Más de 20 nacionalidades y una escala en Santa Elena: de cómo un brote localizado deriva en una vigilancia global
- El aislamiento de los pasajeros y una potencial cuarentena, entre las medidas adoptadas en varios países
- Sigue en directo la última hora del crucero con hantavirus que navega hacia Tenerife
Cuando el 1 de abril más de un centenar de personas embarcaron a bordo del MV Hondius en Ushuaia, Argentina, nada hacia sospechar que este crucero se convertiría un mes más tarde en el foco de atención de gran parte del mundo. Un pasaje y una tripulación internacional, con más de una veintena de nacionalidades representadas, y una escala en Santa Elena donde se bajaron 30 personas han hecho que un brote de hantavirus que ya ha dejado tres muertos haya activado una movilización y vigilancia a gran escala.
El barco zarpó desde Argentina para realizar una travesía por el Atlántico con final en Europa. En un principio viajaban 114 pasajeros de distintas nacionalidades y 61 tripulantes, mientras que en la isla de Tristán de Acuña se subieron el 15 de abril otras seis personas, según el relato de la empresa propietaria, Oceanwide Expeditions. Entre medias, el 11 de abril, falleció uno de los pasajeros, aunque por aquel entonces se desconocía lo que terminaría confirmándose el 4 de mayo, que había fallecido víctima del hantavirus.
El 24 de abril, el MV Hondius atracó en Santa Elena, donde se bajaron 30 pasajeros. Según la naviera, siete de estas personas tienen nacionalidad de Reino Unido, seis de Estados Unidos, tres de Países Bajos, dos de Canadá, dos de Suiza, dos de Turquía, una de Alemania, una de Dinamarca, una de San Cristóbal y Nieves, una de Nueva Zelanda, una de Singapur, una de Suecia y dos con pasaporte "desconocido".
La escala de Santa Elena también sirvió para el desembarco del pasajero fallecido, a quien acompañó su mujer, que terminaría muriendo días después.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó el 3 de mayo el brote de hantavirus, lo que derivó en que Cabo Verde vetase el desembarco del pasaje del crucero y a que se activase un dispositivo de emergencia que derivó en el acuerdo de España para aceptar la llegada del MV Hondius. El archipiélago africano sólo permitió el descenso de tres pasajeros enfermos que fueron evacuados en dos aviones medicalizados hacia Países Bajos.
A bordo del crucero aún queda el cadáver de una pasajera con ciudadanía alemana que perdió la vida el 2 de mayo, así como otros 87 pasajeros y 61 tripulantes. La lista oficial difundida por la naviera da cuenta de 23 nacionalidades a bordo, siendo la más numerosa la de Filipinas (de este país proceden 38 de los tripulantes), seguida la de Reino Unido (23 personas), la de Estados Unidos (17) y la de España (14). Ninguno de ellos presenta síntomas compatibles con el hantavirus.
El vuelo a Johannesburgo
Teniendo en cuenta las especiales circunstancias de aislamiento de la zona cero del brote, la primera puerta a la expansión se abrió en Santa Elena. El Gobierno de la isla ha confirmado que no tiene detectado ningún caso sospechoso del virus y que "el riesgo para la población general es bajo", aunque sí que ha puesto bajo vigilancia a potenciales contactos de los pasajeros desembarcados para detectar cuanto antes posibles síntomas.
Descartada en principio la expansión local, el foco se pone en el vuelo que llevó el 25 de abril a Johannesburgo a la mujer del hombre que falleció a bordo del crucero. Ya cuando descendió en Santa Elena presentaba "síntomas gastrointestinales", pero su salud empeoró en el avión y murió al día siguiente del aterrizaje, según el relato de la OMS, en el que se especifica que el contagio no se confirmó con PCR hasta el 4 de mayo.
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Transcripción completa
La Organización Mundial de la Salud sitúa el
riesgo para la población
como bajo
este virus no se puede equiparar al del
COVID. Se ha reconocido como la cepa de los
Andes, una variante que puede transmitirse entre personas con
contacto
muy estrecho. Que no es
el coronavirus que se transmite por aerosoles, que no entraña un peligro
pandémico como lo
fue el coronavirus.
Esto implica que quien hoy no tiene síntomas
emergencia internacional que reabre el debate sobre la cooperación entre
en el barco puede tenerlos en dos, tres o cuatro semanas.
Y de ahí la importancia de las
cuarentenas y de que se cumplan a cabalidad como una medida
importantísima de salud pública
países en materia sanitaria.
La OMS ha
recordado que un virus como este no entiende de fronteras en plena polémica
por la salida de Estados Unidos y Argentina de la organización
La
seguridad sanitaria mundial implica la participación
de todos, la colaboración de todos, que ningún país puede pensar que puede ser
una excepción
Porque, insisten los expertos, la detección temprana, el intercambio de
datos y la coordinación entre países sigue
siendo la principal herramienta para contener amenazas sanitarias
Ya con las alertas activadas, se inició el rastreo de los contactos, incluidos los pasajeros de ese vuelo, teniendo en cuenta además que el periodo de incubación del virus ronda los 45 días y que, por tanto, la aparición de síntomas no sería inmediata. La OMS ya tiene por ahora confirmados cinco casos vinculados a este brote, aunque mantiene bajo sospecha otros tres, lo que haría un total de ocho.
