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La ciberviolencia, en el día a día de los jóvenes: un 57% la ha sufrido y un 26% la ha ejercido en el último año

  • Las prácticas más comunes: el stalking, los insultos, los discursos de odio y el control digital de la pareja
  • Así lo recoge la Fad Juventud en "Código 505. Un estudio sobre las ciberviolencias entre la juventud española"
La ciberviolencia, en el día a día de los jóvenes

Víctimas, agresores o espectadores. La ciberviolencia forma parte del día a día de los adolescentes y jóvenes y de su realidad cotidiana, bien desde el lado del que la sufre, el que la ejerce o el que simplemente asiste a ella. Casi seis de cada diez jóvenes (el 57%) de entre 15 y 29 años ha sufrido ciberviolencia en el último año, una incidencia que asciende al 69% entre los adolescentes de entre 15 y 19 años; el 51% ha presenciado situaciones de violencia digital en su entorno cercano y el 26% reconoce haber ejercido alguna conducta agresiva en internet o redes sociales.

Son datos del estudio de Fad Juventud "Código 505. Un estudio sobre las ciberviolencias entre la juventud española", desarrollado a partir de una encuesta online a 1.500 jóvenes residentes en España y se ha hecho público este martes en el marco del encuentro 'Ciberviolencia: realidad, retos y respuestas”, celebrado en el Espacio Fundación Telefónica con el fin de abordar posibles respuestas a este preocupante fenómeno desde la investigación, la educación y la sensibilización social.

El acoso, observación y espionaje hacia una persona- conocido como el stalking- y los insultos y expresiones difamatorias en internet, con un 64% de incidencia, figuran entre las formas de ciberviolencia habituales en internet y las redes sociales, junto con otras prácticas como los discursos de odio (54%), la difusión de imágenes manipuladas (50%) y el control digital a la pareja (48%), según las respuestas de los jóvenes encuestados.

Dentro de la ciberviolencia, lo que más le preocupa a los jóvenes es la difusión no consentida de imágenes íntimas (48%) seguida de los fraudes o estafas online (45%) y las amenazas o extorsiones (35%).

Permisividad y jóvenes que reconocen conductas agresivas

Por otro lado, un 26% reconoce haber ejercido alguna conducta agresiva en internet o redes sociales durante el último año. El stalking aparece como la práctica más frecuente y, en la mayoría de los casos, estas conductas se dirigen hacia amistades o personas del entorno cercano.

Algunas de estas prácticas, de hecho, generan permisividad social y son las que están vinculadas al control digital a la pareja. Así, el 21% de los encuestados puede ver justificable presionar a la pareja para que deje de interactuar con alguien en redes sociales y solo al 34% de los adolescentes y jóvenes les parece "muy mal" el stalking, a pesar de ser esta una conducta intrusiva y repetitiva que busca vigilar, controlar o intimidar a una persona y que puede incluir mensajes no deseados, espionaje en redes o la creación de cuentas falsas para monitorear a una persona.

El 79% de quienes reconocen haber llevado a cabo comportamientos violentos en internet o redes sociales aseguran haber sido víctimas de ciberviolencia en algún momento.

Los grupos más jóvenes consideran más habituales distintas conductas violentas y presentan mayores niveles de tolerancia hacia determinadas formas de control digital.

"Determinadas conductas se están normalizando en los entornos digitales y eso hace aún más necesario comprender cómo se perciben, cómo se viven y cómo podemos prevenirlas”, ha afirmado la directora general de Fad Juventud, Beatriz Martín Padura, en la presentación de este informe.

En algunos casos la violencia digital no permanece únicamente en internet y el 18% de jóvenes afirma haber sufrido agresiones por parte de las mismas personas tanto en el entorno online como fuera de él, una situación especialmente presente entre adolescentes.

Las chicas identifican y rechazan más la ciberviolencia

Este estudio pone de manifiesto que las chicas identifican en mayor medida la presencia de agresiones digitales y muestran un rechazo más generalizado hacia cualquier forma de ciberviolencia.

También les impacta más a ellas que a ellos y el 25% de las que han sufrido alguna agresión digital afirma haberse sumido en un estado de apatía tras experimentar estas situaciones, diez puntos porcentuales más que los chicos.

Las personas que sufren violencia entre iguales muestran además consecuencias emocionales más intensas, mayores niveles de aislamiento y una mayor exposición a situaciones reiteradas de agresión.

Pese a ello, el 29% de las víctimas no desarrolló ninguna acción para afrontar las agresiones digitales sufridas. Entre los principales motivos destacan la percepción de que lo ocurrido "no era tan grave" o la idea de que estas situaciones forman parte habitual de internet y las redes sociales.

Campaña "Desconecta la ciberviolencia"

En el marco de la presentación de este estudio, Fad Juventud ha lanzado la campaña de sensibilización social "Desconecta la ciberviolencia", centrada precisamente en el papel que pueden tener adolescentes y jóvenes de víctimas, agresores y testigos de violencia digital.

La campaña busca situar la ciberviolencia en la agenda pública y generar conversación social sobre unas violencias que, aunque frecuentes, continúan siendo en gran medida invisibles para muchas personas adultas. Todo ello con una idea clave de que los adolescentes y jóvenes pueden sufrir, ejercer o participar de esta violencia digital, que esta no es una una "cosa de chavales" y con la necesidad de implicar a las familias y activar el diálogo en casa como herramienta fundamental de prevención.

La iniciativa incorpora un espacio web concebido como el entorno de referencia de la causa de Fad Juventud frente a la ciberviolencia. Este espacio reúne información sobre las distintas formas de violencia digital, recursos educativos, investigaciones, materiales de sensibilización y herramientas prácticas dirigidas tanto a familias como a adolescentes y jóvenes. Entre los recursos disponibles destaca el “Kit para desconectar la ciberviolencia”, una guía práctica con herramientas para detectar señales de alerta, iniciar conversaciones y fomentar una ciudadanía digital responsable.