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Arabia Saudí

Reporteros Sin Fronteras denuncia al príncipe heredero saudí por el asesinato de Jamal Khashoggi

  • La demanda está dirigida contra Bin Salman y otros cuatro altos cargos acusados de crímenes contra la humanidad
  • El escrito, presentado en Alemania, también se refiere a la "detención arbitraria" de 34 periodistas en Arabia Saudí

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Reporteros Sin Fronteras denuncia a Bin Salman por crímenes contra la humanidad

La organización no gubernamental Reporteros Sin Fronteras (RSF) ha presentado una denuncia ante la Justicia alemana contra el príncipe heredero de Arabia SaudíMohamed bin Salman, y otros cuatro altos cargos del país por crímenes contra la humanidad en relación con el asesinato del periodista Jamal Khashoggi dentro del consulado saudí en Estambul en 2018.

La demanda, presentada este lunes ante la Fiscalía General del Tribunal Federal de Justicia de Alemania, también se refiere a la "detención arbitraria" de 34 periodistas en el país entre 2012 y 2019, entre ellos Khashoggi y de los cuales 33 continúan arrestados.

La denuncia se presenta después de que Estados Unidos publicara este viernes un informe redactado por los servicios de Inteligencia del país que confirma que el príncipe saudí autorizó la operación para asesinar a Khashoggi.

Los responsables "deben rendir cuentas"

Se trata de la primera vez que se presenta una denuncia global por crímenes contra la humanidad cometidos contra los periodistas por Arabia Saudí, en lugar de hacerlo caso por caso, según ha señalado el secretario general de RSF, Christophe Deloire. El concepto de crímenes de lesa humanidad contra periodistas incluye su homicidio voluntario, tortura, violencia sexual, desaparición forzada, persecución o coerción.

La ONG ha subrayado que la demanda, un documento de más de 500 páginas, revela la "naturaleza generalizada y sistemática" de la persecución contra los periodistas en Arabia Saudí, en el marco de una "política de Estado destinada a castigarles y silenciarles".

"Los responsables de la persecución de periodistas en Arabia Saudí, incluido el asesinato de Khashoggi, deben rendir cuentas por sus crímenes", ha aseverado Deloire, quien ha pedido a la Fiscalía alemana que "adopte una posición y abra una investigación en torno a los crímenes revelados".

Entre los cinco demandados se encuentran el príncipe heredero saudí; su asesor Saud al Qahtani, el antiguo 'número dos' de los servicios de Inteligencia saudíes y sospechoso de supervisar el asesinato de Khashoggi, Ahmad Mohamed Asiri; el cónsul en Estambul en el momento del suceso, Mohamed al Otaibi; y el oficial de Inteligencia que encabezó el escuadrón responsable del asesinato, Maher Abdulaziz Mutreb.

"Nadie debe estar por encima del derecho internacional, especialmente cuando hay en juego crímenes contra la humanidad", ha asegurado el secretario general de RSF.

La Justicia alemana, la más competente

La ONG ha considerado que la Justicia alemana es la más competente por tener jurisdicción sobre crímenes internacionales perpetrados en el extranjero, aunque no tenga ninguna vinculación con Alemania.

"Creemos que los tribunales alemanes son los más adecuados para recibir esta demanda", ha indicado el director de RSF en Alemania, Christian Mihr, quien ha recordado que la semana pasada un tribunal de Coblenza condenó a cuatro años y medio de prisión a un exagente de los servicios secretos de Siria por cargos contra crímenes contra la humanidad, el primer caso de este tipo desde el inicio de la guerra.

Asimismo, Mihr ha manifestado que "el asesinato de Khashoggi es la demostración de lo lejos que pueden llegar para aplicar" una "estrategia política para silenciar a los periodistas".

"La verdad se ha revelado, pero no es suficiente"

En la videoconferencia organizada por RSF para presentar la denuncia ha participado la prometida de Jamal Khashoggi, Hatice Cengiz, quien ha manifestado que "la verdad se ha revelado, pero no es suficiente", refiriéndose al informe de Estados Unidos, y que "son necesarias acciones para castigar este crimen inenarrable".

"Bin Salmán y los responsables deben saber que no pueden esconder sus crímenes para siempre", ha recalcado. "Los líderes mundiales deben asegurarse de que el príncipe heredero no es aceptado y sea castigado", ha añadido.

