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El Parlamento Europeo investigará la concesión de licencias en la UE a pesticidas como el glifosato

  • Una comisión especial de 30 eurodiputados analizará el sistema desde marzo
  • Evaluará el proceso de autorización y su independencia de la industria

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Manifestación de protesta contra la renovación de la autorización al pesticida glifosato
La renovación de la autorización europea al glifosato fue muy cuestionada por ecologistas y científicos.

El pleno del Parlamento Europeo ha dado luz verde este martes a la creación de una comisión especial para analizar el actual sistema de autorización de pesticidas en la Unión Europea, después de la polémica renovación en noviembre pasado de la licencia al glifosato, tras la que salieron a la luz varios documentos que revelaban un presunto conflicto de intereses entre su productor, el gigante Monsanto, y las agencias de investigación.

Este mismo jueves, el pleno del Parlamento Europeo votará su composición, y la primera reunión se prevé para marzo.

La comisión estará formada por 30 eurodiputados procedentes de todos los grupos de la Eurocámara, y dispondrá, en principio, de 9 meses para -según han explicado desde el Grupo Socialista Europeo- evaluar el proceso de concesión de autorizaciones, la independencia respecto a la industria de los pesticidas, la transparencia de la toma de decisiones y, "en particular, si la Comisión Europea ha actuado en conformidad a lo dispuesto en el reglamento CE 1107/2009 cuando tomó decisiones sobre las condiciones de autorización del glifosato y de su renovación".

Ese reglamento marca las líneas de actuación que deben seguirse en la comercialización de productos fitosanitarios.

Entre los puntos que se analizarán se incluye la metodología científica utilizada por actores independientes de la industria para evaluar su idoneidad, señala el escrito del mandato de la comisión.

Con sus resultados, elaborará unas recomendaciones para las agencias de la UE, empresas y otros actores implicados en el sistema.

"Si Bruselas ha puesto en peligro la salud de los consumidores, iremos mucho más lejos"

Según recuerdan los socialistas europeos, el pasado 12 de diciembre, la propia Comisión Europea ya anunció que en marzo de este año propondría una reforma de la legislación europea que autoriza la comercialización de ese tipo de productos, después de reconocer los fallos del actual sistema.

Dos de los eurodiputados socialistas que han impulsado la creación de esa comisión, el belga Marc Tarabella y el francés Eric Andrieu, han advertido: "Si se prueba que la Comisión Europea no ha respetado sus prerrogativas y ha puesto en peligro la salud de 500 millones de consumidores, iremos mucho más lejos".

Ambos también han recordado que la Comisión de Asuntos Jurídicos de la Eurocámara estudia en paralelo la posibilidad de presentar ante el Tribunal de Justicia de la UE un recurso de anulación de la renovación de licencia del glifosato por no respetar el principio de precaución.

Ajustada votación en un organismo atípico

La Unión Europea ratificó en diciembre el ajustado resultado de la votación en un comité de apelación -un órgano atípico al que se recurre ante la falta de acuerdo en otras instancias- sobre la renovación por cinco años de la licencia de comercialización del glifosato, un componente químico clave del herbicida fabricado por Monsanto.

Tras meses de votaciones no concluyentes entre los 28 miembros de la UE, el 27 de noviembre, Alemania cambió su postura de abstención y dijo que apoyaba la propuesta de la Comisión Europea, en contra de los deseos de su aliado Francia.

Esa modificación alemana, según se supo más tarde, se produjo por decisión personal del ministro de Agricultura germano, que desobedeció así la orden marcada por su Gobierno.

Ese cambio alemán fue clave en la votación, ya que Polonia, Bulgaria y Rumania la siguieron y dejaron solo a Portugal como la única abstención en esa votación del comité. Así, finalmente, hubo 18 países a favor, nueve en contra y una abstención.

Si alguno de los otros países hubiera seguido absteniéndose, el asunto habría continuado sin definición, ya que la extensión de la licencia necesitaba el apoyo de 16 países que representaran el 65% de la población de la UE. Los 18 votos a favor representaron el 65,7% de la población.