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De Galicia a La Moncloa: Díaz se lanza a la carrera electoral sin Podemos y con perfil propio

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Yolanda Diaz anuncia su candidatura a las generales con Sumar
Yolanda Diaz anuncia su candidatura a las generales con Sumar

De Galicia al Congreso de los Diputados, de allí al Consejo de Ministros y de allí, ¿a La Moncloa como presidenta del Gobierno? Este es el camino que quiere emprender Yolanda Díaz (Fene, A Coruña), que este domingo ha anunciado en Madrid su intención de concurrir a las próximas elecciones generales de diciembre como candidata con su plataforma Sumar y lo hecho con la ausencia más que significativa de Podemos.

Díaz ha estado arropada en su puesta de largo como presidenciable de todos los partidos y coaliciones que se sitúan a la izquierda del PSOE, menos el partido de Ione Belarra, que presionó hasta este mismo sábado con la firma de un acuerdo bilateral entre Podemos y Sumar para la celebración de primarias, al que Díaz se opone.

La candidata quiere primarias, pero estas deberán ser pactadas, dice, con todos los que estarán en Sumar: IU, Catalunya en Comú, Más País, Compromís, Alianza Verde, EQUO, Chunta Aragonesista, Batzarre, Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía de Ceuta, el Partido Verde Europeo y Proyecto Drago. Aún quedan muchos meses para las elecciones generales de diciembre y las negociaciones seguirán para que Podemos finalmente esté en esa suma.

'Le voy a dar un dato' es una de las frases que más ha lanzado Yolanda Díaz a sus adversarios políticos en las batallas dialécticas en el Congreso de los Diputados, convirtiéndola en uno de sus mantras. Y estos son algunos de los 'datos' políticos de quien dará un paso definitivo: tiene fama de suave en las formas y muy dura en la negociación, sigue llevando el carnet de militante del Partido Comunista de España y ostenta la cartera del Ministerio de Trabajo y Economía Social y la Vicepresidencia segunda del Gobierno.

Antes de eso, fue concejala y teniente de alcalde en el Ayuntamiento de Ferrol y diputada en el Parlamento de Galicia, hasta que en 2016 fue elegida para representar en el Congreso de los Diputados a los gallegos como diputada de Galicia en Común, en el marco del grupo parlamentario de Unidas Podemos.

Tras recorrer 20 ciudades con su 'proyecto de escucha', Díaz se ha colocado este domingo en la lista de presidenciables junto a los principales líderes nacionales Pedro Sánchez (PSOE), Alberto Núñez Feijóo (PP) y Santiago Abascal (Vox), que la esperan ya en la línea de salida. Y lo ha hecho con un proyecto que ha ido fraguando durante meses y en el que quiere que prime por encima de todo la coralidad de muchos partidos y muy poco el protagonismo de ninguna formación concreta, lo que le ha llevado a una tensión creciente con el partido que precisamente la lanzó como posible candidata, Podemos.

Está por ver el encaje o no de Podemos en Sumar, pero la sombra de ruptura a la izquierda del PSOE se va alargando a juzgar por los hechos de las últimas semanas. Y electoralmente eso no funciona y está más que contrastado con datos, de los que le gustan a Díaz.

Paradójicamente fue Podemos, o más bien quien fuera su líder Pablo Iglesias, quien pensó en Díaz para sustituirle como cabeza visible de ese espacio a la izquierda. Lo hizo incluso antes que ella, que ha tardado muchos meses en decidir si daba o no el paso a las generales.

Abogada laboralista de familia de tradición sindicalista

Licenciada en Derecho y con tres máster en Recursos Humanos, Relaciones Laborales y Urbanismo, tenía una carrera por delante como abogada laboralista antes de dar el salto a la política en su Galicia natal, donde se postuló como candidata a la Xunta.

En las elecciones autonómicas de 2012 en su tierra tuvo como asesor político a un entonces desconocido profesor llamado Pablo Iglesias, dos años antes de que este decidiera "asaltar los cielos". La relación entre ambos se remonta a entonces, cuando Díaz formaba parte de Alternativa Galega de Esquerda (AGE), una coalición de izquierdas, precursor de las confluencias de Podemos.

Díaz, de la mano de Unidas Podemos, se convirtió en 2020 en ministra de Trabajo del primer gobierno de coalición de la actual democracia dentro de la 'parte morada' del Ejecutivo junto con Iglesias, Irene Montero, Alberto Garzón y Manuel Castells.