Para todos los públicos En Portada - En nombre de Khashoggi
Transcripción completa

Subtitulado por Accesibilidad TVE.

Desde que lo mataron sin razón y con tanta violencia,

me he convertido en una persona en busca de justicia.

El periodista Jamal Khashoggi iba a casarse,

entró al Consulado saudí en Estambul para recoger un documento,

pero nunca saldría de allí con vida.

La inteligencia turca grabó las conversaciones

en el lugar del crimen.

Sentía que Mohamed Bin Salman podría matarlo como venganza.

Las investigaciones apuntan al régimen saudí,

pero la comunidad internacional no reacciona.

Mohamed Bin Salman no puede escapar a los fantasmas de Jamal Khashoggi.

Hoy, En Portada, "En nombre de Khashoggi".

(Música)

Desde que lo mataron sin razón y con tanta violencia,

me he convertido en una persona en busca de justicia,

por sus derechos, en su nombre.

Tenía que hacer algo por él.

Al mismo tiempo, estoy viviendo una época muy difícil,

con una presión psicológica enorme.

La historia que estoy contando genera mucho dolor.

Y la explico una y otra vez.

Al fin y al cabo, ni siquiera sé contra quién estoy luchando.

Las personas que han cometido este asesinato

no han tenido piedad ni humanidad.

Son villanos.

A veces pienso que son capaces de hacer lo que sea

en cualquier momento.

Él evitó ir a toda costa.

Porque la idea de ir al Consulado le generaba cierto temor.

Pero la primera vez que fuimos allí todo fue muy bien.

Fuimos sin cita, sin previo aviso.

Ellos no esperaban que Jamal fuera,

quizás nos equivocamos.

Créeme que ni Jamal ni yo pensamos en ningún momento

que pudieran urdir un plan de esa magnitud.

Pensábamos hacer una celebración

con nuestros amigos más cercanos esa noche,

porque al conseguir ese documento

ya no habría ningún obstáculo para que nos casáramos.

Yo pensaba darle una sorpresa y llamar a todos sus amigos ese día.

Jamal Khashoggi había viajado a Estambul para casarse.

Sólo le faltaba el documento para acreditar su estado civil.

El Consulado saudí lo citó a la una de la tarde.

Todo estaba listo.

Pero no habría fiesta sorpresa, ni celebración, ni boda...

Aquel simple trámite se convertiría en una trampa mortal.

Me parecía imposible que ocurriera algo así.

O quizás lo quería creer, no sé.

Porque pensaba que no podrían matar a Jamal de esa forma

y salirse con la suya como si nada.

A veces me comporto con normalidad;

otras, mis miedos me hacen pasar noches enteras sin dormir.

Hatice pasó los primeros meses en shock.

Ha tenido que aparcar su doctorado sobre Omán,

el país del Golfo del que nadie habla.

Su activismo no deja espacio para nada más.

No logra cerrar el proceso de duelo.

Su compromiso la obliga a revivir unos hechos atroces

que le arrebataron a su ser amado y su felicidad.

Desde aquel 2 de octubre de 2018, lleva guardaespaldas.

Fue la última persona que lo vio entrar al lugar del crimen.

Lo último que me dijo antes de separarnos fue:

cariño, ahora nos vemos, espérame aquí.

No esperaba que sucediera nada malo.

De haberlo sospechado, jamás me habría quedado allí esperando.

Hatice espera ajena a lo que está sucediendo.

Pero las cámaras de vigilancia están grabando...

Captan la última imagen de Jamal Khashoggi,

entrando al Consulado saudí

a la una y catorce minutos de la tarde.

Una hora antes,

un coche y una furgoneta Mercedes con cristales tintados

entran a la legación diplomática.

Dentro va un grupo de saudíes que han aterrizado esa madrugada,

en dos jets privados procedentes de Riad

y en un vuelo comercial desde Egipto.

-El equipo que llega desde Arabia Saudí viaja en jets privados.

No son ellos quienes han pagado el jet privado;

los recursos que se destinan a esta operación son recursos de Estado.

Supimos más tarde que varias personas de esta operación tan especial

viajaban con pasaporte diplomático.

Los recién llegados se alojan en dos hoteles cercanos al Consulado.

La reserva era para varios días, pero se hospedan sólo unas horas.

Antes de las cuatro de la tarde, salen del consulado dos hombres:

uno viste la ropa de Jamal.

Poco después se les verá entrar en la Mezquita Azul

y salir con otra vestimenta.

