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Soy mujer y quiero ser cura: la vocación prohibida

  • Desde 2002 hay mujeres que se están ordenando, aunque la Iglesia católica no las reconoce
  • La postura oficial de la Santa Sede es que Jesús solo eligió a hombres para ser sacerdotes
  • El documental de En Portada, “La vocación prohibida”, se emite este martes a las 22:15 en La 2
Ordenación de Christina Moreira, una mujer que pertenece a la Asociación de Presbíteras Católicas Romanas
Christina Moreira fue ordenada cura en 2015 y hace casi un año recibió el orden espiscopal. EN PORTADA
EMILIA AYALA

La postura oficial de Iglesia católica es rotunda: las mujeres no pueden ser sacerdotes porque así está establecido desde siempre; sin embargo, es un tema que recobró actualidad con el nombramiento de León XIV, hace un año. ¿Qué piensa el nuevo papa sobre este asunto? Y ¿Qué postura defienden distintos tipos de mujeres católicas sobre el sacerdocio femenino?

María José Arana (doctora en teología) se planteó con 13 años que había que cambiar las leyes de la Iglesia católica. ¿Por qué? “A mí me gustaría ser cura, pero no podía por ser mujer.” Entonces, su siguiente pensamiento fue “pues quiero ser chico”, pero esa idea no le duró ni dos días. Y es ahí cuando se le ocurrió que el cambió tendría que partir de la propia institución católica.

María José Arana, religiosa del Sagrado Corazón de Jesús, decidió estudiar Teología

María José Arana, religiosa del Sagrado Corazón de Jesús, decidió estudiar Teología. EN PORTADA

A la espera de ese cambio, María José Arana, religiosa del Sagrado Corazón de Jesús, decidió estudiar Teología y estar preparada por si llegaba ese día. Tiene 82 años y sigue esperando. Ella es de las mujeres con vocación que piensa que los cambios se tienen que producir desde dentro de la Iglesia católica.

A favor y en contra

Sobre el sacerdocio femenino hay dos posturas claramente diferentes. Una defiende que es un acto de justicia, significa igualdad y tener las mismas oportunidades que un hombre dentro de la Iglesia católica; la contraria argumenta que es algo que lleva establecido así desde hace más de 2000 años y que es una decisión que no solo la puede cambiar un papa.

Y los últimos papas, Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI o Francisco han repetido, con distintas palabras, la misma idea: ‘esa puerta está cerrada” sentenció Francisco. La explicación de su antecesor, Benedicto XVI fue que “no se trata de que no queremos, no podemos. El Señor dio esta forma a la Iglesia.”

¿Cuál es la postura de León XIV sobre el papel de la mujer en el mundo católico? La explica María Lía Zervino, miembro del Dicasterio de los Obispos: Yo le hice esta pregunta al Papa León, (…) y él me dijo que pensaba seguir lo que había empezado el Papa Francisco”.

Asociación de Presbíteras Católicas Romanas

La realidad es que, desde hace ya algunas décadas, más mujeres que han sentido la vocación del sacerdocio, se han atrevido a pedirlo en voz alta, incluso hace 23 años se creó la Asociación de Presbíteras Católicas Romanas, un movimiento internacional que ya ha ordenado a más de 300 mujeres entre diáconas, sacerdotes y obispas. Ellas se sienten dentro de la Iglesia católica, aunque el Vaticano no las reconozca.  

Bridget Mary preside una celebración litúrgica.

Bridget Mary preside una celebración litúrgica. EN PORTADA

Mujeres que se han ordenado

“El acceso a las órdenes sagradas para las mujeres – asegura Christina Moreira- no solo es necesario, sino que es de justicia.” Christina Moreira, que se define como una chica del montón que nació en París y que se vino a vivir a España, pertenece a la Asociación de Presbíteras Católicas Romanas.

En 2015 la ordenaron cura y hace casi un año, obispa. Ella no se siente excomulgada porque “mientras no reniegue de mi bautismo, nadie me puede sacar de la Iglesia. Lo que ellos llaman excomunión es una especie de castigo inventado en determinado momento de la historia de la Iglesia.”

Christina Moreira durante una celebración litúrgica.

Christina Moreira durante una celebración litúrgica. EN PORTADA

Para esta mujer su ordenación ha significado descubrir su lugar en el mundo. “Cuando me ordenaron, sentí de inmediato como el haber llegado a casa. De pronto me sentí en paz. (…)  Estaba viviendo en la revolución, en la rebeldía, en la ira a veces. De pronto todo eso se desvanece y estoy en paz.”

Jesús no eligió a las mujeres para ser curas

Francisco desde el inicio de su pontificado –asegura María Lía Zervino- trabajó para que la mujer ocupara puestos importantes en la toma de decisiones de la Iglesia. Ella fue una de las 3 mujeres que nombró el papa Francisco para que formaran parte del Dicasterio de los Obispos; este ministerio de la Curia Romana se encarga de estudiar a los “candidatos para ser obispos” y proponérselos al pontífice.

