Hablemos de sexo: cuando la falta de deseo es un problema…o no
- Crece el número de parejas que decide tener una relación afectiva sin relaciones sexuales
- La falta de deseo es el principal problema sexual que plantean las parejas en las terapias
Tema tabú por excelencia, el sexo es clave en la vida, pero cada uno mide el grado de relevancia que le da y dónde lo sitúa, tanto que la falta de deseo puede suponer uno de los grandes conflictos en una pareja, llevarla a terapia e incluso provocar rupturas. Pero decir no al sexo también puede ser una decisión tomada y elegida libremente, sin que eso sea un motivo de crisis conyugal ni de problema personal.
Aunque histórica y tradicionalmente tener poco sexo es algo de lo que nadie, a priori, presume- una vida sexual activa se vincula socialmente con éxito, felicidad, satisfacción y bienestar- es posible, y de hecho se da, tener una relación de pareja sin sexo.
Este mismo jueves el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha publicado un barómetro que revela que casi el 25% de los encuestados reconoce que no ha tenido nada de sexo en los últimos 12 meses y en otro barómetro reciente sobre la percepción del amor un 80% contestó con un tajante 'sí' al ser preguntado "¿puede existir una relación de amor sin relaciones sexuales?". Si disgregamos por sexos, un 76% de los hombres cree que puede haber amor sin sexo y sube hasta el 84% entre las mujeres.
¿Es posible una relación de pareja sin sexo?
¿Es posible, por tanto, que una pareja esté plena y satisfecha sin sexo? La respuesta de tres expertas (dos psicólogas sexólogas especializadas en terapia de pareja y una psicóloga especializada en terapia humanista) coincide: es posible, pero no es fácil, y tampoco es lo más común, aunque sí observan más parejas que toman el camino de la abstinencia elegida. Para que funcione, eso sí, se tienen que dar unos condicionantes concretos y el básico es que ambos así lo deseen y no uno solo.
"Sí se puede, pero hay que aclarar conceptos. La idea más extendida es vincular relación sexual con penetración, pero el sexo es mucho más: comunicación, contacto, placer, erótica, identidad, emoción, atracción", apunta a RTVE Noticias Lui Sastre, psicóloga y sexóloga, que explica que Robert J. Sternberg proponía la teoría triangular del amor basada en tres pilares: intimidad, pasión y compromiso.
"La intimidad hace referencia a la cercanía, cuidados, confianza; la pasión, a la atracción, deseo, excitación, ese empuje que te lleva a la necesidad del otro; y el compromiso, a la elección de alguien para un proyecto juntos. Atendiendo a esta teoría, el sexo se ubicaría en el eje de la pasión, pero según el tipo de pareja, puede estar más implicada la intimidad y el compromiso", puntualiza, para concluir: "Incluyendo los tres pilares se tendría un amor más completo, pero, en realidad, cada relación es única y tiene que encontrar su propio equilibrio entre estos componentes".
El formato de relación 'sin cama' suele quedarse en la intimidad y no son muchas las parejas que deciden 'sacar del armario' este modelo de relación, socialmente menos entendido.
La psicóloga Verónica Millán afirma que "pueden existir relaciones románticas sin que haya sexualidad". "Sí, esta posibilidad existe y se da", afirma a RTVE Noticias.
"Depende del grado de importancia que le des a la sexualidad, de cómo la viva cada uno solo o en pareja. La sexualidad es un lugar de encuentro, comunicación e intimidad para las personas y cada pareja decide", explica, para determinar también que la clave está en el acuerdo entre ambos.
"Sí se puede y cada vez me encuentro más parejas que toman esta decisión, pero es difícil porque para que funcione ambos deben estar en ese punto y eso es más difícil", señala la psicóloga y sexóloga Mercedes Núñez, quien cree que ahora se observa más esta tendencia a no querer ni necesitar sexo.
Abstinencia sexual por decisión: "No me apetece acostarme con nadie"
Optar por una vida sin sexo con otra persona es una opción que se puede dar con pareja o sin ella. Alicia (nombre falso) tiene 51 años, es heterosexual y en este momento de su vida ha decidido no mantener relaciones sexuales con nadie. No es falta de deseo, dice, sencillamente no quiere tener intimidad con ningún hombre. ¿Motivos?: "Pereza, falta de ganas de estar con alguien, falta de tiempo para ligar, experiencias no satisfactorias", resume.
No cree que sea un tema que esté muy normalizado aún en la sociedad y cuenta, en una entrevista con RTVE Noticias, que ha compartido esta decisión con algunos amigos y que eso ha generado "alguna mirada rara, alguna broma y falta de entendimiento".
"En este momento de mi vida no me apetece acostarme con nadie", dice, para aclarar que sí siente pulsión sexual y que la masturbación sigue formando parte de su vida.
Lo común: cuando no tener sexo sí es un problema
Las expertas entrevistadas coinciden en que la ausencia de sexo y la falta de deseo en pareja es precisamente el problema sexual esencial que lleva a las parejas a consulta. "Al principio de las relaciones se suele acudir por vaginismo (problemas en la penetración) y dispareunia (dolor antes, durante o después de la relación), pero el bajo deseo sexual en ellas y ellos es el conflicto esencial", explica la sexóloga Mercedes Núñez.
