Enlaces accesibilidad

La ONU urge redoblar la lucha contra las pandillas en Haití tras la última matanza que deja al menos 70 muertos

  • Los ataques del grupo armado Gran Grif este domingo se saldaron además con 6.000 desplazados
  • La violencia extrema en Haití causó unas 5.500 muertes entre marzo de 2025 y enero de 2026
La ONU urge redoblar la lucha contra las pandillas en Haití tras la última matanza que deja al menos 70 muertos
Miembros de bandas armadas patrullan las calles de Haití. Clarens SIFFROY/AFP
RTVE.es/Agencias

El representante especial del secretario general de Naciones Unidas en Haití, Carlos Ruiz Massieu, ha defendido la "urgente necesidad" de aumentar el apoyo a Haití "contra el flagelo de las pandillas y las redes que las respaldan" tras varios "ataques brutales y coordinados" este domingo en varias localidades en el departamento de Artibonite que se saldaron con al menos 70 muertos, según ha confirmado en una publicación en X.

A manos del grupo armado Gran Grif, los ataques se han registrado a pocos días de la llegada —prevista para este miércoles— de las primeras tropas de la Fuerza de Represión de las Pandillas (FRG) creada en 2025 por Naciones Unidas. Recuerda a otras matanzas que han tenido lugar en Haití, en medio de una violencia extrema, que según la ONU causó más de 5.900 muertos y 2.700 heridos en 2025, a causa de la violencia de las bandas criminales y las operaciones de las fuerzas de seguridad para combatirlas. Más de 6.000 personas han sido desplazadas como consecuencia de este ataque, según la ONG local Collectif Défenseurs Plus.

Esta masacre, ocurrida en las localidades ubicadas al norte de Puerto Príncipe de Jean Denis y Pont Sondé, en el departamento de Artibonite, fue denunciada el lunes por el director de esta ONG, Antonal Mortimé, que precisó la cifra de 70 muertos y 30 heridos, además de 50 casas incendiadas. Hasta ahora, la Oficina del Primer Ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aimé, no se ha pronunciado sobre la matanza.

En las últimas horas organizaciones no gubernamentales y las embajadas de Estados Unidos y Francia han expresado su condena y repudio a este ataque. La delegación norteamericana ha censurado en X a las bandas terroristas "que siguen asesinando a sus compatriotas haitianos sin ningún respeto por la vida ni la dignidad humana". Por su parte, la embajada gala ha reprobado "con la mayor firmeza" el ataque de Gran Grif y recalca en Facebook que "este grupo criminal es objeto de sanciones" de la ONU "debido a su implicación en graves violaciones contra la población". Ambas embajadas han reiterado su apoyo a las fuerzas de seguridad haitianas y a la FRG. Con un contingente de 5.500 efectivos, toma el relevo de la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS).

Dudas sobre la actuación del Gobierno

La ONG Collectif Défenseurs Plus ha acusado al Gobierno haitiano de mostrar una "pasividad indignante que raya en la complicidad flagrante" ante la "barbarie" que significa esta masacre. "La falta de respuesta en materia de seguridad y el abandono de Artibonite en manos de los grupos armados ponen de manifiesto una renuncia total de las autoridades a sus responsabilidades soberanas", ha dicho.

Este nuevo brote de violencia ha obligado así a cerca de 6.000 personas a huir hacia Marchand Dessalines, Petite Rivière y Saint-Marc (localidades de Artibonite), entre otros lugares, sumiendo a familias enteras en una precariedad inhumana.

Por su parte, la Oficina de Protección del Ciudadano (OPC) de Haití ha trasladado su "profunda preocupación" ante esta tragedia y subraya que el acceso a las zonas afectadas sigue extremadamente difícil debido a la presencia de grupos armados, en particular las bandas Gran Grif y Kokorat San Ras, lo que complica las operaciones de asistencia y verificación.

