La gestión de los incendios, a examen el 15-M siete meses después: "No se si iré a votar, igual ni voy"
- En total, en Castilla y León los incendios quemaron el pasado verano 143.880 hectáreas
- Los vecinos recuerdan con tristeza e indignación aquellos días en los que el fuego devoró su modo de vida
Han pasado siete meses desde que el fuego arrasase parte de la población de Palacios de Jamuz, entre León y Zamora, en el incendio más grande en lo que va de siglo en España y que calcinó más de 37.000 hectáreas. En él murieron dos personas; en total, en el conjunto de incendios, fueron cinco los fallecidos en toda Castilla y León. Al poco de desviarse de la Autovía de A Coruña a la altura de La Bañeza (León) el paisaje se tizna de negro al llegar al entorno del río Jamuz antes de llegar a esta localidad que no supera los 100 habitantes censados.
El 12 de agosto Fernando y su hermano estaban arreglando el tejado de una de sus casas durante el día. El calor apretaba y desde lo alto del tejado veían el "humo venir". "Bajamos del tejado y al momento pasó una señora diciendo que nos iban a desalojar a las cinco de la tarde. A las siete estábamos todos desalojados", cuenta este leonés sobre cómo recuerda aquellos días.
El fuego se había originado dos días antes a una decena de kilómetros de allí. En ningún momento pensaban que fuese a alcanzar su hogar y las tierras que rodean el pueblo. "Lo viví muy mal, lo recuerdo con mucha tristeza", rememora este vecino de algo más de 60 años. A la mañana siguiente del desalojo volvió y se encontró "las casas ardiendo".
"Hubo vecinos que se quedaron en el pueblo y fueron los que salvaron. Nosotros nos fuimos para La Bañeza y el día 13 a las ocho de la mañana yo vine como pude porque no nos dejaban pasar. Me encontré la nave que tenía ardiendo y la casa ya se me había quemado con los perros dentro", comenta mientras corta leña en lo alto de la localidad. Fernando perdió "una de las viviendas que tenía como almacén, una nave, dos tractores, dos remolques, un motor de riego y un molino". "Se quemó todo", resume mientras muestra la parte del pueblo que se quemó, que ya está descombrada, pero donde unas bombonas de butano calcinadas dan fe de lo ocurrido.
Fernando pasea ante el que fue su almacén en Palacios de Jamuz, León, y que ardió el pasado verano JUANMA CUÉLLAR
A su alrededor, el monte está quemado, casi todo lo que alcanza la vista fue pasto de las llamas. Ahora, tras las últimas lluvias del pasado mes, el verde empieza a despertar en el suelo y pone algo de color al paisaje.
En la parte baja del pueblo, Edilio está sentado con los dos bastones que le ayudan a caminar. A su alrededor, las gallinas y patos pasean aprovechando el día primaveral y el sol que ya empieza a dar sus primeros rayos de calor. "Fueron días de estar impaciente por si se me quemaba la casa. No había visto nada igual", recuerda este otro vecino de 85 años. El fuego se quedó a unos metros de su casa, pero al estar el terreno cultivado sirvió de cortafuegos. "Los animales en cuanto llegó la lumbre entraron para casa, los patos se fueron para el agua y las gallinas, para dentro", añade.
El próximo 15-M irá a votar, asegura. "Siempre he sido del mismo pensar y sigo siendo", cuenta. Pero sin embargo, no está contento con la gestión política de aquellos días. "Los políticos no vinieron, al menos yo no los vi. Las autoridades no han existido, existen ahora para pedir el voto, pero antes no. Los políticos esos solo miran nada más que para ellos", critica como el que habla de un ente extraño y lejano a su realidad.
Edilio observa sus gallinas desde el banco que tiene en la puerta de su casa en Palacios de Jamuz (León) JUANMA CUÉLLAR / RTVE
Un sentimiento de indignación que se extiende por la provincia
Ese sentimiento de indignación se extiende unos pocos kilómetros más al norte de la provincia, en Las Médulas, donde el fuego rodeó todo el pueblo y quemó parte de ese paraje natural declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en la comarca de El Bierzo.
"Llevo 80 años viviendo aquí, desde que nací. Esto se quemó porque le dio la gana a alguien que tendría el capricho. Las autoridades nos abandonaron, todos, desde el más pequeño hasta el más mayor", se lamenta María Isabel, una octogenaria natural de Las Médulas que se ha sentido "totalmente abandonada".
Desde la casa de Mari, como la conocen en el pueblo, se ve el paraje de las antiguas minas de oro romanas que hacen de esta pequeña localidad un gran atractivo turístico. "El domingo no se si iré a votar, igual ni voy. Es que aquí no nos han hecho nada, casi ni limpiar. Pagamos impuestos pero no sabemos dónde van", se lamenta mientras hace una pausa al cultivar el huerto que tiene en su casa. En el balcón de su casa un cartel denuncia la situación adaptando el lema de la crisis del Prestige: "Nunca Más". "Queremos futuro, no cenizas. El pueblo también es patrimonio". Esos carteles de protesta se repiten en varias casas de Las Médulas, un signo de hartazgo ante la situación. "Las Médulas os esperan, las cuevas y muchos castaños se han salvado... el comercio local os necesita", apela otro con la esperanza de que se recupere el turismo del que vive la zona.
Cartel reivindicativo en Las Médulas, León JUANMA CUÉLLAR / RTVE
"Aquellos días fueron muy malos, recuerdo un miedo terrorífico, pensábamos que cuando volviéramos no habría nada", comenta por su parte otra vecina Socorro Rodríguez, otra vecina del pueblo. "No sé quién tenía que hacer la gestión, si unos u otros, porque como mandan unos en el Gobierno central y otros en el autonómico, no sé de quién era el cometido de venir a apagar el fuego, pero cualquiera de ellos lo hizo fatal", zanja indignada.
En total, en Castilla y León los incendios quemaron 143.880 hectáreas y según la Junta gobernada por Alfonso Fernández Mañueco se debió a las extremas condiciones climatológicas, que provocaron que los fuegos fueran "inextinguibles".
Sin embargo, el debate sobre su gestión está en tela de juicio por vecinos de las localidades afectadas y por bomberos forestales en vísperas de las elecciones.
Esta misma semana la Asociación de Trabajadores Incendios Forestales de Castilla y León iban a realizar una marcha desde Las Médulas a Ponferrada por el recorrido que siguió el fuego, aunque por motivos de seguridad víal se tuvo que aplazar. Hasta la capital de la comarca los servicios de emergencia iban a llevar un grito de desesperación y pidiendo que los servicios de prevención se mantengan todo el año. Un grito de auxilio que de momento tienen que aplazar, pero que este domingo en las urnas tendrá una oportunidad de ser escuchado.