Putin recibe a Al Sharaa en Moscú con la presencia militar rusa en Siria como asunto prioritario
- Al Sharaa visita Rusia por segunda vez desde el derrocamiento de Al Asad, aliado de Rusia
- Rusia quiere mantener sus bases militares en Siria para mantener su influencia en Oriente Medio
El presidente ruso, Vladimir Putin, ha recibido a su homólogo sirio, Ahmed al Sharaa, en el Kremlin este miércoles para abordar el delicado tema de la futura presencia militar rusa en Siria. Desde que la coalición islamista liderada por Al Sharaa derrocara el diciembre de 2024 el régimen de Bachar al Asad, aliado de Moscú, Rusia ha buscado fortalecer relaciones con el nuevo gobierno para garantizar su influencia en Oriente Medio.
En el segundo encuentro entre ambos líderes desde octubre, Putin ha asegurado a su par sirio que Rusia está dispuesta a participar en la reconstrucción del país árabe, escenario de combates entre las tropas del régimen de Asad y diversos grupos rebeldes desde 2011.
"El tiempo transcurrido desde nuestra última reunión no ha sido en vano. Se ha hecho mucho para restablecer nuestras relaciones y hemos logrado superar el estancamiento en el ámbito económico", ha declarado Putin al inicio de la reunión. Las compañías rusas quieren participar en la "labor conjunta" de la reconstrucción.
Putin -que durante la cruenta guerra civil en Siria proporcionó ayuda militar fundamental a Al Asad que le permitió sostenerse en el poder- ha reconocido que la relación bilateral encara ahora "una nueva realidad" tras la caída del régimen de los Asad, pero que los lazos siguen desarrollándose "gracias, sobre todo, a los esfuerzos" de Al Sharaa.
En el intercambio de palabras del inicio de la reunión -el resto se desarrolló a puerta cerrada-, el presidente sirio destacó el "importante papel" de Rusia en la estabilización del país árabe, que todavía afronta escaladas de violencia periódicas entre las diferentes etnias que habitan el país. "Nuestra región necesita urgentemente ser estabilizada, así que muchas gracias, señor presidente, por sus esfuerzos en este sentido", ha señalado al dirigirse a Putin.
Horas antes, el Kremlin ha adelantado que Putin y Al Sharaa tenían previsto conversar también sobre la presencia de los militares rusos en el país árabe. "No tengo ninguna duda de que todas las cuestiones relacionadas con la presencia de nuestros militares en Siria se abordarán durante las negociaciones de hoy", ha indicado al respecto el portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov.
Se trata del segundo viaje de Al Sharaa a este país en apenas cuatro meses. El anterior tuvo lugar en octubre de 2025 y fue la primera visita a Rusia del nuevo mandatario sirio desde el derrocamiento de Asad el 8 de diciembre de 2024 y su huida a Moscú, donde vive desde entonces. Preguntado sobre la posible extradición de Asad a Siria -por quien pesan cargos por crímenes de guerra y de lesa humanidad- el portavoz presidencial ha declinado responder.
Presencia rusa en Siria
Según medios internacionales como la agencia Reuters, Rusia estaría retirando estos días sus fuerzas del aeródromo de Qamishli, en el noreste de Siria, aunque no hay confirmación oficial. Esas tropas se están trasladando a la base aérea de Hmeimim, en Latakia, según las informaciones. La noticia coincide con un acuerdo entre las nuevas autoridades sirias y las fuerzas kurdas, que controlaban hasta ahora el territorio donde se encontraba el aeródromo de Qamishli.
Los reportes de Reuters también apuntan a que Rusia mantendría su presencia militar además en la base aérea de Hmeimim, de mayor tamaño, y la base naval de Tartus, en la costa mediterránea siria, con lo que esperan redefinir un nuevo marco de cooperación militar en la era post-Asad.
Fuentes del Ministerio de Exteriores sirio han señalado que estos movimientos militares adoptados por Moscú han sido interpretados por Damasco como un gesto de buena voluntad que indica que Rusia no quiere involucrarse ni tomar partido en los combates que se han sucedido en las últimas semanas entre las fuerzas del Gobierno sirio y las Fuerzas Democráticas Sirias, lideradas por los kurdos, que desde hace décadas controlan regiones del norte del país, en la frontera con Turquía, mientras Al Sharaa trata de imponer su autoridad central en todas las provincias.
"Quiero felicitarlo por el impulso que está cobrando el proceso de restauración de la integridad territorial de Siria", le ha dicho Putin a Al Sharaa al inicio de la reunión entre ambos.
La presencia militar rusa en Qamishli irritaba desde hacía tiempo a las autoridades sirias, que la veían como una forma de dar legitimidad a las aspiraciones de autonomía de los kurdosirios, una relación que se remonta a la cooperación de Rusia con las fuerzas kurdas mientras apoyaba a Asad contra los avances de los rebeldes islamistas.
Entre los intereses de Al Sharaa en su encuentro con Putin también está la aspiración a una mayor participación rusa en futuros acuerdos de seguridad en el sur de Siria, incluyendo una presencia policial en la región drusa de Quneitra, en los Altos del Golán, como amortiguador contra las frecuentes incursiones israelíes. También busca compromisos de que Rusia no permitiría que altos funcionarios leales a Asad y exoficiales del ejército que huyeron a Moscú utilicen su refugio para financiar u organizar ataques insurgentes contra el nuevo Estado sirio.