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Pepe Rodríguez, juez de Masterchef: "La cocina sirve para reconstruir la vida"

  • "Es una suerte poder colaborar con la ONG Gastronomía Solidaria", asegura el popular cocinero Pepe Rodríguez
  • El propietario de El Bohío piensa que "todo lo que puedas hacer por las personas es lo que va a quedar"
  • Ya puedes ver el preestreno de 'La cocina de las oportunidades' en RTVE Play

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El cocinero Pepe Rodríguez con chaquetilla blanca en plano medio durante la entrevista en el salón de su restaurante
El chef Pepe Rodríguez es uno de los colaboradores con los que cuenta la ONG Gastronomía Solidaria.

El mundo de la gastronomía es muy solidario. Lo cuenta Pepe Rodríguez, el chef de El Bohío y de Masterchef: “Basta ver el ejemplo de José Andrés, él es la cabeza visible pero hay muchos que hacen de su vida casi un comedor social. Están dispuestos siempre a echar una mano, que hay que hacer una cena para mil, pues la organizan, que hay que donar tantas comidas pues lo hacen”.

El chef Chema de Isidro cuenta para la formación de los jóvenes en riesgo de exclusión social con el apoyo de muchos compañeros. Como Pepe Rodríguez. Solo necesita llamarle y preguntarle: "Oye Pepe, ¿le podrías dar una clase de cocina a los chicos? Y ahí está para lo que necesite". Todos piensan que la labor de Chema es necesaria y debe continuar.

Pregunta: ¿Por qué cree en el proyecto de Gastronomía Solidaria?

Todo lo que puedas hacer por las personas es lo que va a perdurar y lo que va a quedar

Respuesta: La cocina sirve para reconstruir la vida, la cocina es la vida misma. La vida se hace alrededor de la cocina. Y si encima viene de la mano de buenos amigos que se dedican a ayudar a los demás... ¿Hay algo más importante en la vida que ayudar a los demás? Es que yo creo que no. Todo lo que puedas hacer por las personas es lo que va a perdurar y lo que va a quedar.

Los cocineros Chema de Isidro y Pepe Rodríguez se abrazan ante la mirada de dos alumnas de la escuela de Chema

Pepe Rodríguez es uno del chef que colaboran con la ONG Gastronomía Solidaria del cocinero Chema de Isidro. EN PORTADA

P: ¿Conecta bien con estos alumnos?

R: Es que yo casi he empezado como ellos. No estaba en riesgo de exclusión social, yo no he vivido eso, pero también he pasado penurias y hemos pasado momentos difíciles. En un restaurante que lleva 80 años abierto, imagínate, cómo no vas a echar una mano a gente que te mira con ojos casi brillando, como diciendo "jolín, estoy en la cocina de Pepe o con Pepe, o tal". Sólo faltaba. Todo lo que se puede ayudar a la gente es lo único que nos vamos a llevar de este mundo. Chavales jóvenes que tienen que abrirse camino... Qué suerte, qué bien, qué fácil, qué maravilla que podamos... Es una suerte para mí. Me refiero a que pueda aportar algo a alguien. Yo creo que eso debe ser el final de todo esto: acogerlos, estar con ellos, apadrinarlos y luego que sean uno más en la sociedad.

P: Parece que a la alta cocina no se le "caen los anillos" para trabajar con jóvenes en riesgo de exclusión social.

R: Bueno, es que no hay alta cocina o baja cocina, hay buena o mala cocina en la vida, nada más. Y qué más da que tengas un restaurante que cobre 150 euros de media o un restaurante que cobre 26 euros si al final lo que estamos haciendo es transmitir felicidad al cliente; y eso es lo que le queremos enseñar a un chaval.

No hay alta cocina o baja cocina, en la vida hay buena o mala cocina, nada más

Uno hará una ensalada mucho más grande porque cobrará 25 euros y las hará más deprisa, pero las hará muy buenas también. Y aquí hay uno poniendo con pinzas la hojita y no sé qué. Nos dedicamos a ese tipo de cocina, pero no es ni mejor ni peor. Va a diferentes públicos y hay para todos.

A veces a mí me apetece comerme una ensalada popular con un asado o un solomillo a la plancha y a veces me apetece ir a un restaurante de alta cocina y otras me apetece comerme unas gachas en medio del campo. No diferenciamos y las buenas personas no están en los restaurantes de alta cocina o los restaurantes populares, las buenas personas están en el mundo y como tal, así debe ser, o así es.

Dos cocineros con chaquetilla blanca y alumnos de hostelería con camisetas negras y logotipo de raspa de pescado en el pecho.

Los alumnos del proyecto La Raspa aprenden a hacer un postre de la mano del chef Pepe Rodríguez. FÁTIMA HERNÁNDEZ

P: Entonces, ¿la cocina sirve también para integrar a los excluidos?

Cocinar es compartir, es dar lo mejor de ti para los demás. Eso es el significado de la cocina

R: Cocinar es compartir, es dar lo mejor de ti para los demás. Eso es el significado de la cocina. Qué más da si lleva un punto de fresa o no, o si está el solomillo a la plancha con salsa de cabrales. Eso es casi secundario. Eso es un estilo dentro de la cocina, pero la cocina en sí engloba todo eso, participación.

P: ¿Aprendes algo de chavales como ellos?

Si tienes un poquito de sensibilidad hacia el ser humano enseguida ves que todos aprendemos unos de otro

R: Lo normal es que ellos aprendan de mí, pero porque yo llevo 30 años, no porque sea más listo que nadie. Pero sí, ¿cómo no voy a aprender de cada chico que pasa por mi casa? Seguramente lo que te dejan, es cómo te piden, la manera en que te piden las cosas. Fíjate con qué educación este chaval está pidiendo... Los valores, lo que han traído de su casa, lo comparten de una forma muy natural. Claro que aprendes, cómo no vas a aprender. Si tienes un poquito de sensibilidad hacia el ser humano enseguida ves que todos aprendemos unos de otros, que no hay nadie aquí más alto, no hay estatus, somos todos iguales.