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Los biocombustibles, una alternativa "limitada" al petróleo ante el shock de Irán: "Se sustituye una dependencia por otra"

  • España importa el 85% de la materia prima para elaborar esta gasolina vegetal, según un informe de ECODES
  • Los biocombustibles que se producen a partir de cultivos no son inmunes al aumento de precios por el conflicto
Un empleado suministra etanol a un vehículo en Brasil
Un empleado suministra etanol a un vehículo en Brasil EFE/ Isaac Fontana

Tras Ucrania, Irán. Cada nuevo conflicto pone patas arriba el sistema energético global, interrumpiendo los flujos de petróleo y gas y disparando sus precios. El último shock, desatado por el ataque de EE.UU. e Israel al régimen de los ayatolás, y la respuesta de Teherán, cerrando el estrecho de Ormuz -por el que circula cerca del 20% del crudo mundial-, ha provocado que los precios de este combustible crezcan a niveles que no se veían desde la agresión rusa a Kiev de 2022.

Ante esta nueva crisis, Europa, que no produce apenas combustibles fósiles en su territorio, revive su dilema existencial energético. Las renovables se han demostrado útiles y eficaces para abastecer el sistema eléctrico, pero otros sectores como el transporte -el que más contamina en España y el que más crece en emisiones- tienen más difícil su electrificación y por tanto siguen dependiendo de los hidrocarburos. ¿Pueden ser los biocombustibles una alternativa aquí?

Los combustibles de origen biológico, elaborados a partir de cultivos como el maíz, la soja, la palma, o bien a partir de residuos agrícolas y forestales y aceite de cocina usado, ya se han comenzado a ver en gasolineras en España, con promesas de ser "100% renovables".

Pero dos informes presentados esta semana por la Fundación Ecología y Desarrollo (ECODES) advierten del "espejismo" que supone confiar excesivamente en esta tecnología como una solución a la crisis climática.

Importamos el 85% de la materia prima de la gasolina vegetal

Recurriendo a ellos "se sustituye una dependencia por otra", ha alertado Marcos Raufast, responsable de aviación en ECODES y autor de uno de estos informes. España importa el 85% de las materias primas necesarias para elaborar estos combustibles, procedentes sobre todo de Indonesia (en el caso de biodiésel, el más común entre estos combustibles), China (en el caso del aceite usado) e Ucrania (para el bioetanol, que proviene de los cultivos).

De este modo, dependemos de las fluctuaciones de los mercados y de los precios en estos países de origen. La crisis energética desatada por el conflicto en Irán no solo impacta en el precio de los hidrocarburos, sino que estos a su vez hacen elevar el precio de los alimentos.

Esto puede suponer un aumento del precio de las materias primas de las que proceden los biocombustibles -por un aumento de precios de fertilizantes y transporte, entre otros-, ya que el 35% proviene de cultivos.

Competencia por el uso de la tierra y "sospechas de fraude"

Además de mantener la dependencia del exterior, los biocombustibles presentan otro problema, el de su impacto ambiental. Esto se da especialmente con los de primera generación, elaborados a partir de alimentos que también tienen uso humano o animal, como la soja o el azúcar de caña. Esto provoca que se pueda dar un "conflicto por el uso" de la tierra, según Mario Rodríguez, director de políticas públicas de ECODES, desplazando el uso de los terrenos para la alimentación o bien aumentando la deforestación.

Para evitar este último, la Unión Europea prohíbe desde 2025 importar biocombustibles producidos con aceite de palma y se plantea vetar también los que tienen como origen la soja, ambos cultivos muy asociados a la tala masiva en selvas tropicales. Esto ha provocado que crezca el uso de biocombustibles a partir de residuos y aceite de cocina usado -los de segunda generación-, una solución en principio más sostenible.

Pero según esta organización ecologista, hay "sospechas de fraude" en los países de origen, donde creen que se están mezclando aceites de cocina con aceite de palma y otras materias prohibidas. Además, a corto y medio plazo seguiremos necesitando importar, ya que España no produce aceite suficiente para abastecer todas nuestras necesidades. Nuestro país tiene potencial para producir 300.000 toneladas de combustible biológico a partir de residuos, pero solo el sector de la aviación necesitará tres millones de toneladas en 2050, ejemplifican en el informe.

El "telonero" en la transición energética

Los biocombustibles tienen, para Rodríguez, un "alcance limitado": "Son parte de la transición energética pero no la solución", el "telonero del concierto", mientras se desarrollan alternativas mejores como los combustibles sintéticos, elaborados a partir de las renovables, y se consolida la electrificación.

Estos combustibles se usan principalmente en el sector del transporte, pero no donde deberían, según ECODES. El 97% actualmente van destinados al transporte por carretera, cuando hay una alternativa más eficaz y "más barata": la electrificación. Es, de hecho, la apuesta de la UE, que en un primer momento obligó a que en 2035 todos los coches nuevos fueran eléctricos, aunque recientemente ha suavizado esta medida.

Donde debería ponerse el foco, señala esta organización, es en el transporte marítimo -que transporta el 95% del comercio mundial- y, sobre todo, en la aviación, donde la electrificación es mucho más compleja, y donde por tanto se hace necesario recurrir a algún tipo de combustibles alternativos. 

Los combustibles sintéticos, la solución a largo plazo en la aviación

El plan REFuelEU, lanzado por Bruselas tras la guerra de Ucrania, establece que las alternativas al queroseno que utilizan los aviones supongan el 2% en 2025 y lleguen al 70% en 2050 del combustible usado. Dentro de estas alternativas están los biocombustibles de segunda generación, pero también los biocombustibles sintéticos (eSAF, en inglés), elaborados a partir de renovables, que para ECODES son la mejor solución para abastecer a los aviones.

Aunque hoy en día la aviación representa apenas un 2% de las emisiones globales, se espera que mantenga su rápido crecimiento y se convierta en el sector del transporte más contaminante a mitad de siglo. Por eso, asevera Raufast, urge que las administraciones hagan una apuesta clara por los combustibles sintéticos. 

Actualmente hay 15 proyectos de combustible alternativo para los aviones en España, dos en marcha operando a partir de aceite usado, y 11 en una fase inicial, sin tener todavía una decisión final de inversión. "No hay financiación porque no hay certidumbre", lamenta, y recuerda que los eSAF "reducen emisiones y aportan seguridad ante los shocks del petróleo". En todo caso, desde ECODES inciden en que la alternativa global a los hidrocarburos son las renovables, que aportan "soberanía y estabilidad", y piden a la Unión Europea dejar de dar "bandazos" con su política verde y decir adiós de una vez por todas a los hidrocarburos.