Las expertas dicen que hay tantas causas como parejas, pero hay motivos coincidentes que les llevan a ponerse en manos de profesionales: crisis en la comunicación, desconexión, falta de entendimiento, discusiones, pérdida de confianza por una infidelidad, monotonía, mitos, miedos, momentos traumáticos no resueltos, falta de tiempo, vidas laborales que atrapan, estrés...y casuísticas que tienen que ver con el momento vital de cada uno y, mucho, con las hormonas.
La especialista en sexo Lui Sastre explica que es habitual que las parejas comiencen con mayor intensidad, ese "enamoramiento" que en relaciones monógamas se llama la energía de la nueva relación (ENR) y que hace referencia a "esa pasión inicial y a esa intensidad con la que quieres vincularte" y que, con el paso del tiempo, se reduce y da paso a una mayor complicidad e intimidad. En esta fase, explica, "toca poner más intención" y "hay que cultivar más" los encuentros sexuales porque "el día a día va dejando menos espacio".
Maternidad y menopausia: bombas hormonales
Núñez explica las diferencias hormonales entre hombres y mujeres: "El hombre es muy lineal a nivel hormonal, pero una mujer cambia cada mes de su vida y, además, cambia a lo largo de toda su vida. Y lo hormonal tiene mucha relación con lo sexual".
Aparecen aquí dos palabras claves: maternidad y menopausia, explica la sexóloga: "La maternidad es un cambio radical de vida, de tiempos, de prioridades, de cansancio...cuidarse a uno mismo y a la pareja pasa a segundo o tercer lugar. Las relaciones sexuales no se ven igual y dejan de ser prioritarias".
Sastre añade que la revolución hormonal en las gestantes es como un "secuestro emocional" con una "neuroquímica muy intensa" en la que además de una reducción de la libido y lubricación, la parte afectiva está cubierta por el contacto con el bebé, por lo que otra demanda de afecto puede desbordar. Explica que en psicología perinatal se habla de "matrescencia" para hacer referencia a estos cambios, a este proceso de transformación en la mujer: "Se consideraba que el posparto era únicamente la cuarentena, pero los estudios en este campo muestran que puede durar alrededor de dos años".
Núñez añade que "ese momento pasa" y la sexualidad se recupera y debe trabajarse, a veces, una nueva forma de desear.
En el caso de la menopausia, esta sexóloga lo define como "un cambio de color en la vida de una mujer" en la que "debe repintarse por completo": "Hay mujeres con perimenopausia o menopausia que piensan que la sequedad tiene que ver con la falta de deseo, pero este sigue ahí y con un lubricante puede solucionarse". En definitiva, hay que acoplar el sexo a cada momento vital.
A ellos también les pasa...cada vez más
Núñez lleva 30 años en consulta atendiendo parejas y dice que antes sobre todo eran las mujeres las que principalmente manifestaban su falta de deseo, pero que esto ha virado por completo: "En mi consulta estos problemas los planteaba un hombre por cada 20 mujeres y ahora está mucho más igualado", dice, para determinar que también ahora se atreven más a decirlo y normalizarlo.
Sastre coincide en que "aunque la falta de deseo siempre se ha relacionado con un problema sexual de las mujeres, en los últimos tiempos parece haber una incidencia mayor en los hombres. Las investigaciones apuntan a factores múltiples como el estrés, el cansancio, la ansiedad. Esta última es muy habitual en disfunciones sexuales".
Esta sexóloga hace referencia además a las "falsas y muy extendidas creencias" que han construido en torno a las relaciones heterosexuales la teoría de que "el hombre siempre tiene más deseo que la mujer", de tal manera que "cuando llegan parejas a consulta con la dinámica contraria, el hombre se suele sentir culpable, con la autoestima dañada y la sensación de no estar cumpliendo con su rol de hombre". Este mito, apunta, "hay que deconstruirlo", igual que aquel que dice que "si no tienes ganas es que no quieres a tu pareja".
Los preliminares no siempre empiezan en la cama
Las sexólogas coinciden en que las parejas en las que la ausencia de sexo se convierte en un problema deben trabajar "la construcción del deseo personal y el de pareja" y poner atención en que la falta de sexo suele ir acompañada de falta de complicidad, de muestras de cariño, de acercamientos, de juegos previos, de guiños durante el día y no solo en el momento de pasar a la acción puramente sexual.
"Por decirlo de alguna manera, el distanciamiento se hace evidente en la cama, pero también en la cocina, en el salón, durante un paseo, en un restaurante. Hay que trabajar en todos los espacios para llegar 'a la cama' de otra manera", apunta Núñez, que anima a trabajar con relatos eróticos, con juguetes y "entender que lo antes le servía a la pareja para excitarse ha podido cambiar".
Sastre explica que en algunos casos, cuando se quiere recuperar el deseo y las relaciones, se plantea en consulta "la necesidad de que las parejas acuerden reservarse una cita en el calendario para sus encuentros sexuales". De esta manera, añade, se elimina "la presión por tener que tener un deseo espontáneo y permitimos ese espacio físico y mental para que se pueda reconectar con el deseo". Y cierra: "se suele decir que las zonas más erógenas son el clítoris y el glande, pero en realidad está en el cerebro".