Una coreografía ensayada al milímetro: la otra cara del debate electoral de RTVE en Aragón
- Técnicos, árbitros, cámaras y maquilladores protagonizan una cita histórica en Zaragoza
- El debate a ocho evidencia las diferencias en inmigración, financiación y futuros pactos
El ritmo en el Hotel Hiberus de Zaragoza, símbolo de la modernización que impulsó a la ciudad con la Expo del Agua en 2008, es frenético a primera hora de la tarde. Pasadas las 17.00 horas, el realizador de RTVE Antonio Casado, siempre al mando en especiales informativos de la casa, revisa los últimos detalles con los cámaras y técnicos encargados de que todo el debate de las elecciones autonómicas en Aragón organizado por RTVE sea impecable.
En plató, casi todos los trabajadores visten tonos oscuros con el logo de la radiotelevisión, como si diseñaran una coreografía. "Hola, hola, un, dos, hey", retumba en la sala. Algún que otro "no es suficiente" genera cierta tensión.
Transcurridos unos minutos, toca ensayo, el último tras varios días de pruebas. Los voluntarios se sitúan en los atriles para las comprobaciones de última hora. A las 18.24, prueba de sonido. Las ocho cámaras, una para candidato, nos vigilan bajo la luz cegadora de los diez focos. "La siete [la cámara de Existe], un poco más arriba", comenta la regidora. "No pises el vinilo", advierte un compañero con seriedad. Todos quieren que el primer debate electoral con todos los candidatos de la historia de Aragón salga a la perfección.
Todo se mide al milímetro
Fuera nos vigila el cerebro de operaciones y el ojo que todo lo ve: la unidad móvil H, la más potente de la empresa. Desde aquí se comprobarás que la coreografía es exitosa. Todo está pactado: desde la imagen, hasta las llegadas y los turnos de palabra.
Y, hablando de llegadas, a partir de las 20.00, los candidatos comienzan a entrar en las instalaciones, deben hacerlo cada diez minutos. Alberto Izquierdo, del Partido Aragonés, es el primero. "¿Ya?", pregunta a los fotógrafos, listo para retirarse al camerino donde repasará su estrategia con sus asesores.
Ningún político coincide con sus adversarios, solo se rodean de sus equipos. Los hay más nerviosos; otros como el candidato del PP, Jorge Azcón, o el de Vox, Alejandro Nolasco, optan por preguntar a la prensa cómo está.
El protocolo se sucede hasta siete veces más con la llegada de todos los aspirantes a la Presidencia del Gobierno de Aragón. Hay quien desafía la ley de Murphy: el candidato de Existe, Tomás Guitarte, accede antes de tiempo; Nolasco mantiene la tensión al llegar con más de diez minutos de retraso.
De pronto, una pareja de chicas aparece en el ascensor del hall frente al photocall. Apenas unos milímetros bastan para ser conscientes de que no pueden pasar: son, además de los trabajadores del hotel, las únicas personas ajenas a esta cita.
Mientras repasan argumentarios, sondeos y consejos, un equipo de árbitros de la Federación de Baloncesto disfruta de sus últimos minutos de libertad de la noche. Son las 21.15, evitan confesarse nerviosos, aunque la tardanza de Nolasco sí ha preocupado a una de las árbitras de la Federación de Baloncesto encargada de contabilizar los tiempos en el debate. "Al final, hay partidos que duran más de dos horas", indica una de ellas. A su lado, otro organizador les recuerda: "Habéis comprobado que el tiempo corre, ¿verdad?"
Los árbitros de la Federación de Baloncesto se preparan para cronometrar el debate de Aragón RTVE
Y tanto que corre. A 20 minutos de que empiece el programa, no hay ni rastro del trasiego anterior en el plató. Solo silencio y concentración. Todo el que no sea imprescindible debe salir.
"¡A ver si nos vuelven llamar!"
Empieza la función: a lo largo de cuatro bloques, los políticos debaten sobre la actualidad de la comunidad. Hablan de la inmigración, aunque despierte "pereza" a algunos; de políticas sociales, derechos, financiación, pactos y del futuro de la comunidad. Todos eran conscientes de que era la primera oportunidad para dirigirse al electorado en la radiotelevisión pública tres días después del cara a cara entre Azcón y la candidata socialista, Pilar Alegría.
"Hacer un debate a ocho es complicado, yo tenía mis dudas", admite el moderador, Xabier Fortes, al término del programa. Besos finales, saludos cordiales y fundido a negro.
De vuelta al photocall, turno de las valoraciones. Nadie se declara expresamente satisfecho, los portavoces aprovechan la última ocasión para criticar a sus adversarios. El portavoz socialista declara vencedora a Alegría; la representante del Partido Popular, Mar Vaquero, habla de "ruido" en el debate. Esta vez, Vox no llegó tarde a la valoración: simplemente, evitó pronunciarse.
De vuelta a la entrada del hotel, los trabajadores se despiden del trabajo bien hecho.
Satisfechos, eso sí, salen los árbitros de la Federación de Baloncesto que han cronometrado cada segundo durante 80 minutos. "Ha ido todo muy bien, ¡a ver si nos vuelven a llamar!"