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Telegram: la red donde miles de hombres normalizan la violencia sexual contra las mujeres

Telegram, un "ecosistema de abusos" por el contenido sexual no consentido
Recurso de un móvil con el logotipo de Telegram. VerificaRTVE

Vídeos grabados sin consentimiento, 'deepfakes' sexuales de influencers, desnudos de mujeres generados por 'bots' o incluso datos personales de chicas anónimas. Este tipo de contenidos circulan por grupos privados de Telegram que cobran entre 20 y 50 euros por formar parte de ellos. Lo ha sacado a la luz un estudio de la organización sin ánimo de lucro AI Forensics titulado 'El acoso como infraestructura: cómo el diseño de Telegram posibilita la violencia de género facilitada por la tecnología en Italia y España'. Una de las autoras de esta investigación y un experto en derecho digital nos explican por qué Telegram es un lugar propicio para la difusión de contenidos sexuales no consentidos y cómo la inteligencia artificial ha disparado estas prácticas.  

¿Cómo funcionan este tipo de grupos o canales? 

"Es un ecosistema de abuso estructurado, monetizado y en gran medida automatizado", concluye este estudio (página 3) tras analizar casi 2,8 millones de mensajes en grupos de España e Italia. "Existen redes dedicadas a la difusión sin consentimiento de imágenes sexuales de mujeres", explica a VerificaRTVE una de sus autoras, Silvia Semenzin. Estas redes "radicalizadas" operan dentro de Telegram porque, a su juicio, "se presenta como un lugar seguro para estos usuarios".  

"¿Alguno me presta su novia para humillarla y pajearme?", "¿Alguien puede desnudarlas? o “Hackeo y recupero cualquier tipo de servicio de redes sociales y puedo espiar la cuenta de tu pareja" son algunos de los mensajes que se intercambian los hombres en estos grupos, según recoge el informe (págs 24 - 25).

La violencia digital contra las mujeres no es nueva, pero se ha adaptado a los avances tecnológicos. "La inteligencia artificial (IA) entra en escena como un acelerador", indica Silvia Semenzin. Ha crecido de tal manera que en estos grupos hay 'bots' integrados para "desnudar automáticamente" a las personas que les piden. "Esto hace que haya subido el número de contenidos manipulados. Tenemos grupos que están pensados para compartir material de 'deepfake'", asegura Semenzin, incluyendo a menores de edad, porque muchos de los integrantes de estos chats son adolescentes. 

Las víctimas: 'influencers' o personas cercanas a los abusadores 

Los participantes de estos canales "son predominantemente hombres jóvenes heterosexuales" (página 30), y sus prácticas reflejan "un patrón amplio de interacción social masculina" en el que la evaluación de los cuerpos de las mujeres funciona como una forma de "estatus". Su autora asegura que son prácticas normalizadas entre ellos, que incluso comparten un "lenguaje muy parecido".  

En cambio, las víctimas "son todas chicas", nos dice Semenzin. El estudio subraya que muchas de ellas son mujeres anónimas, "parejas, conocidas y exparejas de los perpetradores" (página 32), aunque también distribuyen 'deepfakes' sexuales de "influencers". 

¿Por qué en Telegram? 

Telegram ofrece "la posibilidad de tener un mayor nivel de privacidad, de crear grupos de hasta 200.000 personas o de integrar 'bots' dentro de los chats", indica Silvia Semenzin. "Ofrecen a los usuarios la sensación de estar protegidos dentro de un entorno de privacidad", dice la investigadora, "y les permiten organizar y sistematizar de alguna forma la violencia", de tal forma que se identifica como una red donde se puede compartir lo que en otros sitios no se permite. La Policía, según cuenta el abogado experto en derecho digital Borja Adsuara, "se infiltra" en los canales de Telegram sospechosos, haciéndose pasar por pedófilos, pero, en cualquier caso, "necesitan que la red social identifique quién está detrás de las IP que forman parte de ese canal". Y aquí se topan con la particular estructura de Telegram. 

