Enlaces accesibilidad

Trump desafía a Irán con una operación contra el bloqueo en Ormuz mientras EAU denuncia ataques contra petroleros

  • Emiratos Árabes Unidos denunció este lunes que drones iraníes atacaron un petrolero en el estrecho
  • Sigue aquí el minuto a minuto de la guerra de Irán
Trump lanza una nueva estrategia en Ormuz entre advertencias de Irán

La operación 'Proyecto Libertad', anunciado por el presidente norteamericano, Donald Trump, ha comenzado este lunes con un objetivo: facilitar la salida de los buques varados en el estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio energético mundial que permanece bloqueada desde el inicio del conflicto. El líder republicano confirmó que la iniciativa empezará "de inmediato" y la presentó como una respuesta a las peticiones de países no implicados en la guerra, cuyos barcos han quedado atrapados en la zona.

Pero tras la noticia llegada desde la Casa Blanca empezaban a producirse los primeros incidentes. El Ministerio de Interior de Emiratos Árabes Unidos (EAU) emitió un comunicado en el que afirmó que las defensas aéreas del país árabe, el más castigado por los ataques de represalia iraníes tras el estallido de la guerra a finales de febrero, están respondiendo a "una amenaza de misiles" por primera vez desde el alto el fuego.

Previamente, las autoridades surcoreanas también informaban de una "explosión" seguida de un incendio en otra embarcación de su bandera con 24 tripulantes a bordo - 18 extranjeros y seis surcoreanos - sin que por el momento se hayan reportado víctimas mortales. Desde el ministerio de Asuntos Exteriores del país aseguraran "estar investigando" lo ocurrido.

Por su parte, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) calificaba de “mentiras descaradas” la afirmación procedente de Washington sobre el paso de dos buques mercantes con bandera estadounidense por el estrecho de Ormuz, tal y como habían firmado poco antes desde el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM). “Ningún buque comercial ni petrolero ha cruzado en las últimas horas”, rezaba un comunicado oficial difundido por el régimen de Teherán.

Asimismo, la agencia de noticias Fars señalaba que dos misiles habían alcanzado otro barco de EE. UU. cerca de la isla de Jask. El ejército estadounidense nuevamente desmentía esta información. “Ningún buque de la Marina estadounidense ha sido alcanzado. Las fuerzas estadounidenses apoyan el ‘Proyecto Libertad’ y aplican el bloqueo naval de los puertos iraníes”, declararon desde el CENTCOM.

Un cruce de acusaciones que ensombrece la iniciativa 'Proyecto Libertad' auspiciada por Trump, que llega en un contexto políticamente delicado para el líder republicano. La guerra iniciada el 28 de febrero junto a Israel contra Irán está teniendo un impacto directo en la economía, con un encarecimiento del petróleo y de otros productos estratégicos que empieza a trasladarse a los consumidores. Esa presión, dentro y fuera de Estados Unidos, explica en parte el movimiento de la Casa Blanca, que busca aliviar el cuello de botella en uno de los principales corredores energéticos del mundo.

Trump enmarcó la operación en términos humanitarios. "El movimiento de los barcos tiene como único objetivo liberar a personas, empresas y países que no han hecho absolutamente nada malo y son víctimas de las circunstancias", ha escrito en redes sociales, donde también aseguró que existen "conversaciones muy positivas" con Irán para poner fin a las hostilidades. En ese mismo mensaje, insistió en que Estados Unidos guiará a los buques "de forma segura" para que puedan continuar sus actividades "libremente y sin problemas".

Pese a ese tono, el presidente mantuvo su habitual advertencia: cualquier interferencia será respondida "con firmeza". Subrayó además la situación de las tripulaciones atrapadas, algunas de las cuales, según dijo, empiezan a carecer de alimentos y suministros básicos para permanecer a bordo en condiciones adecuadas.

El alcance operativo de la iniciativa no está del todo definido. Trump habló de "guiar" barcos, sin precisar si habrá escoltas directas, aunque el despliegue anunciado por el Comando Central de Estados Unidos apunta a una presencia militar relevante. Según el mando estadounidense, la operación incluirá destructores con misiles guiados, más de 100 aeronaves y unos 15.000 efectivos, con el objetivo de coordinar un tránsito seguro para los buques mercantes en este corredor estratégico.

Irán responderá con ataques si entran en Ormuz

La reacción de Irán no se ha hecho esperar. El jefe del mando unificado de sus fuerzas armadas, Ali Abdulahi, ha advertido de que cualquier fuerza extranjera que intente ingresar en el estrecho será atacada. "La seguridad del estrecho de Ormuz está en nuestras manos”, ha afirmado, insistiendo en que el paso de buques debe coordinarse con las autoridades iraníes.

En la misma línea, el presidente de la comisión de seguridad nacional del Parlamento, Ebrahim Azizi, ya había advertido horas antes de que la operación estadounidense supone una violación del alto el fuego vigente. Teherán considera que cualquier cambio en el régimen marítimo del estrecho debe pasar por su control.