Estrenó la cartera de Trabajo con un discurso muy político en el que reivindicó la labor de su padre, Suso Díaz, histórico de Comisiones Obreras en Ferrol y militante del PCE. Ella misma ha relatado que creció en un ambiente político muy marcado (y muy de izquierdas). "Tenía cuatro años cuando Santiago Carrillo me besó la mano", relató en una entrevista en El País.

Díaz cocina 'Sumar' a fuego lento y se va distanciando de Podemos

Solo un año después, en 2021, se produjo la primera revolución en el Gobierno con la salida sorpresa de Iglesias de la política y ahí comienza todo. Se convierte en vicepresidenta segunda del Gobierno y su peso político en el Ejecutivo aumenta de forma considerable. Va marcando un perfil propio dentro del grupo parlamentario de Unidas Podemos y va cocinando a fuego lento su proyecto 'Sumar' solo con los ingredientes que ella quiere.

A pesar de que desde Podemos le instan, casi desde ese primer momento, a que anuncie su candidatura, Díaz se lo toma con calma, mucha calma, y decide en junio de 2022 iniciar un "proceso de escucha" que le lleva a todos los rincones de España con un único objetivo: sumar voluntades a su proyecto.

Y en ese viaje va subiendo a su plataforma Sumar a muchos- IU, los 'comunes', Más País, Compromís, Alianza Verde, EQUO, Chunta Aragonesista y proyecto Dragó, entre otros- y se va distanciando cada vez más de Podemos, partido en el que nunca ha militado.

El espacio de Unidas Podemos pasa a ser "el espacio de Díaz"

Así, poco a poco el espacio de Unidas Podemos empieza a denominarse 'el espacio de Yolanda Díaz'. El propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el inicio de 2022, apunta al "espacio de Díaz" como futuro socio para repetir Ejecutivo conjunto y esto molesta mucho a Podemos, que empieza a verse arrinconado y discriminado en ese proceso. Quiere un protagonismo que Díaz no le da. Y así hasta hoy.

En las últimas semanas desde el Gobierno se ha enfatizado en esta idea y la moción de censura contra Sánchez de Vox sirvió para servir en bandeja ese tándem electoral Sánchez- Díaz con una afinidad creciente entre ambos. El propio PSOE lleva semanas reclamando unidad "a la izquierda de la izquierda" de los socialistas, apuntan, para poder reeditar el gobierno de coalición.

Precisamente y en cuanto a la difícil relación PSOE-Unidas Podemos en el seno del Gobierno, la vicepresidenta Díaz ha optado por una faceta más negociadora, conciliadora, pragmática, posibilista y de mano tendida con la parte socialista frente a un Podemos que ha lanzado ataques durísimos contra el PSOE al que han acusado de "dar la mano" al PP "en cuanto puede" y del que dice que "le tiemblan las piernas frente a los poderosos".

En algunos de los momentos más tensos entre PSOE y Podemos como las profundas discrepancias por la reforma de la ley 'del solo sí es sí', el capítulo más peligroso para la coalición, según ellos mismos han reconocido, los 'morados' han acusado a Díaz de "ponerse de perfil" y no defender a la parte morada.

Aunque ella también ha tenido sus más y sus menos con los socialistas. Para el recuerdo en esta legislatura su 'encontronazo' con la vicepresidenta primera Nadia Calviño por diferencias con la reforma laboral, entre otros asuntos.

Díaz, que se define como una gran defensora de la mediación y de la negociación y de las formas en política "alejadas de la testosterona", ha sido la cara visible de esta reforma laboral que define como uno de los grandes logros de este Gobierno y que muy a punto estuvo de caer si no hubiera sido por el error de un diputado del PP. Posteriormente dejó entrever que se hubiera ido del Gobierno de no haber salido adelante.

La futura candidata tambien ha sacado pecho de la subida del salario mínimo interprofesional, de los ERTE durante la pandemia, de los planes de igualdad retributiva y de la ley 'rider', entre otras.

PP y Vox dicen de ella que es radical a pesar de sus formas suaves. El líder del PP y futuro rival de Díaz en las elecciones, Alberto Núñez Feijóo, viejo conocido suyo de la política gallega, cree que trata de esconder su carné comunista, que es el "mismo populismo de siempre" y que "nada nuevo tiene que ofrecer".

A partir de este lunes los ataques hacia ella aumentarán, ya metida en la carrera electoral. Arranca un nuevo tiempo político para Yolanda Díaz, quien dijo alguna vez no tener ambición política.