"La principal diferencia entre Telegram y las otras redes sociales es que no acatan la legislación europea. Telegram se ha negado a colaborar con las administraciones europeas, tanto administrativas como judiciales", explica Borja Adsuara. El fundador y dueño de Telegram, Pavel Durov, fue detenido en 2024 en París acusado de complicidad en la difusión de imágenes pedófilas o en el tráfico de estupefacientes. "Distribuir pornografía infantil o planear un atentado terrorista no es un tema de libertad de expresión", puntualiza Adsuara al recordar este caso. El estudio de AI Forensics detectó que la plataforma eliminó varios de los grupos analizados durante ese período, pero "se reabrieron con los mismos nombres solo unas horas más tarde" (página 4).  

Pavel Durov criticó el informe de AI Forensics a través de su cuenta de X: "Nos están diciendo que Telegram es un problema porque la gente puede difundir contenido de otras redes sociales en grupos privados. Esta tontería se usa para justificar la vigilancia (Chat Control) y la censura (DSA)". Chat Control es el sobrenombre con el que se llama coloquialmente a una iniciativa de la UE para frenar el abuso sexual infantil, mientras que la DSA es el acrónimo en inglés de la Ley de Servicios Digitales de la UE. 

¿Cómo monetizan estos contenidos sexuales?  

Esta estructura permite a determinados usuarios ganar dinero con la difusión de contenidos sexuales. "Hay círculos muy selectos donde no te dejan entrar si no aportas material nuevo", indica Adsuara, y "los que no pueden aportar contenidos, pagan o financian la producción de esos contenidos".  

El Gobierno avanza para catalogar los 'deepfakes' como una vulneración del derecho al honor

Según la investigación, son "pagos únicos de entre 20 y 50 euros" para entrar de forma permanente a los canales con material abusivo, o bien una suscripción mensual a partir de los 5 euros (página 3). Normalmente se efectúan las transacciones por "sistemas de pago digitales como PayPal, criptomonedas o Bizum". Semenzin explica que hay gente que vende archivos, bots, servicios concretos o contenidos entre particulares, y, "por otro lado está la plataforma, que vende canales premium". 

¿Qué pueden hacer las instituciones para evitarlo? 

El propio estudio aporta una serie de recomendaciones a las instituciones españolas, italianas y europeas (página 55). Entre ellas, contemplar "la violencia sexual digital como una categoría jurídica distinta que incluya la responsabilidad de las plataformas" o crear "unidades policiales especializadas para monitorizar canales de Telegram". Semenzin considera que la Ley de Servicios Digitales de la UE debería adaptarse para ampliar "la regulación de los deepfakes" e incluir a Telegram como gran plataforma. Hasta la fecha, la aplicación de mensajería ha sorteado esta regulación por no alcanzar los 45 millones de usuarios: "Suena un poco a excusa", dice Semenzin, porque hay canales con más de 20.000 usuarios en los que se difunden contenidos delictivos.  

La Unión Europea también está tramitando una normativa que prohíbe el uso de la IA para desnudar a personas sin su consentimiento o generar imágenes falsas de contenido sexual. De hecho, contempla sanciones para aquellas plataformas que difundan o comercialicen contenidos creados por IA para desnudar sin consentimiento. Todo ello después de que Grok, la IA de la red social X, sexualizara tres millones de imágenes en once días, como te contamos en este reportaje de VerificaRTVE.  

Para Borja Adsuara, también existe un "problema jurídico e incluso sociológico" por la utilización de la IA generativa. Por un lado, pone el ejemplo del caso de Almendralejo, "desnudar a una persona conocida o meterla en un contexto sexual" sin su consentimiento. Y por otra parte está la generación de imágenes sexuales de menores "que no parten de un contenido real". "Algunos juristas dicen que no puede haber delito sin víctimas", explica Adsuara, pero otros creen que "favorece el abuso sexual de menores".