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Crisis en Ucrania

Acercarse a Rusia o unirse a la OTAN: el dilema de Ucrania para su supervivencia

  • La no entrada de Kiev en la Alianza Atlántica "daría pie a los rusos a exigir otras retiradas"
  • Acercarse a Moscú sería “abandonar las perspectivas de apertura en términos de mercado y en términos de libertades”

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 Peatones caminan en la ciudad rebelde de Donetsk
Peatones caminan en la ciudad rebelde de Donetsk REUTERS/Alexander Ermochenko

La creciente tensión en Ucrania tras el despliegue en su frontera de más de 100.000 soldados del Ejército de Rusia hace que el país gobernado por Volodímir Zelenski se encuentre ante una disyuntiva: convertirse en miembro de la OTAN o acercarse a Moscú.

Los expertos ven “muy difícil” que Ucrania se incorpore a la Alianza Atlántica, ya que en caso de que Rusia llevara a cabo una invasión, la OTAN tendría que defender a Ucrania en una guerra con una potencia nuclear, un escenario que según la investigadora del Real Instituto Elcano, Mira Milosevich, no podría ocurrir.

La otra opción sería que Kiev terminara sometiéndose a Moscú, pero para el profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Europea de Valencia, Frédéric Mertens de Wilmars, esta sería una situación “todavía más peligrosa” supondría “una implosión del país”.

Ante esta disyuntiva, la vía diplomática sigue abierta: Washington sigue preparando su respuesta a las exigencias de Moscú, pero los últimos movimientos militares de la Alianza inquietan al Kremlin.

Las alternativas de Ucrania: Rusia o la OTAN

Desde la anexión de la península de Crimea en 2014 por parte de Moscú tras el levantamiento popular que llevó a la destitución del presidente prorruso Víktor Yanukóvich, los choques entre Rusia y Ucrania no han cesado. En ese año, separatistas prorrusos se apoderaron de Lugansk y Donetsk, apoyados por Rusia, y, a pesar de que un alto el fuego detuvo en gran medida la guerra en 2015, los combates esporádicos nunca han cesado.

Ucrania aspira a ser miembro de la OTAN desde 2008, pero Moscú exige prohibir que el país se una a la Alianza Atlántica y siempre ha descrito la ampliación de la OTAN hacia el Este como un acto hostil. Sin embargo, el secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg, ha asegurado que no adoptarán ninguna resolución que prohíba la adhesión de Ucrania.

El profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Europea de Valencia, Frédéric Mertens de Wilmars, explica que “si Ucrania no forma parte de la OTAN, daría pie a los rusos a exigir otras retiradas de la Alianza”. “Por esa razón, Ucrania tiene la imperiosa necesidad de formar parte de la OTAN, y la Alianza y los países occidentales tienen la necesidad de que Ucrania forme parte de esa organización, porque si no puede generar un efecto dominó respecto a otros países del Este que estaban antes bajo la influencia de la Unión Soviética”, añade.

El profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Pontificia Comillas, Alberto Priego, apunta que “en cualquier país de Europa del Este, la única garantía de seguridad es ser miembro de la OTAN”, pero subraya que es “muy difícil” que Ucrania entre en la OTAN “en un escenario de menos de cinco años”.

“Es muy difícil que le metan en la OTAN con el Donbás ocupado y con Crimea formando parte de Rusia, porque si forman parte de la Alianza lo que significa es que si hay un ataque, todos entran a ayudar”, explica Priego, quien destaca que si Kiev no se convierte en miembro de la Alianza Atlántica, “probablemente Rusia seguirá haciendo este tipo de provocaciones”.

Por su parte, la investigadora del Real Instituto Elcano, Mira Milosevich, detalla que “en este momento, Ucrania no es capaz de defenderse a sí misma”. “Ucrania está en mejor situación que en 2014, pero si Rusia decide invadir y ocupar Ucrania, (Moscú) tendría éxito. Porque a Ucrania nadie le va a defender. Nadie quiere entrar en una guerra con una potencia nuclear”, subraya Milosevich, quien dice que la solución de Ucrania “no es la OTAN”.

¿Un gobierno títere de Rusia en Kiev?

El Gobierno británico ha afirmado que Rusia tiene planes para derrocar al actual Ejecutivo de Ucrania para que tome las riendas del país un dirigente prorruso, mientras considera invadir y ocupar el país, una acusación que Moscú ha rechazado rotundamente. Al mismo tiempo, ha culpado a Occidente de desinformar para elevar las tensiones.