"Ante esta situación alarmante, la OPC insta a las autoridades estatales a activar el Consejo Superior de la Policía Nacional de Haití (CSPN) con vistas a una respuesta coordinada y adecuada", ha dicho la organización en un comunicado, en el que pide a las autoridades reforzar sin demora los dispositivos de seguridad en Artibonite.

La Oficina de Naciones Unidas para los Derechos Humanos alertó la semana pasada sobre la expansión de las pandillas hacia los departamentos de Centro y Artibonite, y urgió a los Estados a cumplir el embargo de armas impuesto por el Consejo de Seguridad contra Haití para frenar el tráfico ilícito que alimenta la violencia de bandas en el país.

Todos los problemas a los que se enfrenta Haití confluyen en un punto: la salud

Bajas expectativas ante el despliegue de las FRG

En este contexto se espera que el 1 de abril comience el despliegue de la FRG, según reveló el pasado 16 de marzo el canciller de la vecina República Dominicana, Roberto Álvarez, citando el cronograma de la ONU, y detallando que uno de los primeros batallones estará integrado por tropas provenientes de Chad.

La denominada Fuerza de Represión de las Pandillas, con una dotación de 5.500 efectivos, tomará el relevo de la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS) dirigida por Kenia. Será la duodécima misión de paz y estabilización que ha conocido el país desde 1990, si bien ninguna autoridad haitiana había informado, al menos hasta el mediodía de este martes, sobre el inicio del despliegue o actos en torno a ello el miércoles. Por su parte, el MSS ha permanecido casi dos años en el país con pobres resultados en la lucha contra las bandas armadas, que dominan prácticamente todo Puerto Príncipe y se han expandido al interior.

Pero el establecimiento en el país caribeño del nuevo contingente despierta bajas expectativas. Es el caso de Jean Pierre, músico local, quien ha asegurado a EFE que "no espera nada de la fuerza que va a llegar". "Cuando vuelven al país es para empeorar la situación. La MSS estaba ahí por su propio interés", declara.

En su opinión, estas fuerzas se alían con la policía para impedir que la población se haga oír, como ocurrió, según asegura, con la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah), aprobada en 2004 y que se retiró en 2017. "En términos generales, estas fuerzas no vienen a ayudarnos, sino simplemente a continuar la labor del Gobierno. No es para ayudar al pueblo, sino para proteger a ciertas personas", prosigue Pierre.

Una opinión muy parecida manifiesta, en declaraciones a EFE, Alix Jean, quien vive en el campamento de desplazados de Lycée Marie Jeanne, en Puerto Príncipe. Él creyó que los kenianos iban a hacer un buen trabajo, pero no fue así, según relata. "Ahora pensamos que va a pasar exactamente lo mismo con la nueva fuerza que va a llegar", lamenta.

Inestabilidad política y social

Haití se ha convertido en un país cautivo de la inestabilidad política y social desde hace años. El Consejo Presidencial de Transición (CPT), cuyo mandato en la gestión de la administración de Haití venció en febrero, señaló con motivo de las próximas elecciones presidenciales, legislativos y municipales dos requisitos previos para el cumplimiento del calendario electoral: un clima de seguridad aceptable y la disponibilidad de recursos financieros.

El consejo haitiano, instalado en abril de 2024, puso de relieve que una parte del país está bajo el control de las bandas armadas, entre ellas la capital. También señaló que en algunos casos "el Estado está totalmente ausente" en un país donde la mitad de la población —seis millones de personas, incluidos 3,3 millones de niños— necesita ayuda humanitaria y 1,3 millones han tenido que abandonar sus hogares, de acuerdo con datos de organismos internacionales.

Haití organizó sus últimos comicios entre 2015 y 2016, durante un período de transición que terminó con la elección de Jovenel Moïse, quien asumió el cargo el 7 de febrero de 2017 y fue asesinado por bandas que irrumpieron en el palacio presidencial el 7 de julio de 2020, cinco meses después de que el Consejo Superior Judicial pusiera fin a su mandato el 8 de febrero de ese mismo año.