Asimismo, la marina de la Guardia Revolucionaria de Irán ha emitido este lunes un nuevo mapa del área del estrecho de Ormuz bajo su control, según informaron medios estatales. El área comienza en el oeste con una línea entre el extremo más occidental de la isla iraní de Qeshm y el emirato de Umm al Quwain, en los Emiratos Árabes Unidos. En el este, el área se extiende hasta una línea entre el monte Mobarak, en Irán, y el emirato de Fujairah, también en Emiratos Árabes Unidos. No estaba claro de inmediato si, y en qué medida, ha cambiado la extensión del área de control que reclaman.

Buques en el estrecho de Ormuz AP

2.000 buques atrapados

El cierre de Ormuz, consecuencia directa del conflicto, ha dejado atrapados a buques petroleros y cargueros con productos clave en el golfo Pérsico, con un impacto inmediato en los mercados internacionales. Se estima que unos 2.000 barcos permanecen bloqueados desde que Irán cerró el paso y Estados Unidos respondió con su propio bloqueo, configurando una crisis de alcance global.

La tensión sobre el terreno sigue siendo elevada. Este mismo domingo, un buque de carga fue atacado por varias embarcaciones pequeñas cerca del estrecho, según fuentes militares británicas, en un incidente que ilustra la volatilidad de la zona.

En este contexto, Washington intenta recuperar cierto control sobre la navegación sin romper el frágil equilibrio alcanzado tras el alto el fuego del 7 de abril. Sin embargo, la combinación de presión militar, bloqueo parcial y contactos diplomáticos mantiene abierta la incógnita sobre si la región se encamina hacia una desescalada o hacia un nuevo episodio de confrontación.

Calle de Teherán con persona en paso de cebra y cartel publicitario de rostro con boca cosida y texto

Mujer cruza una céntrica plaza de Teherán Getty Images

Gesto "de buena voluntad"

La iniciativa de Trump no se entiende sin el desgaste político que arrastra. La subida del precio del petróleo y de otros bienes básicos empieza a erosionar su popularidad dentro y fuera de Estados Unidos, en un contexto en el que el conflicto con Irán ha dejado de ser solo un frente exterior para convertirse también en un problema doméstico, exactamente lo que su administración quiso evitar desde el principio.

De ahí el énfasis en el carácter "humanitario" de la última iniciativa. La Casa Blanca sostiene que actúa a petición de terceros países y con el objetivo de liberar buques y tripulaciones que comienzan a sufrir escasez de alimentos y suministros tras semanas bloqueados. Al mismo tiempo, Trump insiste en que mantiene abiertas vías diplomáticas con Teherán, en lo que describe como conversaciones "muy positivas".

Pero ese equilibrio entre presión y negociación convive con una advertencia explícita: cualquier intento de interferir en el operativo será respondido con contundencia. Sobre el terreno, Irán ya ha dejado claro que considera la operación una vulneración del alto el fuego y que no permitirá una presencia militar extranjera sin respuesta.

El resultado es un escenario de alta incertidumbre: una operación presentada como humanitaria, impulsada por necesidades económicas y políticas, pero desplegada en uno de los puntos más sensibles del sistema energético global y bajo la amenaza constante de un incidente que pueda hacer saltar por los aires la frágil tregua vigente.

El personal a bordo del buque dragaminas "Fulda" parte hacia el estrecho de Ormuz AFP

Alemania enviará un dragaminas al estrecho

Un buque cazaminas de la Armada alemana puso rumbo este lunes al Mediterráneo, donde permanecerá a la espera de que se aclare su posible implicación en una misión destinada a garantizar la seguridad de la navegación en el estrecho de Ormuz, según explicó el ministro de Defensa, Boris Pistorius.

“El ‘Fulda’, un dragaminas, está saliendo en estos momentos hacia el Mediterráneo”, señaló Pistorius durante unas declaraciones realizadas el lunes en el centro de adiestramiento militar de las fuerzas armadas alemanas en Munster, en el oeste del país. Añadió que el desplazamiento responde a la intención de situar el buque en una posición estratégica mientras Berlín evalúa su eventual participación, siempre que se den condiciones como un alto el fuego, una tregua estable o un marco legal internacional que lo permita, en referencia al conflicto con Irán.

De acuerdo con el Ministerio de Defensa alemán, el ‘Fulda’ - que hasta ahora formaba parte del grupo naval contraminas permanente de la OTAN SNMG 1, operativo en el mar del Norte y el Báltico - zarpó desde la base naval de Kiel alrededor de las 14:00 hora local. Tras un trayecto estimado de unas dos semanas, se integrará en el grupo SNMG 2 en el Mediterráneo hasta que se adopten nuevas decisiones, según indicó recientemente el portavoz ministerial Mitko Müller.

Este tipo de embarcaciones, con una dotación habitual de entre 40 y 45 militares, avanza a baja velocidad por sus características técnicas. Por ello, su traslado anticipado busca ahorrar tiempo ante una eventual decisión de desplegar fuerzas en Ormuz.

El propio Pistorius ya había dejado claro que Alemania solo participaría en una operación de este tipo si se cumplen dos requisitos fundamentales: el cese total de las hostilidades y la aprobación correspondiente por parte del Parlamento.