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El encarecimiento de la energía ahoga al campo y pone en peligro su viabilidad: "Nos estamos arruinando"

  • Los precios de los fertilizantes han subido un 80 %, los del gasóleo un 45 % y los piensos un 20 %, según UPA
  • Agricultores y ganaderos denuncian los márgenes "abusivos" que a su vez se están dando en los productos frescos

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Agricultores y ganaderos alertan de una crisis sin precedentes en el campo por la subida de costes de las materias primas
Agricultores y ganaderos alertan de una crisis sin precedentes en el campo por la subida de costes de las materias primas Getty Images

A Juanvi Palleter, desde hace unos meses, las cuentas no le salen. El encarecimiento de las energías y de materias primas como los fertilizantes, el gasóleo o los plásticos está poniendo al límite la viabilidad de su explotación agrícola en Valencia, un negocio familiar que acumula tres generaciones. “Ya no cubro costes; de hecho, te diría que desde hace algún tiempo tengo perdidas y he tenido que pedir más de un crédito”, confiesa a RTVE.es. No se trata de un caso aislado. La situación empieza a ser “insostenible” para el sector: algunas empresas ya han cerrado y otras se verán obligadas a hacerlo si continúa esta tendencia. “Nos estamos arruinando”, lamenta.

Agricultores y ganaderos alertan de una crisis sin precedentes en el campo por la subida de costes de las materias primas, una “tormenta perfecta” que se une al aumento desbocado del precio de la luz, que ha elevado la factura eléctrica en el campo un 85 %, y a la especulación sobre el abastecimiento. "Nunca jamás se había producido la confluencia de tantos factores como ahora", señaló la pasada semana en rueda de prensa uno de los miembros del gabinete técnico de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) Javier Alejandre.

La organización estima que materias primas fundamentales para su labor como los piensos se han incrementado hasta septiembre entre un 18 % y un 20 % y los fertilizantes han llegado a subir hasta el 80 % en el caso de los nitrogenados. El agua ha aumentado un 30 %, mientras que el gasóleo lo ha hecho en un 45 % en esta campaña; además los plásticos están sufriendo importantes crecimientos y empieza a haber problemas de suministro en el caso de las tuberías para el riego. "Todo esto conforma la 'tormenta perfecta' que se está trasladando a las explotaciones", indicó.

Según denuncia la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), colocar un camión de 2.500 kilos de abono a pie de finca tenía un coste de 4.000 euros en la campaña pasada y, ahora, se sitúa entre 8.000 y 10.000 euros; por ello, una parte importante de los cerealistas han renunciado al preabonado en la sementera ante la imposibilidad de asumir ese coste. En el caso del regadío en olivar, el incremento de la factura energética ha elevado los costes por hectárea 160 euros, situando el aumento en una explotación media -25 hectáreas- en 4.000 euros respecto al año anterior, según la misma fuente.

“Siempre decimos que el campo está en crisis, pero lo de ahora es muy diferente a lo que vivió mi abuela o mi padre. Lo de ahora es insostenible y llega un punto en el que dices: ¿y yo qué hago aquí?”, asegura Pelleter. “Esto es muy sacrificado, esto no lo quiere nadie. Yo, personalmente, para mis hijos no lo quiero", afirma a TVE José Tárrega, otro agricultor afectado también por este incremento en los costes de las materias primas.

La ganadería tampoco se libra del incremento de costes

La situación asfixia del mismo modo a los ganaderos, cuyas granjas y explotaciones requieren de manera permanente no solo los piensos, sino también la electricidad para asegurar la iluminación, la ventilación y la temperatura o varias veces al día para distribuir los alimentos o la recogida de los huevos. Según la COAG, la suma del aumento del coste de la alimentación animal y la luz eleva 2.300 euros los gastos en una granja media de 80-100 vacas.

Pedro Gañón, que cuenta con una explotación ganadera en Albacete, nos explica que ya ha reducido casi un 30 % el número de reses en su granja de León, con el fin de abaratar costes. Desde hace un tiempo, un kilo de pienso le cuesta más caro que lo que saca por un litro de leche y paga de luz 1.200 euros al mes, el doble que antes. “Si antes no cubríamos el coste de producción, ahora muchísimo menos; nos vamos a ver abocados al cierre si esto no cambia”, lamenta Charo Arredondo, ganadera de vacuno de leche en Cantabria.