El profesor de la Universidad Europea de Valencia advierte de que “si los occidentales, después de haber avisado a los rusos del peligro de invadir Ucrania y si ese discurso no está acompañado de hechos y los rusos se ponen más agresivos aún, la población ucraniana puede cansarse de estar a la espera de la reacción de los occidentes". "Y al final, pueden decir que aceptan un Gobierno prorruso, pero sin que el país caiga al cien por cien bajo la influencia o con una anexión por parte de Rusia, como se hizo con Crimea o en la zona del Donbás”, detalla.

Para la investigadora del Real Instituto Elcano, “Rusia no tiene interés de conquistar a Ucrania”. “Rusia no necesita más territorio. Es el país más grande del mundo. Su objetivo es influir a Ucrania y bloquear la expansión de la OTAN hacia sus fronteras y para cumplirlo, Rusia no necesita invadir Ucrania”, explica.

Mertens de Wilmars recalca que “Ucrania es solo un elemento de toda la argumentación” del presidente de Rusia, Vladímir Putin. “No solo quiere evitar la inclusión de Ucrania en la OTAN, también exige la retirada de todo lo que era el antiguo bloque de países del Este de la OTAN”, asevera el profesor de la Universidad Europea de Valencia, quien define al mandatario ruso como un “nostálgico del imperio soviético”.

“Si analizamos todo lo que Putin ha hecho hasta ahora es recuperar o intentar recuperar el status de Rusia a nivel internacional, para que sea similar o igual al de la Unión Soviética en su época”, recalca.

El precio de acercarse a Rusia

Moscú quiere que Kiev esté en su esfera de influencia por razones políticas, ya que Rusia pretende recuperar la dimesión geopolítica de la Unión Soviética, aunque también le interesa el potencial económico de Ucrania.

Mertens de Wilmars subraya que, en el caso de que las actuales circunstancias en Ucrania perduren y no tenga otra solución que aliarse con Rusia, “la situación sería todavía más peligrosa”. “Si Ucrania se acerca a Rusia podemos asistir a una implosión del país y, por qué no, hablar de una guerra civil con una división territorial de la parte ya ocupada por los prorrusos y la parte más hacia Kiev y hacia el oeste”, explica.

El profesor indica también que el precio que tendría que pagar Kiev al acercarse a Moscú sería “abandonar las perspectivas de apertura –desde la perspectiva de la Unión Europea- en términos de mercado y en términos de libertades”. “Si Ucrania se entrega a Rusia podemos tener un serio problema, un conflicto que podría tener también consecuencias internacionales. Puede generar una intervención occidental para pacificar la situación”, asevera.

Por su parte, Alberto Priego asegura que acercarse a Rusia “significa una menor inversión económica porque no hay estabilidad, significa no ser jamás miembro de la Unión Europea”. Además, destaca la diferencia entre el modelo de los países de la Unión Europea y de la OTAN, y el modelo ruso. “Un modelo implica más prosperidad y más compromisos democráticos y otro modelo es menos prosperidad, más autocracia, más corrupción y, evidentemente, tener que estar a la merced de lo que diga Moscú”, añade Priego.

Ucrania busca refugio en la UE

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, ha pedido a los países de la Unión Europea unidad para proteger la integridad territorial y la soberanía de Kiev. A pesar de que los Veintisiete han advertido a Rusia de que impondrán sanciones si invade Ucrania, Zelenski ha insistido en la necesidad de adoptar sanciones antes de un posible ataque.

“Ucrania está utilizando todo lo que tiene para defenderse, para internacionalizar su problema y que el problema de Ucrania sea un problema de todos”, indica Priego. “Está haciendo lo que puede, pero sus capacidades son limitadas”, afirma el profesor de Relaciones Internacionales.

En este sentido, Mertens de Wilmars detalla que “los políticos ucranianos y una parte de la población se acuerdan de que hace más de 30 años Ucrania era parte de la Unión Soviética”. “Tenía una dependencia económica y política de Rusia (…) y al dar el paso para incorporarse a la Unión Europea es dar el paso hacia, no solo un modelo económico liberal, sino también hacia una dimensión política que la Unión Europea ha adoptado desde el Tratado de Maastricht en 1992”, recalca.

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