La OMS confirma la infección por hantavirus en cinco de los ocho casos sospechosos
- El organismo solicitó directamente a Pedro Sánchez que España asumiera el desembarque en Canarias
- El cuerpo de una mujer fallecida, de nacionalidad alemana, continúa en la embarcación
- Sigue en directo la última hora del crucero con hantavirus
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha confirmado este jueves que cinco de los ocho casos sospechosos detectados en el crucero HV Hondius han dado positivo por hantavirus. El brote deja hasta el momento tres fallecidos y mantiene bajo vigilancia sanitaria al resto de pasajeros, tripulación y contactos cercanos.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha explicado en rueda de prensa que los otros tres casos continúan siendo considerados sospechosos y señala que, actualmente, ninguna de las personas que permanecen a bordo presenta síntomas. Asimismo, ha advertido de que podrían aparecer más contagios debido a que el periodo de incubación del virus Andes —la variante detectada— puede extenderse hasta seis semanas. Además, la OMS mantiene el seguimiento de personas que pudieron haber tenido contacto con uno de los pasajeros infectados.
Solicitud de ayuda a España
El máximo responsable del organismo sanitario internacional ha confirmado que solicitó directamente al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, que España asumiera el desembarque de los ocupantes del crucero en el puerto tinerfeño de Granadilla. Según ha explicado Tedros, la petición fue aceptada en el marco del Reglamento Sanitario Internacional, aunque ha apelado también a la "solidaridad" internacional. "Todo el mundo tiene el deber moral de cuidar de las personas que se encuentran a bordo del barco", ha afirmado.
La organización insiste en que el riesgo para la población de Canarias es "bajo", y recalca que el hantavirus "no se propaga de la misma manera que los coronavirus". La directora del Departamento de Preparación y Prevención de Epidemias y Pandemias de la OMS, Maria Van Kerkhove, ha querido dejar claro que el brote "no es el inicio de una pandemia" y confía en que pueda contenerse mediante las medidas de salud pública ya activadas.
Entre las medidas adoptadas figuran el confinamiento de los pasajeros en sus camarotes, la desinfección de las instalaciones y el aislamiento inmediato de cualquier persona que presente síntomas. Un experto de la OMS, dos médicos neerlandeses y un especialista del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades permanecen a bordo para coordinar la evaluación médica y preparar un desembarque seguro.
Una de las fallecidas sigue en el barco
La OMS ha confirmado además que el cadáver de una de las tres víctimas mortales continúa a bordo del crucero. "Los restos aún se encuentran a bordo. Estamos en contacto con los operadores del barco al respecto", ha explicado Maria Van Kerkhove, quien ha añadido que se están tomando las medidas necesarias para conservar el cuerpo "de forma adecuada y cuidadosa" y garantizar un traslado posterior "digno".
La mujer, de nacionalidad alemana, falleció en el barco el pasado 2 de mayo, cinco días después de presentar síntomas como fiebre y malestar general.
Las investigaciones sobre el origen del brote continúan abiertas. La OMS ha descrito cómo las dos primeras personas afectadas, el matrimonio neerlandés fallecido, había viajado previamente por Argentina, Chile y Uruguay para realizar observación de aves en zonas donde habita la rata portadora del virus Andes, el único que se puede transmitir de persona a persona. La organización trabaja junto a las autoridades sanitarias argentinas para reconstruir los movimientos de la pareja y determinar el posible punto de exposición.
Asimismo, la OMS ha informado a los doce países de procedencia de los pasajeros que desembarcaron en la isla de Santa Elena y colabora con las autoridades sudafricanas para rastrear a las personas que compartieron vuelo hacia Johannesburgo con una de las mujeres infectadas que falleció posteriormente.
Pese a la gravedad del incidente, la OMS reitera que el riesgo para la salud pública internacional sigue siendo bajo.