El fiscal ya está pagando la pena, decida lo que decida el Supremo
- Sánchez da el pistoletazo de salida a la precampaña de las autonómicas
- Puigdemont, más cerca de la amnistía que podría facilitar la legislatura
Le absuelva o no el Supremo, el fiscal general del Estado hace mucho que está cumpliendo la pena del Telediario. Miguel Ángel Rodríguez, la mano derecha de Ayuso, sabía lo que hacía al lanzar el bulo. Al lanzar la noticia falsa y su falsa versión sobre el email en el que abogado del novio de la presidenta de Madrid admitía los delitos fiscales de su defendido, Alberto González Amador.
Según algunos expertos, no hay ninguna prueba de que el FGE filtrara ese correo electrónico. Pero solo con la inédita imagen de García Ortiz ante el Supremo mucha gente pensará "algo habrá hecho", aunque le absuelva el Alto Tribunal. Pocos se pararán para saber, para informarse.
Contra García Ortiz, la UCO de la Guardia Civil argumentaba que "infiere", es decir, deduce sin prueba fehaciente, que el Fiscal fue el filtrador del correo sobre novio de Ayuso. Se apoyan en que ese texto llegó a una dirección a la Fiscalía. Una dirección de correo a la que compartida por unos 600 funcionarios, según recordaba la defensa del FGE, que preguntaba si habían investigado a todos. Y no, no investigaron a nadie más. Según la UCO al ser García Ortiz el máximo jefe, pues eso, le señalan sin prueba alguna, dicen algunos juristas.
Luego está lo que declararon ante el alto tribunal seis periodistas que publicaron la información sobre el mail del abogado del novio de Ayuso para librar de la cárcel a su cliente.
Todos, repito, todos esos periodistas, obligados por ley a decir la verdad, han negado que García Ortiz haya sido su fuente. Y todos ellos, acogiéndose a su deber y derecho constitucional, se han negado a dar sus fuentes, pues claro.
A eso se ha agarrado la acusación que se ha permitido poner en duda las declaraciones de los informadores. Que se cuestione la validez de esas declaraciones por proteger a las fuentes es tanto como cuestionar el artículo 20 de la Constitución. Solo hay que leer la Carta Magna del 78. Para quien tengan dudas en la judicatura, me atrevo a recordarle que es una práctica esencial en todos los países democráticos.
Pongamos un ejemplo famoso del uso de una fuente anónima, para que lo entiendan mejor quienes tienen dudas. Los artículos en el Washington Post de los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein que descubrieron el escándalo del Watergate. Nada más y nada menos que a comienzo de los años 70 del siglo pasado. El presidente de los EEUU, Nixon, tuvo que dimitir sin que los periodistas hicieran públicas sus fuentes. Hay incluso una película, por si les resulta más fácil para entender lo que es la obligación de los periodistas de proteger a sus fuentes.
Igual es que vamos para atrás en el derecho a la información veraz que tienen los ciudadanos. El caso ha quedado visto para sentencia. Esperemos que no se filtre, sería paradójico.
Sánchez se pone camiseta de precampaña
Agendadas ya varias elecciones autonómicas, en el Congreso, Pedro Sánchez abría precampaña incluso ninguneando a Alberto Núñez Feijóo y haciendo el trabajo de sus cinco ministros que serán candidatos a otras tantas Autonomías donde gobierna el PP.
Lo que le importaba al presidente en el pleno era qué están haciendo esas Comunidades con el dinero público, 300.000 millones transferidos por el Gobierno central en siete años. El destino previsto era, es, la mejora del Estado del Bienestar. Pero, según la versión de Sánchez, las autonomías del PP lo destinan para privatizar los servicios públicos, derivando esas prestaciones y el dinero al sector privado para que las empresas se enriquezcan en lugar de invertir en lo que es de todos. Es decir, estarían privatizando, por ejemplo, la Sanidad o la Educación públicas.
En ese relato de Sánchez, mención expresa a su "favorita", a Ayuso, y a la relación económico-empresarial de su novio con las clínicas Quirón, a la que la Sanidad de Madrid deriva a muchos pacientes. O que la prestigiosa e histórica Universidad Complutense haya tenido que pedir un crédito, ya que no le llega con la dotación económica que recibe de la Comunidad. Una autonomía donde ya hay 13 carísimas universidades privadas. ¿Es casualidad o corremos el riesgo de volver a los tiempos en los que solo los que tenían dinero podían ir a la universidad?
Y también Valencia entraba en el debate en el Congreso. Sánchez pedía a Feijóo que no pactara con el negacionismo de Abascal, que convoque elecciones en esa Comunidad. En su opinión, es lo que quieren y merecen quienes sufrieron la dana y la mala gestión de la Generalitat gobernada por Carlos Mazón.
Pero, claro, se lo puso en bandeja a los líderes del PP y Vox: es Sánchez quien debe convocar elecciones generales, ya, defienden.
Tal vez más pronto que tarde, el presidente Sánchez tendrá que explicar cómo va a gestionar los dos años que quedan de legislatura, una explicación más allá de su propio empeño. Eso es lo que le pide el PNV. También Bildu le preguntaba por "el propósito" de la legislatura. Son sus socios más fieles, así que el presidente tiene que tomar nota de que incluso sus apoyos ven que el Gobierno está más en precario que nunca.
De hecho, Junts aprovechó, por enésima vez, para volver a verbalizar su ruptura, a decir que ya no cuente con sus votos. Aunque 24 horas después salvaban al Gobierno en tres votaciones. Las últimas, según Míriam Nogueras. Unas votaciones que el Gobierno interpreta como un éxito que les permite llegar a febrero sin peligro por las vacaciones parlamentarias. Aunque cuidado que, según un dicho, hay quien muere de éxito.
Puigdemont más cerca de la amnistía
Pero quién sabe, tal vez la baraka de Pedro Sánchez ha vuelto a salvarle en forma del abogado general del Tribunal de Justicia de la UE. Su informe avala la ley de amnistía, ya que cree que no es contraria ni al derecho de la Unión en materia de terrorismo ni contra los intereses financieros comunitarios. No es una decisión definitiva, pero abre la puerta a la vuelta de Puigdemont a España. Y su regreso es la principal exigencia de Junts para seguir apoyando al Gobierno. El tiempo dirá.