Vivir en Castilla y León y trabajar en Madrid, una vía contra la despoblación: "Económicamente era imposible allí"
- Miles de castellanos y leoneses viajan cada día a Madrid en tren para trabajar pero prefieren vivir lejos de allí
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Tres días por semana, el despertador de José suena puntual a las 6.15 de la mañana en Zamora. Se levanta, se prepara el café y el desayuno y pone rumbo a la estación de tren, a unos diez minutos andando. A las 7.40 se sube al primer AVE que pasa con destino Madrid-Chamartín y a las 9.30 aproximadamente entra por la puerta del trabajo cerca del Palacio Real. Como él, otros 150 zamoranos hacen lo mismo, según comenta a RTVE Noticias.
Desde hace 16 años, la rutina de este funcionario público ha ido variando. "Al principio pasaba alguna noche en Madrid. Tenía una casa de alquiler, pero desde que se empezó la opción de poder teletrabajar a raíz de la pandemia varios días, pues yo opté por la opción de dormir siempre en Zamora con mi familia y desplazarme solo los días que tengo que estar presencial en Madrid", cuenta este zamorano.
"Me compensa porque yo siempre quise vivir en Zamora porque mi familia es de aquí y la de mi mujer también. Aparte, cuando nosotros tuvimos los dos hijos consideramos que para su desarrollo una ciudad más pequeña era mejor", dice mientras se prepara el café antes de salir camino a la estación.
Cuando empezó, alternaba noches en la capital con los viajes de ida y vuelta gracias al "tren madrugador" que salía a las 7 de la mañana de la capital y volvía por la tarde. Desde hace cuatro años, ese tren se ha perdido y el primero pasa 40 minutos más tarde, procedente de A Coruña, por lo que ha optado por asentarse definitivamente en su ciudad a pesar de que cada día pase unas dos horas en el tren, entre ida y vuelta.
A nivel físico es un poco cansado, reconoce. Y él, como los viajeros que esperan en la estación a que pase el tren, reclama la vuelta del "madrugador" para no llegar tan tarde a Madrid. "A nivel personal sí que me compensa, mucha gente en Madrid también tarda una hora o casi dos horas en ir desde donde vive a a su puesto de trabajo, que al final es lo que estamos hablando que tardo yo. Sin embargo, no disponen de las ventajas que tiene en una ciudad pequeña en la cual puedes ir a casi cualquier lado en 10 o 15 minutos. Además, es una ciudad mucho más humanizada que Madrid, la cual evidentemente tiene muchas ventajas, pero también es mucho más impersonal, los tiempos de desplazamiento son mucho más grandes y hay atascos cada dos por tres, cosa que nosotros aquí tenemos una vida mucho más tranquila", añade de camino a la estación de Zamora, tan imponente como acogedora con su estilo neoplateresco y de principios de siglo XX.
El ahorro del precio de la vivienda, uno de los principales motivos
Y la principal "ventaja" para llevar esta vida nómada es el ahorro en el precio de la vivienda. Con un Madrid cada vez más masificado, impersonal con el precio de la vivienda a niveles récord, el metro cuadrado en Castilla y León es infinitamente menor. En la zona de Chamartín, cerca de la estación, su precio ronda los 8.021 euros el metro cuadrado en febrero de 2026, según datos del portal Idealista. En Zamora no llega a los 1.000 euros, según la misma web.
"Una casa como la mía en Madrid estaríamos hablando de cerca del millón de euros, cosa que en Zamora no es ni un cuarto. Ese ahorro es la mayor ventaja. Y el alquiler igual, en Madrid es difícil encontrar algo inferior a 800€, mientras que en Zamora estás hablando de menos de la mitad", añade José antes de subirse al tren. Allí suele ir adelantando trabajo o leyendo el correo que tiene pendiente.
Miles de castellanoleoneses van cada día a trabajar en tren a Madrid
Paralelamente, Pablo ha salido de Palencia 20 minutos antes. Él se levanta a las 7 de la mañana, va en bici a la estación en dos minutos y a las 7.20 está subido en su vagón con destino Madrid, donde llegará casi al mismo tiempo que José. Este palentino, que trabaja en una empresa del sector energético, también volvió a sus orígenes a raíz de la pandemia y combina la presencialidad con el teletrabajo.
"Llevaba 15 años en Madrid y siempre sentí que era una ciudad en la que estaba forzado a vivir. A raíz de la pandemia surgió la posibilidad de teletrabajar e instalarme aquí y no lo dudé", comenta durante su ruta hacia la estación por el centro de la ciudad.
¿Sus motivos para realizar el cambio? Muy similares a los que todos estos años han hecho el viaje de vuelta a sus orígenes. "Madrid se ha convertido en una ciudad que ahora mismo económicamente es imposible vivir. Imposible vivir hasta con un sueldo bueno con el que eres pobre porque han venido fortunas que han desbancado y echado a la población de Madrid hacia fuera. Y eso en el resto de España o en la España interior no ocurre, evidentemente", comenta desde el corazón de Palencia, que amanece lentamente con los primeros rayos de luz del día primaveral que le aguarda este jueves.
"Yo creo que lo que más me compensa es que gano en calidad de vida, por encima de lo económico. Es la tranquilidad en el sentido de que no hay el agobio que hay en Madrid, que no hay miles de personas o millones para hacer lo mismo en el mismo sitio a la misma hora, que aquí tienes servicios públicos dimensionados para la población de la ciudad", justifica justo cuando llegamos al final de la calle Mayor de Palencia que desemboca casi en la estación.
