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Ciudadanos desaparece del último parlamento que le quedaba 20 años después de su nacimiento

Mitzin Trápaga (Cs): "Esta noche no es el final, es el comienzo de algo nuevo"

Adiós al último parlamentario de Ciudadanos. Los naranjas han perdido este domingo en Castilla y León el único escaño que les quedaba en un legislativo 20 años después de irrumpir en 2006 en la política desde el Parlament de Cataluña, donde iniciaron una carrera fulgurante que les llevó a rozar la entrada en un gobierno nacional. Tras esta noche y sumido en la irrelevancia política, le queda un puñado de concejales ganados en las municipales de 2023.

El apoyo a la formación naranja se ha reducido este 15-M a 4.320 votos, el 0,3%. Lejos de los 54.721 votos de 2022 que le valieron un escaño y más lejos aún de los 205.855 votos de 2019, cuando logró su mejor resultado y 12 procuradores. Ciudadanos presentó esta vez listas en siete provincias, pero ningún aspirante claro al Gobierno autonómico. La número uno por Valladolid, Mitzin Mariana Trápaga, ha echado la culpa al bipartidismo y la polarización del resultado en declaraciones a RTVE. Y pese al derrumbe, ha afirmado que salen hoy con "más fuerza para seguir adelante con un proyecto de regeneración". "Seguimos teniendo mucha ilusión, esta noche no es el final, es el comienzo de algo nuevo", ha añadido.

El partido pone fin a su carrera en las Cortes de Castilla y León con una trayectoria similar a la que ha seguido en otras instituciones: nació con cinco procuradores (2015), ascendió a 12 (2019) y se hundió hasta quedarse con un representante (2022), el que ahora ha perdido. El superviviente era Francisco Igea, que pasó de ser número dos del Gobierno con Alfonso Fernández Mañueco de 2019 a 2021 a pedir en estas elecciones el voto para Izquierda Unida.

Se desconoce qué ocurrirá en adelante. El partido mantiene una estructura orgánica, pero carece de líder. Se fue Albert Rivera en 2019 y se fue en 2023 su sucesora, Inés Arrimadas, en el año además en que el partido renunció a presentarse a las elecciones generales. Los nombres conocidos que quedaron han terminado por dejar la política o por hacerse un hueco en otro partido, sobre todo, en el PP.

Francisco Igea y Albert Rivera en mayo de 2019 en Ávila

Francisco Igea y Albert Rivera en mayo de 2019 en Ávila Vanesa Garrido / Europa Press

De Cataluña, al resto de España 

Un grupo de intelectuales, profesionales y profesores de universidades creó Ciudadanos en 2006 en Barcelona. La formación, liderada entonces por Albert Rivera, arrancó su andadura en las instituciones aquel mismo año logrando tres escaños en el Parlament y el proyecto empezó a crecer más allá de Cataluña. En 2015 se presentó por primera vez a las elecciones generales con Albert Rivera a la cabeza y lo hizo por la puerta grande: 40 escaños en el Congreso de los Diputados con casi el 14% de los votos. "Hoy España empieza una nueva etapa de esperanza e ilusión, una nueva era política", afirmó rotundo el líder.

Ciudadanos arrancó aquel 2015 unos años vertiginosos porque podía decidir las mayorías a derecha y a izquierda. Lo intentó ese año con el PSOE de Pedro Sánchez, pero el acuerdo no fraguó y el país repitió elecciones en 2016. Los votantes achacaron en parte aquel fracaso a los naranjas y los dejaron en 32 escaños, ocho menos que un año antes, pero suficientes sin embargo para decantar la mayoría hacia un gobierno: fue del PP, con Mariano Rajoy. Pero en 2018, tras la sentencia del caso Gürtel, una moción de censura dio la presidencia a Pedro Sánchez. El socialista se mantuvo hasta abril de 2019, cuando convocó elecciones y el partido de Albert Rivera consiguió su récord: se convirtió en la tercera fuerza en el Congreso con 57 escaños, pisando los talones al PP en votos. 

Inés Arrimadas en un Pleno del Parlament de Cataluña en 2019

Inés Arrimadas en un Pleno del Parlament de Cataluña en 2019 David Zorrakino / Europa Press

Entretanto, los naranjas habían logrado hacer historia en su tierra natal, en Cataluña. En las autonómicas de diciembre de 2017, tras el referéndum de independencia del 1-O y la grave crisis que vivió la comunidad, ganaron las elecciones liderados por Inés Arrimadas. Más de un millón de catalanes confiaron en aquel proyecto, pero no sirvió de nada en el Parlament: el independentismo sumaba la mayoría absoluta en escaños y Arrimadas renunció a presentarse siquiera a una investidura, que estaba condenada a fracasar. Dos años después, dejaría Cataluña para suceder a Albert Rivera en Madrid, con el partido ya en descomposición.

La ola naranja no dejó de crecer en aquellos años y Ciudadanos fue encadenando buenos resultados en autonomías y ayuntamientos entre 2018 y 2019 (en las autonómicas de este año alcanzó los 182 diputados en total). En coalición con el PP, logró entrar en los gobiernos regionales de Andalucía, Madrid, Murcia y Castilla y León, y en ciudades como Madrid, con Begoña Villacís.

2019, una cuesta abajo acelerada

Pero el tiempo demostró que el resultado de Ciudadanos en las generales de abril de 2019 había sido un espejismo. La incapacidad de los partidos para sumar mayorías en el Congreso y formar gobierno provocó una nueva convocatoria electoral en noviembre y el castigo para los de Albert Rivera fue durísimo: pasó de 57 diputados a 10.

Albert Rivera comunica su dimisión en la sede de Ciudadanos en noviembre de 2019

Albert Rivera comunica su dimisión en la sede de Ciudadanos en noviembre de 2019 Eduardo Parra / Europa Press

El líder dimitió e Inés Arrimadas dejó Barcelona para intentar la remontada en Madrid. No sólo no lo consiguió, sino que quedó maltrecho el proyecto en Cataluña y sufrió el golpe más duro, en su tierra natal: en las autonómicas de marzo de 2021, dos años después de haber ganado las elecciones, se derrumba de los 36 a los seis escaños.

Los problemas no dejaron de encadenarse y las autonómicas y municipales de 2023 confirmaron la tendencia: no logró representación en ninguno de los 12 parlamentos regionales y las dos ciudades autónomas que elegían diputados y, de los 4,1 millones de votos de 2019, se redujo a unos 300.000. Tras el batacazo, renunció a presentarse a las elecciones generales. Lo intentó aún en las europeas de 2024, donde certificó también su desaparición.

A la espera de próximas citas electorales, con las andaluzas seguro en el horizonte, el partido naranja debe decidir si intenta volver a las instituciones o no. Mientras tanto, mantendrá como refugio al puñado de ayuntamientos donde sus concejales sostienen la marca.