Durante estos últimos dos días también se ha seguido de cerca la situación de una azafata que entró en contacto con esa enferma y que presentó síntomas compatibles con el virus, si bien finalmente las autoridades sanitarias de Países Bajos han descartado su contagio este viernes.
Ramificaciones por todo el mundo
A estas alturas el riesgo de una nueva pandemia es mínimo, entre otras cosas porque los expertos insisten en que los contagios se producen en situaciones de contacto estrecho. La OMS se ha esforzado en sus sucesivas comparecencias y comunicados por dejar claras las diferencias entre el hantavirus y el coronavirus, pese a que desde la organización sí viene abogando activamente por la vigilancia como principal herramienta preventiva.
Al margen de los tres pasajeros fallecidos, hay uno ingresado en Johannesburgo y otros cuatro en Europa, tres de los cuales corresponden a los enfermos evacuados desde Cabo Verde a Países Bajos y el cuarto a un hombre ingresado en Suiza. Las autoridades de estos países examinan sus pasos desde que abandonaron el crucero para determinar, entre otras cosas, si pueden haber transmitido el virus a alguien ajeno al viaje.
En aras de la prevención, también hay pasajeros en aislamiento preventivo en Chile, Singapur, Canadá y Francia, según sus respectivos gobiernos. También los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos han confirmado la vigilancia de varios pasajeros estadounidenses, mientras que Reino Unido ha elevado este viernes a tres los ciudadanos británicos con síntomas, el último de ellos en Tristán de Acuña, territorio de ultramar.
Desembarco en Tenerife y aislamiento
El MV Hondius llegará a Tenerife el domingo en torno a mediodía. Pese a que en un primer momento el Gobierno había informado de su atraque en el puerto de Granadilla de Abona, finalmente el crucero fondeará frente a la costa y los equipos de Sanidad Exterior se encargarán de examinar a bordo el estado de salud de todos los pasajeros y tripulantes, para verificar que efectivamente ninguno de ellos muestra indicios de haber contraído el virus.
El plan del Gobierno pasa por trasladar a los 14 españoles en un avión militar hasta Madrid, con vistas a que permanezcan aislados en el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla. Los expertos aún deben determinar la duración de esta cuarentena, ya que, como ha explicado la ministra de Sanidad, Mónica García, es necesario determinar cuál es "el día cero" a partir del que empezarían a correr los 45 días de incubación que se presuponen.
Los pasajeros y tripulantes extranjeros sólo abandonarán el barco para subirse a vuelos de repatriación, aunque por ahora este operativo de traslados se está cerrando. Países Bajos, como país de la naviera, asumirá una especial responsabilidad, aunque un portavoz del Ministerio de Exteriores consultado por RTVE Noticias ha aclarado que todavía no saben "qué ocurrirá con los pasajeros neerlandeses después de su llegada".
El Departamento de Estado de Estados Unidos ha confirmado también a este medio que se mantiene "en estrecho contacto" con el barco y las "autoridades sanitarias internacionales", "dispuesto a proporcionar la asistencia consular necesaria a todos los estadounidenses afectados".
Sólo el Gobierno de Reino Unido ha confirmado que pedirá a "todos los pasajeros y tripulantes británicos a bordo del MV Hondius que se aíslen 45 días tras su vuelta", sin especificar que tenga que ser en un entorno controlado como ocurrirá en España. Las autoridades sanitarias se encargarán de vigilar "estrechamente" a estas personas para realizarles pruebas si así se requiere.
El origen del brote
El hantavirus es un tipo de virus transmitido por roedores y todos los indicios apuntan a un contagio en tierra antes de embarcar en el crucero y, dada la evolución de los acontecimientos, los expertos centran sus revisiones en la ruta seguida por el matrimonio neerlandés fallecido. El Ministerio de Salud de Argentina ha asegurado en un comunicado que "a la fecha y con la información brindada hasta el momento por los países involucrados y los organismos nacionales intervinientes, no es posible confirmar el origen del contagio".
La secuenciación genómica realizada a un paciente ingresado en Sudáfrica ya ha permitido confirmar que la variante de hantavirus corresponde a la cepa Andes, con presencia en las regiones argentinas de Chubut, Río Negro y Neuquén, y también el sur de Chile. Argentina tiene registrados 42 casos de hantavirus desde principios de 2026 y 101 si se tiene en cuenta la actual temporada epidemiológica, que comenzó en septiembre.
El Gobierno argentino ha indicado que la pareja fallecida llegó al país el 27 de noviembre de 2025 y se desplazó en coche durante 40 días, hasta cruzar el 7 de enero hacia Chile. Una vez allí, se movieron 24 días más, también en coche, hasta volver a la provincia argentina de Neuquén el 31 de enero. Doce días más tarde, regresaron a Chile, para regresar más tarde a Argentina, en concreto a Mendoza, y moverse durante 20 días más hasta llegar a Misiones.
El 13 de marzo, entraron en un tercer país, Uruguay, del que regresaron el 27 de marzo, apenas unos días antes de embarcarse el 1 de abril en el MV Hondius.