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Palestinos en riesgo: la política expansionista de Israel más allá de Gaza

  • Mientras Israel busca aumentar los asentamientos en Cisjordania, crecen las expulsiones en Jerusalén
  • Los desahucios se aceleran en Jerusalén Este entre sentencias judiciales y disputas por la propiedad de la tierra
Israel intensifica la expulsión de palestinos de Jerusalén Este
MARC CAMPDELACREU (Corresponsal de TVE en Jerusalén)

Israel ocupa tres territorios desde 1967. Uno, la Franja de Gaza, ha eclipsado al resto por la dimensión de la masacre: más de 70.000 muertos por los ataques de Israel desde el 7 de octubre de 2023, fecha de los ataques de Hamás. Los palestinos, miles de ellos desplazados internos, malviven en ciudades destrozadas pendientes de reconstrucción. Mientras el mundo mira hacia la Franja, los otros territorios ocupados, Jerusalén Este y Cisjordania, siguen sufriendo cambios acelerados para decantar poco a poco la balanza demográfica, con el fin de incrementar la presencia de judíos en barrios y tierras palestinas.

Jerusalén Este, expulsiones en marcha

Jerusalén Este tiene una importancia simbólica capital. Por eso mismo, porque esa parte de la ciudad ocupada por Israel tendría que ser la capital de un futuro Estado Palestino. En las últimas semanas, una serie de sentencias firmes del Tribunal Supremo amenazan a más familias de los barrios árabes. La justicia israelí interpreta que sus casas se levantan en tierras que pertenecieron a judíos incluso antes de la creación del Estado de Israel. O se van, o les echan.

En Silwan, uno de los barrios árabes pegados a la Ciudad Vieja de Jerusalén, es frecuente estos días ver a la policía israelí patrullando y a excavadores finalizando demoliciones. Es en este lugar donde conocemos a uno de sus vecinos. Se llama Zuhair Rajabi. Está participando en una visita guiada para diplomáticos junto a la ONG israelí Ir Amim. Más que una visita, es una llamada de atención: les está contando como más de 30 familias están en riesgo de expulsión, siguiendo el camino de las que ya no están. Les pide que hagan algo, que la presión internacional contribuya a paralizar lo que ellos no pueden frenar.

Zuhair tiene una pantalla en su salón para visualizar las cuatro cámaras de seguridad que tiene alrededor de la casa. "Las necesito para controlar a los colonos, para demostrar una posible agresión", nos cuenta. Habla con nosotros con dos carpetas en la mano. En una, un contrato de compraventa firmado a mano por su padre en 1966. "Puedo demostrar que esta casa es nuestra", insiste. En otra, la orden de expulsión de la justicia israelí, fechada a principios de enero. Está convencido de que a él y a sus siete hermanos, una familia extensa de casi 50 miembros, acabarán siendo expulsados por fuerza si nadie hace nada. Las sentencias ya no son recurribles: dicen que esas casas tal vez son suyas sí, pero que se levantan sobre terrenos que pertenecieron a los judíos. Su caso es especialmente cruel: antes de 1967, su familia también tenía una casa en la ciudad vieja, en las calles que ahora conforman el barrio judío. Le quitan su casa en Silwan, al igual que su familia perdió su anterior vivienda.

Silwan es un barrio de mayoría árabe. Muchos de sus vecinos ya son colonos que izan banderas israelíes, asistidos siempre por la policía que se pasea por su misma calle mientras los diplomáticos y este equipo de RTVE intentan comprender lo que está pasando. Silwan, además, es uno de los barrios más cercanos a la Ciudad Vieja, a la mezquita de Al-Aqsa, lugar sagrado para los musulmanes. Los colonos la están intentando rodear. Los judíos sostienen que allí estaba su segundo templo. Rodear poco a poco Al-Aqsa dificultará todavía más la creación de un Estado palestino en Jerusalén Este.

La disputa por la tierra en el extrarradio

En el extrarradio de Jerusalén, el panorama no es mejor. Gaal Yanovski, investigador de la ONG israelí Ir Amim, nos lleva a un monte con vistas a varios asentamientos israelíes y pueblos árabes. Nos ha traído aquí para explicarnos en qué consiste el proceso de registro de tierras que están llevando a cabo las autoridades israelíes, y qué repercusión tendrá sobre la población palestina que vive en esa zona.

En líneas generales, la idea es esta: de aquí a 2029 Israel quiere completar el registro del 100% de las tierras en Jerusalén Este. Que todas tengan nombre de un propietario. Esto, que puede parecer inofensivo, supone un riesgo enorme, cuenta, para la población árabe. “Hasta ahora la gran mayoría de las tierras ha acabado registrada en nombre del Estado y de sus organismos, empresas de colonos o judíos, a título personal. Apenas el 1% se está registrando a nombre de particulares palestinos”. Una vez las tierras están registradas, es más sencillo ampliar o construir nuevos asentamientos, o expulsar a los palestinos que tengan sus casas en estas tierras. Lo primero está ocurriendo en Giva’at Hamatos, con asentamientos en desarrollo. Lo segundo, en Umm-Tuba, de población árabe. Sobre 150 de sus vecinos, explica Gaal, ya pesan órdenes de expulsión. Sus tierras han sido registradas en nombre de judíos. La legalidad internacional impide desplazamientos forzosos en territorios ocupados, pero las autoridades israelíes han puesto en marcha mecanismos administrativos que tendrán, a largo plazo, las mismas consecuencias.

El camino de Cisjordania

Días después de la visita a Silwan y al extrarradio de Jerusalén Este, el gobierno israelí ha anunciado recientemente que aprobará más medidas para acelerar la ocupación del otro territorio ocupado, Cisjordania. El Gobierno israelí derogó este domingo una ley jordana que impide a las personas no árabes comprar tierras en Cisjordania, una norma que tradicionalmente ha obstaculizado que los colonos israelíes hayan podido adquirir inmuebles en este territorio palestino ocupado por Israel.

La ley databa de 1953, de cuando Jordania administraba Cisjordania antes de la Guerra de los Seis Días de 1967, cuando Israel ocupó el territorio. Hasta ahora había servido para limitar la compra de tierras privadas por parte de colonos, que debían hacerlo mediante empresas registradas ante la Administración Civil, el órgano del Ejército israelí que gobierna asuntos civiles en Cisjordania ocupada. La derogación de esa ley forma parte de una batería de medidas del Gobierno de Netanyahu que busca ampliar las competencias israelíes en las zonas de Cisjordania bajo administración de la Autoridad Nacional Palestina, incluso en el campo civil.

A falta de concreción de estas medidas, la música suena parecida: cambios legales para registrar y controlar las tierras y facilitar que acaben en manos de colonos, para dar apariencia de legalidad a los asentamientos ilegales que avanzan sin control. El presidente de Estados Unidos dijo que no aceptaría la anexión de Cisjordania. En el día a día la anexión de facto parece imparable.