"Esto último que te comento no es tontería, es que tú pides el médico aquí y no tiene que pasar un mes como en Madrid hasta que te dan la consulta. O vas a un curso de la piscina municipal y hay plazas. Eso, eso es lo que yo veo más importante, que Madrid ha crecido en población tantísimo en tan pocos años que la ciudad no está dimensionada para ello".
La conciliación, uno de los principales problemas
Tanto Pablo como José reconocen que uno de los principales problemas de este modelo siendo padres es la conciliación, puesto que muchas veces tiene que tirar de su familia o pareja. "Al final, mis actividades con la familia se centran en los días que estoy aquí, o sea, los días que no estoy se dan por perdidos prácticamente", lamenta antes de subirse al tren.
Tanto desde Palencia como desde Zamora parten cada día 150 viajeros aproximadamente en el primero de los trenes con destino Madrid. Esa cifra se dispara en localidades más cercanas aún a la capital como Valladolid o Segovia, donde el tiempo de viaje en alta velocidad es de una hora y media hora, respectivamente. Desde Pucela salen en torno a "4.000 o 5.000" personas cada día y desde la ciudad segoviana, "unas 2.500", según las estimaciones que maneja la Asociación de Usuarios de Alta Velocidad de Castilla y León. De hecho, este corredor representa cerca del 25% de la facturación de toda la alta velocidad en España anualmente.
Hace ocho años, Carlos Perfecto impulsó esta asociación con el objetivo, entre otros motivos, de conseguir que los habitantes de esta comunidad autónoma tuviesen motivos reales para asentarse en Castilla y León a vivir, aunque se tuviesen que desplazar a Madrid por trabajo. Gracias a su trabajo han conseguido que se implanten bonos de trabajo que hagan más barato el precio del viaje y la gente apueste por vivir "aquí" aunque se tengan que ir "allí" a trabajar.
Un reto demográfico impulsado gracias a ciudadanos anónimos
"Este proyecto nace porque era un reto demográfico. Nosotros necesitamos gente joven en Castilla y León, con familia o sin familia, pero gente joven que pague impuestos aquí porque eso aliviaría el gasto social tan elevado que tenemos por el envejecimiento de la población y frenaríamos la perdida de habitantes. Es decir, buscábamos utilizar de una forma democrática y rentable la inversión que tenemos de alta velocidad", comenta el presidente de la asociación, Carlos Perfecto.
Cada vez más gente apuesta por este modelo de vida por la la "sensibilidad" que ha tenido el Gobierno central y el Gobierno autonómico para trabajar: el primero ha financiado el 50% de los abonos y el segundo, el 25%.
"Ahora mismo, en cualquier estación que vayas, Zamora, Salamanca, Segovia, Palencia o León, están a rebosar. Antes veías el tren pasar medio vacío", recuerda. "Estás hablando que solo entre Valladolid y Segovia 7.000 familias directas van a trabajar a Madrid todos los días. Multiplica esos 7.000 por los números de familia que puede tener. El impacto económico es tremendamente positivo para la Junta, para el Ayuntamiento y para el Estado, porque el Estado está utilizando una infraestructura que hemos pagado todos de una manera de rentabilidad social, que es de eso de lo que se trata una inversión pública, que lo utilice la mayor parte de la gente, dé o no beneficio económico", añade.
"Lo que echamos en falta es que sigue habiendo una desafección muy grande entre administraciones", explica. Menciona la frecuente falta de colaboración entre los distintos entes políticos para lograr que Zamora tenga un tren "madrugador", Palencia tenga más de un tren a primera hora de la mañana que no tenga que esperar a que llegue desde León o que el modelo se extienda a otras zonas, sobre todo ante unas grandes urbes cada vez más saturadas y al borde del colapso social y laboral y en un momento en el que se quiere trabajar contra el gran mantra de la "despoblación rural".
Desde la asociación piden a las administraciones que valoren la rentabilidad de un servicio público desde lo "social" y no tanto desde lo "económico".
"¿Tú crees que desde la administración central se está trabajando cuando quitan un tren o una parada en Puebla de Sanabria que perjudica a Zamora y que hace cuatro años han quitado los madrugadores, que funcionaban perfectamente y que era una necesidad? Zamora, por ejemplo, necesita un tren madrugador, aunque vaya a pérdidas. Y digo aunque vaya a pérdidas, con un sentido un poco crítico: un transporte público no tiene que ser valorado por si da o no perdidas, se tiene que valorar por inversión social. Si tú quitas un tren madrugador que une a la provincia más despoblada de España, con unos índices a nivel europeo brutales, lo que estás haciendo es hundirla más", critica Perfecto.
"Desde el momento que tú pones ese tren, la realidad social y el mensaje que mandas es importantísimo porque estás llamando a zamoranos que están en Madrid para que puedan volver a Zamora y puedan ir a trabajar", añade. "Los recursos son limitados, no lo olvidemos, esto no es una cuestión de levantar la voz y pedir, tienes que pensar siempre de dónde sale dinero. Entonces, bajo esa premisa, lo que falta al final es el consenso entre instituciones y el diálogo.
Palencia, Zamora, y especialmente Sanabria, son dos ejemplos de lo que nunca la política debería hacer con un transporte público", finaliza Perfecto, que tiene una receta clave y que da resultados de como frenar la sangría de la despoblación en una de las zonas menos densamente pobladas de Europa.
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