Su situación es la que sufren ahora miles de ganaderos en España, a los que producir un litro de leche les cuesta ya en torno a 40 céntimos, mientras que a ellos les siguen pagando unos 33. “Cada litro de leche que sale de la explotación tiene unas pérdidas de entre 7 y 8 céntimos. Es inviable. Nos vamos a quedar sin ganaderos de leche en este país”, asegura Miguel Padilla, secretario general de COAG, en declaraciones a RNE.

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El sector, preocupado por el aumento de precios

El sector, que estuvo a la altura de las circunstancias en lo peor de la crisis de coronavirus o durante el temporal de Filomena, asegura estar en estos momentos “muy preocupado” por la deriva alcista en los precios de las materias primas, que parece no tener fin. Desde la organización aseguran que “no quieren ni pretenden generar ningún tipo de alarma”, pero sí mostrar su “preocupación por el incremento de los costes”, ya que "no saben qué puede pasar en el futuro”.

El campo no para durante el estado de alarma. El sector de la agricultura es consciente de su importancia en el suministro de productos de primera necesidad a una ciudadanía confinada. En plena campaña citrícola y de hortalizas de invernadero, el sector aplica las medidas de prevención y contención del virus, en campo, almacenes y comercializadoras.

Una preocupación que crece entre los pequeños productores ante la imposibilidad de trasladar este vertiginoso aumento de costes a los precios de las producciones agrarias. “La contención de precios al consumidor y el control de la inflación no puede recaer una vez más sobre las castigadas espaldas de los hombres y mujeres del campo”, apuntan desde la COAG, que exige a las principales cadenas de distribución que ajusten márgenes y trasladen el aumento de costes a los precios pagados a agricultores y ganaderos. "No puede ser que, en productos que salen terminados de la explotación o de la cooperativa, se multiplica por 5 o 10 el precio que paga el consumidor", recalca por su parte el secretario general de UPA, Lorenzo Ramos.

¿Cómo voy a abandonar el campo si es mi vida?

De lo contrario, lamentan, la salida será el abandono de las explotaciones. El año pasado se cerraron más de 1.000, según las organizaciones agrarias, y desde 2015 han echado la persiana cerca de 6.000. “Muchos compañeros ya han tirado la toalla. A mí, de momento, no se me intenta pasar por la cabeza porque, ¿qué voy a hacer después? Nunca te lo imaginas cuando llevas toda la vida y también lo han hecho tus padres y abuelos”, nos cuenta Palleter. “¿Cómo voy a abandonar el campo si es mi vida?”, se pregunta.

En este sentido, desde la UPA denuncian la "especulación" y los "márgenes súper abusivos" que se están dando en determinados productos frescos como las frutas y verduras. "Los fondos de inversión están acaparando todo tipo de producciones y nos preocupa que cuando no les interesen un producto lo dejen de hacer”, asegura su presidente, quien cree que “en ciertos sectores cada día entran más fondos de inversión para estrujarlos al máximo con modelos de súper intensivo o de macrogranjas", algo contra lo que los pequeños productores se les hace difícil competir.

Además, alerta de la posibilidad de que se pueda dar un problema de suministro de insumos a las explotaciones. "Hay voces que dicen que puede haber falta de ciertos insumos, principalmente los fertilizantes. Necesitaríamos que alguien dijera claramente que no será así, porque son necesarios, sobre todo los nitrogenados", reclama.

Reclaman a los gobiernos que actúen

Ante esta situación de aumento sin precedentes en los costes, que se llevan ya una cuarta parte de la producción, las organizaciones agrarias han acordado un proceso de movilizaciones, sacando sus tractores a las calles de toda España. El objetivo de las protestas es exigir a las industrias lácteas y a la gran distribución que reconozcan la subida de costes y dejen de “presionar y ahogar” al primer eslabón de la cadena.

Agricultores y ganaderos hacen, además, un llamamiento a todos los gobiernos, porque el comercio alimentario "tiene que tener una regulación mínima" y “no se puede dejar en manos de los fondos de inversión". “Es el momento de actuar y pedimos a los gobiernos que tomen medidas y trasladen confianza y garantías a los ciudadanos de que no habrá ningún problema de desabastecimiento", subrayó Ramos.

Reclaman al Ejecutivo de Pedro Sánchez que adopte pronto medidas para paliar esta grave situación y apelan a la necesidad de que parte de los fondos de recuperación europeos vayan al sector primario. "Se pueden dedicar fondos para garantizar que podemos mantener un abastecimiento de alimentos a niveles normales. Es una oportunidad, porque el sector ganadero necesita ayudas ya”, afirman. Además, piden que se apruebe definitivamente la Ley de Cadena Alimentaria, actualmente en el Senado, que controle dónde se producen las subidas y quién se beneficia con ellas.

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