El mensaje oculto de la desclasificación del 23F: una tarjeta de sastrería con el acróstico "Tejero"
- La Casa del Rey envió el documento al jefe del Cesid por orden directa de Juan Carlos I, según una carta
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La desclasificación de los documentos relativos al intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 continúa revelando detalles que, si bien no transforman el relato histórico ya conocido, ofrecen una mirada inédita a las curiosidades e intimidades que rodearon aquella jornada.
Entre el material que ha visto la luz recientemente, destaca un objeto aparentemente cotidiano, pero con una carga simbólica evidente: una tarjeta de una sastrería que esconde la palabra "Tejero" y que se envió junto a una carta por indicación del rey Juan Carlos I.
Un código vertical en la tarjeta de visita
El hallazgo consiste en una tarjeta de una sastrería civil y militar denominada El Corte Español S. A., ubicada en la calle Montera de Madrid. El documento fue adjuntado en una carta que, por indicación directa de Juan Carlos I, envió el entonces secretario general de la Casa del Rey, Sabino Fernández Campo, al director del Cesid, Emilio Alonso Manglano.
Lo que hace especial a esta tarjeta de publicidad es un acróstico formado por seis frases que enumeran las supuestas cualidades del comercio. Al leer las letras iniciales de cada línea en sentido vertical, se compone nítidamente el apellido del líder del asalto al Congreso.
El acróstico, marcado con rotulador, camufla el apellido del militar entre las supuestas virtudes de un comercio de uniformes civiles y militares. CHARTE MESA, MIGUEL ANGEL RTVE.es
Según consta en la documentación, alguien —sin que se haya podido determinar si fue el propio monarca o Fernández Campo— se encargó de enmarcar con un rotulador el nombre resultante para que no pasara inadvertido.
El lenguaje soez del teniente coronel
Más allá de los mensajes ocultos, los documentos también recogen transcripciones de conversaciones telefónicas que muestran la cara más personal y tensa de los implicados. Se revela que el teniente coronel Antonio Tejero utilizó un lenguaje plagado de improperios, pronunciando el término "coño" en muchas más ocasiones de las que quedaron registradas en la histórica grabación televisiva.
En una conversación con el civil Juan García Carrés, Tejero comienza la charla con un rotundo: "Coño. Me cago en la leche". Ante las peticiones de que resistiera en el Congreso, el militar respondía con vehemencia: "Pero, ¿cómo que aguante? Pero, ¿tú te crees que aquí no aguantamos? ¡Leche! ¿Cómo vamos a salir con lo mal que se está fuera ahora de noche con el frío que hace?".
"Tonto desgraciado" y "gilipuertas"
Las grabaciones también ofrecen una perspectiva familiar del fracaso del golpe. Su esposa, Carmen Díaz Pereira, no escatimó en reproches cuando se hizo evidente que la asonada no prosperaría. En conversaciones con su hijo y otros familiares, llegó a llamar a su marido "tonto desgraciado" y lamentó que "lo han dejado solo, para no variar".
Díaz Pereira fue incluso más tajante al calificarlo de "gilipuertas" tras escuchar en televisión que el militar asumía toda la responsabilidad de los hechos. En un tono más conciliador, ante su madre, la mujer defendía que Tejero no era un hombre de "rezar mucho", sino un hombre "bueno, 'honrao' y ya está".
Logística tras la rendición
Los documentos también detallan los problemas logísticos que surgieron tras la detención de los implicados. Una vez que Tejero se rindió —tras pedir a su mujer a través de una nota una "muda"—, las autoridades militares tuvieron dificultades para ubicar a los arrestados.
Un coronel encargado de la distribución explicó la dificultad de alojar a los 21 mandos implicados: "Tengo que colocar a 21", señalaba, ante lo que recibió como sugerencia meterlos en "un hospital o en una academia". El responsable insistía en que no podían estar juntos, argumentando que "no pueden estar los 21, tengo que ponerlos separaditos", lo que derivó en la búsqueda desesperada de habitaciones individuales, aunque fueran "muy pequeñas".