La guerra de Irán amenaza con destruir más de 50 millones de empleos en todo el mundo en dos años
- La Organización Internacional del Trabajo alerta del "shock global" al mercado de trabajo
- Los países árabes, Asia y el Pacífico, las regiones más afectadas
La guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán afecta a la economía mundial, y sus efectos se dejan notar también en el mercado de trabajo. "La crisis de Oriente Medio ha evolucionado rápidamente en un shock global al mundo del trabajo", ha alertado la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en un informe [ing] difundido este lunes.
El aumento de los costes de energía, la interrupción de las cadenas de suministro y las restricciones a los movimientos de personas podrían provocar la pérdida de 14 millones de empleos en 2026 y 38 millones en 2027, es decir, más de 50 millones en dos años, además de un descenso de los ingresos laborales y un aumento del desempleo mundial.
Los efectos serán mayores en los países árabes, Asia y el Pacífico, zonas más expuestas a la crisis provocada por el conflicto en Irán.
Por ello, la OIT ha pedido una "acción oportuna" y orientada al empleo. "La crisis en Oriente Medio no es una perturbación de corta duración - ha señalado Sangheon Lee, economista jefe de la OIT y autor del informe. - Es un choque de evolución lenta y potencialmente duradera que transformará gradualmente los mercados de trabajo”.
Crisis energética que se transmite a la economía y el empleo
La guerra iniciada por EE.UU. e Israel el 28 de febrero ha provocado daños en infraestructuras energéticas de la región y el cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa un 20 % del tráfico mundial de hidrocarburos, lo que ha desencadenado un aumento de los precios de la energía, cuyos efectos se extienden a toda la economía.
La OIT plantea en su informe un escenario en el que los precios del petróleo aumenten un 50 % por encima de su promedio de principios de este año. En ese caso, las horas de trabajo a nivel mundial se reducirían un 0,5 % este año y un 1,1 % en 2027. Dicho de otro modo, se perderían 14 millones de empleos a tiempo completo en 2026 y 38 millones en 2027.
Esto se traduciría en un aumento del desempleo a nivel mundial de 0,1 % en 2026 y 0,5 % en 2027, el equivalente a 5 millones de nuevos parados este año y 20 millones el próximo.
Los trabajadores, además, se empobrecerían: los ingresos laborales reales disminuirían un 1,1 % este año y un 3 % el año próximo.
A esto se suma que se han reducido los movimientos migratorios, lo que reduce el envio de remesas de los migrantes a sus países de origen, mientras se producen movimientos de población desplazada y refugiada, y el turismo se resiente.
Países árabes, Asia y Pacífico, los más expuestos
La OIT reconoce que los efectos económicos del conflicto son "muy desiguales entre regiones, sectores y trabajadores". Las zonas más afectadas a todos los niveles son los países árabes, Asia y el Pacífico, por su "integración con los flujos energéticos del Golfo, las rutas comerciales, las cadenas de suministro y la migración laboral".
En los Estados árabes, el impacto en el empleo podría ser más del doble del registrado durante la pandemia del coronavirus. Un 40 % del empleo en estos países se encuentran en sectores de "alta exposición" al conflicto, como es el comercio, la construcción o el transporte, pero también la agricultura, necesitada de combustibles y fertilizantes.
Las horas de trabajo totales podrían disminuir entre un 1,3 % en el mejor de los casos y un 10,2 % si la escalada militar va en aumento.
En Asia-Pacífico, las horas de trabajo podrían disminuir un 0,7 % en 2026 y un 1,5 % en 2027, mientras que los ingresos laborales reales podrían caer un 1,5 % y un 4,3 % respectivamente.
Por el contrario, las economías y los mercados de trabajo de los países de África, América, Asia Central y Europa están menos expuestos. "Esto no significa que estas regiones no estén afectadas, pero su empleo está menos directamente ligado a los shocks energéticos específicos" provocados por la guerra, según el informe.
La OIT pide una respuesta centrada en el trabajo
La OIT reconoce que los países han tomado medidas para paliar el impacto económico de la guerra, pero lamenta que estas hayan sido "desiguales", "fragmentadas" y cortoplacistas.
La organización pide a los gobiernos más protección del empleo y de los ingresos de los trabajadores, para evitar "un retroceso más prolongado para el trabajo decente" y garantizar que las medidas lleguen a los trabajadores y empresas, y en especial a los colectivos más vulnerables: quienes trabajan en la economía informal, los migrantes y refugiados.
"Lo que comienza como un choque externo termina llegando a los trabajadores y a las empresas - advierte la OIT - y puede dejar cicatrices más profundas al debilitar las condiciones que hacen que el trabajo sea decente, seguro y protegido".