Hay tres grupos.

Mutreb dirige el equipo que va a estar en el consulado.

Pero hay otro equipo que está en la residencia del cónsul

y otro que va a hacer todo el resto del trabajo,

incluida la persona que estaba allí

para hacer creer que Jamal Khashoggi ha salido del consulado,

la persona que va a hacer de su doble.

Dos horas después de la entrada de Khashoggi,

la vanette Mercedes sale del Consulado

y se dirige a la residencia del cónsul saudí,

dos calles más allá.

Sus ocupantes cargan varias bolsas y maletas.

En la residencia,

el cónsul ha dado el día libre a los empleados domésticos,

pero pide que vaya el encargado de encender el horno.

Él regresó en su día libre

y encendió el fuego rodeado de unos saudíes

que él mismo describió como muy maleducados,

muy impacientes y nada amables.

Y le pidieron que se marchara enseguida,

en cuanto había encendido el horno.

Parece que el horno se utilizó,

porque se vio salir humo de la residencia en ese momento.

Cuando empecé a pensar que algo malo le podía suceder a Jamal,

en ese momento empecé a hacer lo que debía.

Entonces llamé al Consulado y pregunté por él:

Jamal ha entrado y no ha salido, estoy aquí esperándole...

Desde el Consulado me contestaron que ya no quedaba nadie dentro.

Y llamé al señor Yasin,

uno de los amigos más cercanos de Jamal.

-Eran exactamente

las cuatro y cuarenta y uno de la tarde.

Estaba trabajando en mi artículo cuando recibí la llamada de Hatice,

con una voz de máxima preocupación.

Y me dijo: Jamal Khashoggi entró al Consulado

y desde la una y cuarto aún no ha salido.

Le dije: Vale, un minuto, te volveré a llamar.

Por favor, quédate ahí.

Fui el primero que informó al presidente Erdogan, a su oficina,

a la inteligencia turca y a las fuerzas de seguridad.

Fui el primero en hablar con todos ellos.

Con la llamada de Yasin Aktay,

consejero jefe del partido de Erdogan,

las fuerzas de seguridad turcas se ponen en marcha.

Pero es demasiado tarde:

los 15 saudíes que han aterrizado ese día ya han abandonado el país.

Jamal era una persona distinta de todas las que he conocido.

Puedo decir que era único.

Cuando estuve detenido,

después de presentarme a las elecciones presidenciales de Egipto,

Jamal fue la única personalidad árabe que vino a visitarme a la cárcel.

Jamal Khashoggi era amigo mío desde hace más de 10 años.

Era un intelectual y un periodista muy bueno.

Él creció dentro de su profesión al nivel más excelso,

y en Oriente Medio soplaron vientos de cambio.

Jamal y yo teníamos la misma edad

y soñábamos con la libertad en nuestros respectivos países

y en toda la región árabe.

Uno de los actores de la primavera árabe era Turquía.

Así que Jamal Khashoggi venía a Turquía con mucha frecuencia.

Fue en una de sus conferencias en Estambul

donde se conocieron Hatice y Jamal.

En mayo de 2018.

Para ella, Khashoggi era todo un referente en Oriente Medio.

Dentro de ese movimiento que se conoce como primavera árabe,

él pensaba que los países árabes necesitaban democracia

y que se respetaran los derechos humanos.

Con la primavera árabe,

Jamal empezó a creer en el cambio y en la revolución,

en la primavera árabe en sí.

Y el precio que pagó por defenderla fue su vida.

-E intentó poner en marcha un proceso similar en su país.

Me dijo: no puedes cerrar tus ojos y tus oídos.

Me enseñó que, para respetarme a mí misma,

para encontrar el sentido de la vida,

debo hacer cada día aquello en lo que creo.

El portavoz de la Presidencia turca

anuncia la desaparición de Jamal Khashoggi.

El Consulado saudí en Estambul asegura

que el periodista ha salido de allí.

El cónsul muestra a la agencia Reuters

que Khashoggi no está en la legación diplomática.

El presidente Erdogan anuncia

que están investigando las grabaciones

de las cámaras de vigilancia.

Por primera vez, se habla de la muerte de Khashoggi.

La TV estatal saudí niega

que lo hayan asesinado dentro del Consulado.

Las autoridades turcas empiezan a filtrar información a la prensa.

Un diario publica las fotos y los nombres del comando saudí.

El escuadrón de la muerte se compone de 15 personas.