“Yo dejaría en paz el tema del sacerdocio -explica- para poder trabajar en las otras áreas donde sí necesitamos progresar como mujeres al servicio de la Iglesia. Formar parte de quienes toman las decisiones en la Iglesia, trabajando codo a codo con los hombres, con los sacerdotes, con los obispos, con el Papa, con quien sea.

Sobre que las mujeres quieran ser curas, María Lía dice que ella está “completamente en línea con los últimos pontífices” y añade “Jesucristo se logró poner del lado de la mujer y rompió con muchísimas costumbres de la época. (…) Hizo de todo para poner a la mujer en su lugar, pero no consagró ni a su madre ni a María Magdalena.”

Jesús y la última cena

La postura oficial de la Iglesia católica argumenta que, en la última cena, Jesús eligió a 12 apóstoles, hombres. No eligió a ninguna mujer. Según María José Arana, doctora en Teología “Cristo no ordenó ni a ningún hombre ni a ninguna mujer, la ordenación es una cuestión posterior en la Iglesia. (…)  Se niega que las mujeres estuvieran en la última cena; los negros tampoco estuvieron, ni los chinos ni los japoneses, no estuvieron en la última cena y sin embargo, pues pueden ser ordenados, ¿no?

La teóloga católica, María José Arana, trabajando en el jardín. EN PORTADA

Arana define a la Iglesia actual como “demasiado patriarcal y con muchos ribetes machistas. (…) Yo quiero una iglesia femenina y masculina, con todos sus defectos y todas sus virtudes de los hombres y las mujeres. Hacen falta los dos.”

Mujeres que se suben al altar, pero no son curas

Hace ya 30 años que en la comarca de Aliste, Zamora, hay mujeres que “celebran la palabra” en las iglesias rurales ante la falta de sacerdotes. Celebrar la palabra se parece mucho a lo que puede ser una misa, pero con una diferencia fundamental: ellas no pueden consagrar, es decir, no pueden convertir el pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Jesús.

Se las llama celebrantes de la palabra y no es una actividad que solamente puedan hacer las mujeres, también pueden ser hombres, pero ellas son mayoría. Marga López y Paula Tola son dos celebrantes de la palabra. Son laicas y en ningún momento han tenido la vocación, pero dicen No queremos que ningún que ninguna iglesia se cierre. No llegan los párrocos, ahí estamos nosotras".

Marga López y Paula Tola, ministras de la palabra en la comarca zamorana de Aliste.

Marga López y Paula Tola, ministras de la palabra autorizadas por la Iglesia Católica en la comarca zamorana de Aliste. EN PORTADA

Como Marga y Paula, hay decenas de personas católicas, sobre todo en la España vaciada, que se suben al altar, a predicar la palabra de Dios si no hay un cura que lo pueda hacer. Marga explica que la gente se ha acostumbrado a ellas y que “vienen las mismas personas con nosotras que con el párroco, o con la monja.”

Ante la pregunta ¿una mujer puede estar igual de preparada que un hombre para ser cura? Marga y Paula responden: Igual, igual. Igual de preparada. (…)  “Lo que no entiendo –dice Marga- es por qué no pueden ser sacerdotes. Y Paula añade, “pero sí es que la mujer siempre ha estado en la Iglesia.”

Miedo a perder el poder

Para Christina Moreira está claro,Me parece un absurdo que la Iglesia diga que no pueda (aprobar el sacerdocio femenino) cuando la Iglesia lo puede todo y lo ha podido siempre. Obviamente a mí lo que me quedó claro es que lo que temen es perder sus privilegios.”  (…) “En estas relaciones desiguales es fácil cogerles cariño cuando a ti te toca el lado bueno de la sartén, es decir, el mango.”

Marga y Paula, celebrantes de la Palabra en la diócesis de Zamora.

Marga y Paula, celebrantes de la Palabra en la diócesis de Zamora. EN PORTADA

La postura de María Lía Zervino sobre el poder de la Iglesia católica tiene un significado totalmente diferente. “A mi modo de ver, el poder, como lo enseñó Jesús, fue un poder que consiste en el servicio. Cuando él empezaba la última cena, se puso a lavarle los pies a los apósteles. Y quizás muchos de nosotros, incluidos sacerdotes, mujeres, laicos, todos, no terminamos de entender que el poder es servicio.”

“Nadie cede el poder gratuitamente” asegura María José Arana y añade que todas las revoluciones, excepto la feminista “han costado sangre. Es la única revolución que no ha costado sangre en la sociedad civil ni en la Iglesia.” Y sobre si algún día las mujeres podrán hacer una misa como un hombre dice que “de repente, como cayó el muro de Berlín, caerá este muro, nosotras ya no estaremos, estará la generación que viene detrás”.