasó del rechazo a la (casi) gloria total en Cannes: "Nos dijeron que '¡Átame!' era una película menor"
- El cineasta presenta en el certamen Amarga Navidad , su séptima competición por la Palma de Oro
- Agustín Almodóvar repasa la historia del director y de El Deseo con el festival
Lo recuerda entre risas Agustín Almodóvar. En 1990 viajó a París con las latas de 25 kilos que contenían ¡Átame! para que Gilles Jacob, entonces delegado todopoderoso del Festival de Cannes pudiera verla. “No lo he contado nunca en público, pero tuve con él una entrevista un poco tensa y me reconoció: ‘es un filme menor’”, rememora. “Agradezco la franqueza y la valentía. Me lo dijo en su despacho a la cara y sin ningún subterfugio. Teníamos la sensación de que Cannes era inaccesible”.
Pedro Almodóvar y Cannes están ligados con una historia de rechazo primero, devoción después, y con la espinita mutua de no haber coronado el idilio con una Palma de Oro. Desde un hotel de la Croisette, antes de la puesta de largo de Amarga Navidad en la alfombra roja, Agustín Almodóvar repasa los 38 años que lleva viniendo ininterrumpidamente al festival. Porque Almodóvar ha competido siete veces (además de presentar sin competir La mala educación y Extraña forma de vida), pero Cannes es más que un festival: es la convención anual mundial de la industria cinematográfica y todo productor ha de estar tenga o no película en las pantallas.
Fue lo que les sucedió la primera vez que acudieron a Cannes: en 1988, Mujeres al borde de un ataque de nervios había sido rechazada -de manera miope- por el festival (se estrenaría en Venecia), pero acudieron al mercado para venderla internacionalmente.
“Fue nuestro momento fundacional como productora”, dice Agustín. “Como productores no teníamos ni un céntimo y el Ministerio de Cultura nos pagó dos pases en la ya desaparecida sala Star. Fue un fenómeno, las salas estuvieron hasta arriba de compradores, hubo una especie de subasta y finalmente Orion Internacional compró los derechos internacionales”.
Si La ley del deseo fue el inicio de la independencia de Almodóvar, Mujeres al borde de un ataque de nervios le situó en la primera línea mundial. “Partíamos de cero patrimonio personal o familiar y empezamos con dificultades, debiendo dinero a mucha gente. Tengo grabado el éxito de Mujeres aquí porque los estudios nos ofrecían firmar para tres películas. Pero nosotros, como buenos manchegos independientes, no nos gusta comprometernos si no sabemos a qué. Vamos siempre película a película, aunque somos leales y, si has hecho buen trabajo con nosotros, puedes estar seguro que serás el primero en ser llamado la próxima vez”.
Del impacto deTodo sobre mi madre al poso agridulce de Volver
Pero la verja de Cannes seguía candada. Casi contradictoriamente, Almodóvar fue llamado para formar parte del jurado en 1992 (o ganaba premios Cesar en Francia), mientras el certamen decía no aTacones lejanos, La flor de mi secreto o Carne trémula. "Se habló de que había una mala relación. No, era una relación de autenticidad, de decirnos que no estábamos preparados ni a la altura", analiza. No fue hasta su película número 13, Todo sobre mi madre, tras casi 20 años de carrera, cuando se abrieron las puertas.
“Fue importante la creciente influencia de Thierry Frémaux (que acabó sucediendo a Jacob en 2007)”, recuerda. Todo sobre mi madre marca un segundo punto de inflexión: gana el premio a la mejor dirección, aunque el sentir general le otorgaba la Palma de Oro. “Era tal el clamor que el Nice-Matin (el periódico de la región) llegó a publicar una edición en la que ganábamos”. El jurado que presidía David Cronenberg eligió Rosetta, de los hermanos Dardenne, iniciando una historia de miel en los labios que continúa hasta hoy. “No nos podemos quejar, sin entrar en la intrahistoria”, dice Agustín.
Recientemente, Pedro Almodóvar declaró que probablemente hubiese ganado en 2002 con Hable con ella, su obra maestra que decidió no enviar a Cannes. “Tampoco pertenezco tampoco a Cannes”, dijo el director en una entrevista con RTVE.es cuando envió Madres paralelas a Venecia.
La sensación agridulce sí fue real con Volver en 2006. Otra vez aclamada y máxima favorita. El jurado presidido por Wong Kar-wai le concedió el premio a mejor actriz a todo el reparto y el premio a mejor guion, pero la Palma a El viento que agita la cebada, de Ken Loach. Otra vez derrotado por el mejor cine realista y social.
Almodóvar y Lola Dueñas, Blanca Portillo, Penélope Cruz, Carmen Maura y Yohana Cobo con los premios a Mejor Guión y Mejor Actriz por 'Volver' en 2006. EFE/Christophe
“Sí, fue agridulce, dicho ya con toda la tranquilidad del tiempo. Inevitablemente, cuando recibes durante el festival el feedback, en la calle, los medios… Tratamos de no hacer caso porque la liturgia es un jurado heterogéneo opinando de cine. Me acuerdo siempre de L.A. Confidencial, que pasó aquí sin pena ni gloria y luego fue un éxito mundial. También te digo que acabo siempre enfermando aquí, es una adrenalina muy especial y yo, que no soy muy expresivo, acabo con algún problema digestivo”.
"Los mejores citas con colegas españoles las he tenido aquí más que en Madrid"
Ya no hay problemas digestivos. “Le hemos perdido el miedo a la exposición”, asegura. ¿Necesita más la Palma Almodóvar o viceversa? “Siempre le pueden dar una Palma de Oro honorífica, pero después de esta trayectoria que ha sido tan auténtica con el festival, sería reconfortante para ellos. Cannes adora a Pedro, la integridad de su carrera”.
Agustín tiene ya sus rutinas en la Costa Azul: le gusta pasear y cenar por el casco viejo. Y, sobre todo, disfruta y aprovecha la gran reunión de la industria. Amarga Navidad ya está vendida para todos los territorios, pero le gusta supervisar y cuidar la distribución en cada uno en las reuniones aquí programadas.
Y algo curioso: “Ocurre que las mejores citas con colegas españoles las he tenido aquí más que en Madrid. Porque somos un sector muy individualista, y aquí vivimos una situación de relajo”.
“Sin ningún tipo de soberbia, nos sentimos parte de esto. El festival lleva 79 ediciones y nos hemos pasado 38 aquí, la mitad de nuestra vida. Somos parte de su historia”, concluye.