Son militares,

miembros de la guardia cercana al príncipe,

miembros de los servicios secretos saudíes.

Otras personas que se quedan en Riad también están implicadas.

Una de ellas es Saud al Qahtani,

que es uno de los consejeros principales

del príncipe Mohamed Bin Salman.

La opinión pública está escandalizada.

Arabia Saudí

no permite a los investigadores turcos entrar al Consulado

hasta casi dos semanas después de la desaparición.

Los forenses turcos pasan nueve horas recogiendo pruebas.

También examinan la residencia del cónsul,

quien huirá a su país en sólo unas horas.

Los agentes turcos comprueban que los saudíes han eliminado pruebas.

Arabia Saudí ha rechazado concederme entrevistas.

Ha rechazado que vaya a Arabia Saudí para hacer mi investigación.

Y hasta el día de hoy sigue oponiéndose a mi trabajo

y rechaza cualquier tipo de cooperación conmigo.

Creo que Jamal echaba de menos su país, su gente, su sociedad.

Jamal recordaba su ciudad, Medina.

Él era de Medina.

Este tipo de lugares le recordaban Medina, por su enorme jardín,

la mezquita, el ambiente.

Lo decía a menudo.

Prefería vivir cerca de lugares como éste,

como la Mezquita de Suleimán, Sultanahmet, la Ciudad Vieja...

Jamal no decidió abandonar Arabia Saudí:

se vio obligado a marcharse en 2016,

después de que Saud Al Qahtani lo llamara

y le prohibiera escribir cualquier artículo

o cualquier tuit en Twitter.

Por eso Jamal decidió viajar a Estados Unidos,

huyendo de las presiones que ejercía sobre él

Mohamed Bin Salman a través de Saud al Qahtani.

Desde Estados Unidos,

Jamal Khashoggi colabora con The Washington Post.

En sus artículos acusa a Mohamed Bin Salman

de llevar a cabo una "represión insoportable",

de ejercer un control asfixiante sobre los medios saudíes.

También lo responsabiliza de la cruel guerra

que está devastando Yemen.

Jamal Khashoggi no era un enemigo de Arabia Saudí,

era amigo de su país.

Era muy leal a su país.

Pero recientemente se había opuesto al príncipe heredero

y a todas sus actividades en Yemen,

así como a su ruptura con las tradiciones dinásticas.

Junio de 2017.

El ambicioso Mohamed Bin Salman, el hijo favorito del rey Salman,

da un golpe palaciego y se convierte en príncipe heredero.

Sin derramar sangre, aparta del trono al legítimo sucesor

y consigue acumular un poder sin precedentes.

Muchos lo consideran el gobernante de facto.

El príncipe Bin Salman intenta proyectar una imagen reformista.

Como gesto, permite que las mujeres saudíes puedan conducir.

Pero el régimen encarcela y reprime

a quienes han luchado por conseguir ese derecho.

Dijo que en los últimos dos o tres años

en su país estaban pasando cosas que no eran normales,

que había una represión y una violencia sin precedentes,

que nunca antes se había visto en Arabia Saudí.

Presionada por las filtraciones turcas,

Arabia Saudí reconoce que Khashoggi ha muerto en su Consulado,

anuncia una investigación

y escenifica el pésame al hijo del periodista.

Ni Salah ni sus hermanos pedirán justicia.

A cambio, recibirán mansiones y sumas millonarias,

según revelará The Washington Post.

El fiscal general saudí viaja a Estambul.

La inteligencia turca

ha grabado las conversaciones en el consulado saudí.

Agnès Callamard, relatora de la ONU para ejecuciones extrajudiciales,

ha escuchado 45 minutos de esas grabaciones.

El 28 de septiembre, tras la primera visita de Jamal,

el Consulado hace una llamada.

Él se marchó y una o dos horas después de su visita,

ya hubo comunicaciones entre Riad y el Consulado saudí en Estambul

sobre la visita de Jamal Khashoggi.

No hay ninguna duda

de que el asesinato estaba planificado y premeditado.

Hay una grabación que guardo bien en mi memoria:

es la conversación entre el médico forense, Tubaigy,

y el jefe del equipo del consulado, el Sr. Mutreb.

Entre los dos hay una conversación que hiela la sangre,

en la que el médico forense explica cómo va a "descuartizar",

no hay otro término, descuartizar el cuerpo.

Y al final de esa conversación,

vienen a anunciar que Jamal Khashoggi ha llegado.

