Miles de groelandeses y daneses se manifiestan contra el plan de Trump: "Groenlandia no se toca"
- La manifestación en Copenhague ha reunido a 15.000 personas, con gran afluencia también en Nuuk
- El presidente de EE.UU. impondrá aranceles a los países que no apoyen sus ansias de anexión
Groenlandia y Dinamarca han salido este sábado a la calle para protestar contra el plan del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su pretensión de hacerse con el control de la isla ártica. Ha habido importantes manifestaciones en varias ciudades danesas y en la capital groenlandesa, Nuuk, que se rebelan contra las ambiciones territoriales del mandatario estadounidense.
La manifestación en Copenhague ha tenido lugar entre las 12:00 y las 14:00, con final frente a la embajada estadounidense. Bajo un cielo gris y brumoso, 15.000 manifestantes, provistos de banderas groenlandesas y danesas, han formado una marea roja y blanca en la plaza del ayuntamiento, coreando el nombre de Groenlandia en groenlandés: "¡Kalaallit Nunaat!".
La manifestación, convocada por organizaciones de groenlandeses residentes en Dinamarca y una ONG danesa, comenzó en la plaza del Ayuntamiento, donde intervinieron, entre otros, la alcaldesa de Copenhague, Sisse Marie Welling, y varios políticos groenlandeses. "No se puede comprar a la gente, no se puede cambiar el mapa del mundo según los deseos de los poderosos", ha dicho Welling.
Otros tantos miles se han manifestado en Nuuk desde las 16:00 hora peninsular española, para oponerse a los "planes ilegales de Estados Unidos de tomar el control de Groenlandia". Los manifestantes han desfilado hasta el consulado estadounidense, portando banderas groenlandesas (un emblema creado en 1982), con el lema "Groenlandia no se toca".
Al inicio de la protesta, la llegada del primer ministro de Groenlandia, Jens Frederik Nielsen, fue recibida por aplausos y el grito "Kalaallit Nunaat, Kalaallit pigaat" ("Groenlandia, pertenece a los groenlandeses"), en una muestra de la unidad que la retórica belicista de Trump está generando entre la población y los partidos políticos del territorio autónomo que está integrado en el Reino de Dinamarca.
Reclaman su derecho autodenominación y de la unidad del reino de Dinamarca. Además de en la capital, se han producido manifestaciones en otras zonas de Dinamarca como Aarhus (centro), Aalborg (norte) y Odense (sur), por iniciativa de varias organizaciones groenlandesas.
"El objetivo es enviar un mensaje claro y unánime a favor del respeto de la democracia y los derechos humanos fundamentales en Groenlandia", explica Uagut, la organización nacional para los groenlandeses en Dinamarca, en su página web.
"Los últimos acontecimientos suponen una presión para Groenlandia y los groenlandeses, tanto en Groenlandia como en Dinamarca. Por eso apelamos a la unidad. Cuando hay oleaje y nos ponemos en alerta nos arriesgamos a generar más problemas que soluciones", ha advertido su portavoz Julie, Rademacher.
En Aarhus se ha podido leer "Make America go away" ("Hagamos que Estados Unidos se largue"), parafraseando el lema de Trump "Make America Great Again" ("Hagamos a Estados Unidos grande de nuevo").
La respuesta de Donald Trump advirtió este sábado ha sido anunciar aranceles del 10% a Dinamarca y los países que no apoyen la compra estadounidense de Groenlandia. Es la última amenaza del republicano, que una vez más alega motivos de seguridad nacional y mundial para justificar su ambición.
En un intento de calmar sus pretensiones, los aliados europeos han puesto en marcha la Operación resistencia ártica. Aviones de combate daneses y franceses ya sobrevuelan Groenlandia y en tierra militares alemanes se suman al comando ártico.
Las pretensiones de Trump
Desde su regreso al poder hace un año, Donald Trump menciona regularmente la toma de control de la inmensa isla ártica perteneciente a Dinamarca, estratégica pero poco poblada. Ha asegurado que se apoderará de ella "de una forma u otra" para contrarrestar, según él, los avances rusos y chinos en el Ártico.
El viernes por la noche, su asesor cercano Stephen Miller reafirmó la postura estadounidense sobre este territorio: "Groenlandia tiene un tamaño equivalente a una cuarta parte de Estados Unidos. Dinamarca, sin ánimo de ofender, es un país pequeño con una economía pequeña y un ejército pequeño. No puede defender Groenlandia", declaró en Fox News.
Sin embargo, Estados Unidos no tiene intención de "gastar miles de millones de dólares en defender" este territorio mientras se deja la soberanía a Dinamarca, añadió Miller.
En Europa, las reacciones han consistido en tratar de dialogar con Washington, en el caso de Dinamarca y por ahora sin demasiados frutos; en un mayor despliegue militar en Groenlandia y mensajes de apoyo político por parte Alemania, Francia y otros países escandinavos; y del lado de la Comisión Europea, en expresar también respaldo a Copenhague y señalar que el territorio del Ártico está "en principio" cubierto por la cláusula comunitaria de asistencia mutua en caso de agresión bélica.
Para muchos expertos, el episodio viene a confirmar que Estados Unidos está dispuesto a cuestionar incluso la soberanía de aliados si lo ve necesario para sus intereses, y subraya la urgencia para la Unión Europea de consolidar una política de seguridad propia y de asumir que su peso estratégico ya no puede delegarse en Washington.