Enlaces accesibilidad

Los bancos hacen testamento para 'morir ordenadamente'

  • El G-20 obliga a los mayores bancos del mundo a diseñar su liquidación
  • Las 29 entidades más grandes deberían haberlo presentado antes de junio
  • En EE.UU. podrán obligarles a vender parte del negocio si el plan no es creíble

Por

En los testamentos, las personas dejan por escrito qué bienes tienen y qué quieren que se haga con ellos cuando ya no estén. Ahora, los grandes bancos de los países del G-20 están redactando eso mismo: un documento que describe con todo detalle sus estructuras y sus negocios, así como qué se podría hacer con cada uno de ellos si se produce la quiebra de la entidad principal, es decir, lo que se conoce como un plan de resolución o liquidación bancaria.

Así se trata de evitar la repetición del caos vivido con la caída de Lehman Brother's en septiembre de 2008, cuando los administradores encargados de liquidar este banco –el cuarto mayor de EE.UU.- se encontraron con una entidad que tenían negocios globales con una exposición en los mercados de 1,2 billones de dólares y una estructura de más de 3.000 sociedades.

El Santander, el primero en presentar su testamento

Ahora -según explican las autoridades- se quiere acabar con la expresión “demasiado grande para dejarlo caer”, es decir, con la posibilidad de que existan entidades sistémicas, denominadas así porque su quiebra arrastra a toda la economía de un país, e incluso, a la global.

Los 29 mayores bancos del mundo debían tener listos sus testamentos para el mes de junio que acaba de terminar, pero la mayoría han ido con retraso, sobre todo los europeos.

El Banco Santander fue la primera de todas las entidades financieras internacionales en presentar el documento, en febrero de 2010, adelántandose a la exigencia que luego marcó el G-20, aunque después ha tenido que adaptarlo a las distintas peticiones del Banco de España y el resto de supervisores internacionales.

En general, las entidades han concluido la parte del testamento que se refiere a la descripción de sus estructuras y cómo adaptarlas para sobrevivir a una crisis, y les falta la parte que se refiere a la resolución de la entidad, a su desmantelamiento ordenado.

En EE.UU. pueden obligarles a vender parte del negocio

En EE.UU., donde radican los mayores bancos del mundo, las autoridades han obligado a las nueve entidades más grandes a presentar este 1 de julio sus planes de liquidación al completo. Entre ellas, están los bancos Morgan Stanley, Bank of America, Citigroup, Goldman Sachs y JP Morgan.

Otras 115 entidades estadounidenses presentarán sus testamentos antes de finales de 2013. Así, de los 7.300 bancos que se calcula hay en EE.UU., deberán someterse a este ejercicio todos las que cuenten con más de 50.000 millones de dólares en activos globales.

Además, en el caso estadounidense se da una importante peculiaridad: la Reserva Federal y el Fondo Federal de Garantía de Depósitos tendrán el poder de obligar a un banco a vender alguno de sus negocios o filiales si consideran que el plan de resolución no es “creíble” para lograr una liquidación ordenada que cumpla las normas que regulan las quiebras.

Los bancos están descubriendo cosas sobre ellos mismos que desconocían

Además, según permite la reforma financiera aprobada en 2010 (bautizada como Ley Dodd-Frank por los legisladores que la elaboraron), los reguladores de EE.UU. podrían obligar a los bancos a separar sus negocios de banca comercial de sus negocios de inversión, mucho más volátiles, una división que ya se impuso en la Gran Depresión a través de la Ley Glass-Steagall (1933).

Este sería, según el responsable de estos planes en el Fondo Federal de Garantía de Depósitos, John Simonson, el último recurso: “Se pueden hacer muchos otros progresos para que estas entidades puedan convertirse por sus propios medios en liquidables, antes de que tengamos que llegar al extremo de imponerles esas medidas tan duras”.

Así, muchos economistas dudan de que se lleguen a ejecutar esas competencias. El profesor de Economía Financiera de la Universidad de Pennsylvania Richard Herring –defensor desde hace años de los testamentos bancarios- ha asegurado a Reuters que “no se sabe si tendrán valor para hacerlo, pero las herramientas están ahí”.

También advierte de que el trabajo de análisis de esos testamentos –que pueden llegar a ocupar más de 4.000 folios- es muy complejo y largo, por lo que los supervisores pueden no dar abasto.

"Pensar en lo impensable"

Los directivos de los bancos destacan también la complejidad de estos documentos que, como han reconocido, les obligan “a pensar sobre lo impensable”.

Un alto ejecutivo de una de las entidades implicadas en la elaboración del testamento ha reconocido al Financial Times que, por primera vez en mucho tiempo, están analizando por qué algunas operaciones se realizan en Londres o Nueva York y si esa distribución de funciones tiene sentido.

Como ha resumido una funcionaria del Fondo Federal de Garantía de Depósitos a ese mismo diario, con la elaboración del plan de liquidación “los bancos están descubriendo cosas sobre ellos mismos que desconocían hasta ahora”.

Por eso, otra de las consecuencias que puede esperarse de estos testamentos es la simplificación de las estructuras de las entidades. Pero con ello, desenredarán la complejidad y la opacidad que han montado en los últimos años y con las que, en muchos casos, buscaban eludir el pago de impuestos. Así, algunos analistas adelantan que esta nueva transparencia tendrá impacto en los beneficios bancarios.