Pero lo que dicen, la expresión que utilizan,

es "el animal del sacrificio acaba de llegar".

Le hacen subir a la oficina del cónsul, en el segundo piso.

A Jamal le sorprende que haya tantas personas, algunas conocidas.

Le piden que envíe un mensaje tranquilizador a su hijo.

Él le ha entregado sus dos móviles a Hatice.

Todo sucede muy deprisa.

Al cabo de unos minutos,

Jamal se da cuenta de que en el suelo hay mantas.

Creo que en ese momento ve herramientas y pregunta:

¿Qué tenéis intención de hacer?

¿Qué hace todo esto aquí?

¿No iréis a secuestrarme?

Jamal habría sido asfixiado, estrangulado,

antes de cortar su cuerpo en pedazos,

de ser descuartizado,

para que fuera más fácil deshacerse de su cuerpo.

A día de hoy, no se han encontrado los restos de Khashoggi.

Seis meses antes de su asesinato,

el cónsul había encargado construir en su residencia

un horno de gran tamaño capaz hasta de fundir metales.

El empleado que lo encendió observaría algo extraño...

Cuando él volvió unos días más tarde,

a Jamal ya lo habían matado entretanto,

se dio cuenta de que el horno estaba roto

y que una parte del horno se había limpiado con lejía.

Yo diría que es posible

que el horno se utilizara

para hacer desaparecer partes del cuerpo de Jamal Khashoggi.

Siempre hay esperanza.

Como este asesinato tuvo lugar en Turquía,

es un proceso abierto por Turquía.

Yo soy la parte perjudicada en este juicio.

El proceso judicial va a seguir.

Probablemente, al final llegará una sentencia

con pena de cárcel in absentia,

porque los culpables no están presentes.

Pero el juicio debe celebrarse.

El juez preguntaba por qué habían asesinado a Jamal.

Esto ocurrió

en octubre de 2017,

cuando Jamal fue entrevistado en el canal Al Sharq,

de mi propiedad,

e hizo una crítica muy dura contra Mohamed Bin Salman.

El periodista critica la purga que ha hecho Bin Salman

para convertirse en príncipe heredero.

Pero después de la emisión,

le pide a Ayman Noor que la entrevista desaparezca de Internet.

Cuando le pregunté a Jamal

por qué debía borrar la entrevista,

me dijo que porque Saud al Qahtani

lo había amenazado por teléfono

con matarlo a él y a sus hijos

si seguía colgada en Internet.

Ese día Jamal lloró sin consuelo.

Lloraba porque sentía miedo,

porque sentía que Mohamed Bin Salman

podría matarlo como venganza.

Turquía comparte las grabaciones con otros países.

Ante la evidencia, el Gobierno saudí,

habla de una "operación no autorizada"

de agentes saudíes que se habrían extralimitado.

Pero niega cualquier implicación de la Corona.

En Riad se celebra un juicio a puerta cerrada,

sin público, sin prensa.

Condenan a ocho acusados, sin revelar su identidad.

Pero absuelven a la mano derecha de Bin Salman, Saud al Qahtani,

que había reunido al comando ejecutor.

Hoy en día, se desconoce su paradero.

¡Cómo van a hacer un juicio justo en este caso,

cuando lo han hecho, lo han planificado, ellos mismos

o quienes están en el Gobierno actual!

-De principio a fin,

es una parodia, una burla y un chantaje

al que los estados del Consejo de Seguridad de la ONU

se han dejado llevar con mucho gusto.

-Es un crimen de Estado.

Y el propio Estado está ausente.

-En los países dictatoriales,

sólo hay una única persona

que puede tomar una decisión como ésta: el gobernante.

Personalmente, estoy convencido de que Mohamed Bin Salman

es el único que pudo ordenar matar a Jamal.

-Las informaciones que hemos podido obtener

y que han sido publicadas en los medios de comunicación,

en concreto, las relativas a la CIA,

darían a entender que Mohamed Bin Salman

habría ordenado el crimen cometido contra Jamal Khashoggi.

El programa satírico "Dilo y lárgate"

muestra a un príncipe heredero todopoderoso y caprichoso.

Su autor es el youtuber saudí Omar Abdulaziz, exiliado en Canadá.

Es objetivo del régimen saudí,

según le ha advertido la policía canadiense.

Un informe demuestra que hackearon su teléfono

con software de la empresa israelí NSO.

Entonces Omar hablaba por WhatsApp con Jamal Khashoggi.

El periodista le ayudó a financiar "el ejército de las abejas",

un proyecto para que los saudíes críticos

se comuniquen de forma segura,

frente al batallón de trolls que los difama e intimida en Twitter.

No hay ninguna duda

de que hay un plan para eliminar a las voces críticas.

Se ha demostrado en varias ocasiones.

El informe de Callamard no deja lugar a dudas:

el asesinato de Khashoggi es una ejecución extrajudicial premeditada.

Responsabiliza al Estado saudí y pide una investigación criminal.

Pero la comunidad internacional hace oídos sordos.

Apenas hay sanciones contra el régimen saudí.

Sólo Alemania ha dejado de venderle armamento.

El mundo y Occidente miden con doble rasero

y anteponen sus intereses a sus principios.

Human Rights Watch

denuncia que Arabia Saudí está "blanqueando" su imagen.

Según la ONG, Riad invierte miles de millones de dólares

en organizar grandes eventos culturales o deportivos,

para limpiar su imagen pública

y echar tierra sobre las violaciones de derechos humanos,

incluido el asesinato de Khashoggi.

-Cuando las personas responsables no son investigadas ni condenadas,

el mensaje que se envía

es que se puede matar impunemente.

Una de las razones por las que estamos aquí hablando

es porque nadie ha hecho nada.

Hatice Cengiz responde a la impunidad

con un activismo sin tregua.

Hoy se reúne con Reporteros sin Fronteras.

También visita a mandatarios para remover sus conciencias

y pedirles que actúen.

En Estados Unidos ha presentado una demanda contra Mohamed Bin Salman,

junto con la asociación Democracia para el Mundo Árabe Ahora,

que fundó Jamal Khashoggi.

Creo que el asesinato de Jamal

es lo más estúpido que ha podido hacer Mohamed Bin Salman.

-Mohamed Bin Salman no puede escapar a los fantasmas de Jamal Khashoggi.

Él está en todas partes,

y creo que esa es una gran victoria sobre un Estado como Arabia Saudí.

-Si quieres matar a alguien por sus ideas,

esto evidencia que no puedes matar las ideas mediante un asesinato.

Es justo lo contrario: les das vida.

"Lo que más necesita el mundo árabe es libertad de expresión".

Así tituló su último artículo.

Jamal Khashoggi se ha convertido en el icono de esa libertad,

frente a la tiranía de los regímenes

capaces de urdir el plan más sórdido para silenciar las voces críticas.

La imagen del príncipe supuestamente reformista se ha teñido de sangre.

Su asesinato demuestra que Jamal tenía razón.

A él le encantaba la costa.

Por eso veníamos mucho a este lugar.

Era uno de los lugares más hermosos en los que Jamal y yo

pasamos tiempo juntos.

Así que a veces vengo aquí,

pienso en él

y mantengo vivo su recuerdo.

¿Hasta cuándo vas a seguir luchando?

¡Quién sabe!

Dependerá de cómo acabe el juicio.

Pero nuestra búsqueda de justicia va a seguir.

¿Hasta que consigas justicia para Jamal?

Hasta que se haga justicia.

Subtitulación realizada por Beatriz Barroso Bravo.

En Portada - En nombre de Khashoggi

Estados Unidos hizo público el pasado viernes el informe de los servicios de Inteligencia que señala que el príncipe heredero saudí autorizó el asesinato de Khashoggi en 2018, unas acusaciones que el Gobierno de Arabia Saudí ha rechazado "categóricamente".

"Un paso importante"

Por su parte, la relatora sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias y arbitrarias de Naciones UnidasAgnes Callamard, ha aplaudido durante la videoconferencia la decisión de acudir a los tribunales alemanes y ha afirmado que para ella "estuvo claro desde el principio" que el sistema judicial saudí no haría justicia debido a "presiones políticas".

La Justicia saudí condenó a cinco personas a pena de muerte por el asesinato de Khashoggi y liberó a uno de los principales sospechosos, el exasesor del príncipe heredero Saud al Qahtani. La Fiscalía General del país redujo más tarde la condena a penas de 20 años de prisión.

"La denuncia de RSF es un hito y un paso importante", ha asegurado Callamard. "No hay motivos para no considerar el crimen contra Khashoggi y contra los otros periodistas en Arabia Saudí como parte del principio de jurisdicción universal", ha aseverado.

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