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Las dudas sobre la economía española castigan a la Bolsa, que pierde un 14% esta semana

       
  • El Ibex 35 ha perdido un 24% en lo que va de año
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  • Los analistas apuntan dudas sobre la reconducción del déficit español

Por
Reuters

Las dudas sobre la economía española están detrás de las fuertes caídas registradas esta semana en la Bolsa de Madrid, según indican los analistas.

Con la bajada del 3,28% de este viernes termina una de las peores semanas del mercado bursátil español, en concreto, ha sido la segunda con mayores pérdidas desde octubre de 2008, cuando los mercados bursátiles estaban inmersos en la resaca de la quiebra de Lehmann Brothers.

Así, desde el pasado lunes, el Ibex 35 ha cedido un 13,78%, y en lo que va de año acumula ya un retroceso del 24,24%.

Se está viviendo "un ataque de pánico, una sobrerreacción de los mercados similar a la de 2007 y 2008", según David Cano, director general de Afinet Global EAFI.

Pero detrás de esa "exuberancia irracional" se encuentra, en opinión de Cano, una nueva duda: "en 2008, lo que no se sabía es qué iba a pasar con el sistema financiero internacional; ahora, la duda es qué va a pasar con la deuda de los gobiernos".

En general, según explican algunos operadores en el mercado, los  inversores que en los últimos años habían apostado fuerte por valores  europeos, ahora han empezado a retirarse y se refugian de nuevo  en Estados Unidos.

Dudas sobre España

Y, en el caso de España, cuyos mercados bursátiles están entre los más castigados de las últimas semanas, este analista apunta como causa las dudas de los inversores internacionales sobre "la reconducción del déficit público" de nuestro país.

"Para convencerles no bastan las palabras, hacen falta hechos y eso es lo que no se está produciendo", reconoce David Cano, quien añade que "no es cuestión de adoptar nuevas medidas , sino de garantizar la eficacia de las que ya se han anunciado".

El analista y director del Instituto de Estudios Económicos, Juan Iranzo, coincide en ese diagnóstico y va más allá al señalar que "se ha perdido la confianza en la economía española y los inversores están abandonando España".

"El capital, en general, es miedoso y si no ve seguridad, se va", advierte Iranzo. En nuestro país, según este experto, "es necesario un recorte de gasto de 50.000 millones de euros, como se anunció, y no de 16 millones, que es lo que se recortó el pasado viernes", cuando el Gobierno aprobó su nuevo plan de ahorro en la empresa pública.

"La economía española ha perdido su potencial de crecimiento", sentencia Iranzo, "no va a poder crecer por encima del 2% y, así,  ni crecerá el empleo ni la productividad", añade.

Europa también cae

El mercado español suma esas particularidades a la preocupación general que se vive en el resto de las bolsas europeas, y que tiene como epicentro Grecia y su crisis de deuda.

Durante toda la semana, han corrido rumores y temores por las plazas bursátiles sobre la suficiencia del plan de rescate con el que los miembros del euro y el Fondo Monetario Internacional van a acudir en ayuda de Atenas.

Los 110.000 millones de euros en tres años que se prestarán al Estado griego a un interés del 5% llegarán a cambio de un plan de austeridad que ha puesto en pie de guerra a la población del país, lo que complica su cumplimiento y, por tanto, su eficacia.

Además, los recortes exigidos a Grecia son, según muchos economistas, demasiado duros e impedirán su recuperación económica, lo que a su vez, comprometerá la devolución de los préstamos que le concederán sus socios.

A eso se han unido los mensajes contradictorios llegados desde algunos  países, principalmente Alemania, que ponían en duda el compromiso con esa  ayuda.

Objetivo: ser creíbles

Desde el jueves, los gobiernos de la Eurozona han empezado a aprobar sus paquetes de préstamos y la cumbre extraordinaria del Eurogrupo, que reúne a   los líderes de los países del euro, se ha adelantado a este viernes para ratificar el conjunto del mecanismo de rescate.

Además se quiere defender la Eurozona de los ataques especulativos de las últimas jornadas, al tiempo que se da un fuerte espaldarazo a una moneda única vapuleada por los mercados financieros en las últimas semanas, donde ha llegado a cambiarse con el dólar en el mínimo del último año y medio (1,25 dólares).

En opinión del analista David Cano, también debería actuar el Banco Central Europeo (BCE). "En el comienzo de la crisis, los Bancos Centrales compraron bonos a los bancos" para ayudarles a remontar, "y ahora el BCE no parece dispuesto a hacer lo mismo con la deuda de los Estados. Eso no ha gustado a los mercados".

En ese contexto, los bancos europeos tienen mucho que perder. Ellos poseen la mayoría de los bonos de deuda griega, que asciende a más de 185.000 millones de euros, por lo que una suspensión de pagos abriría un boquete en sus propios balances. Por esa razón, el sector bancario ha sido el que ha registrado esta semana una mayor pérdida de valor en las bolsas.

Las entidades financieras adquirieron grandes cantidades de deuda griega porque con ella, ganan más que con la alemana y sus bonos son aceptados por el BCE como un colateral de igual calidad que los germanos. Pero ahora, el organismo dirigido por Jean Claude Trichet descarta comprar esas obligaciones de deuda helena.

Gracias a los créditos que va a recibir de la Zona euro, Atenas podrá hacer frente al pago de su deuda durante más de un año, siempre que cumpla las exigencias que le han marcado sus socios y el FMI. Después, al finarlizar esos préstamos, Grecia debería haber realizado un fuerte ajuste de sus cuentas, suficiente para que los mercados estuvieran dispuestos a prestarle a intereses más razonables (ahora, su deuda soporta rentabilidades del 12%).

Pero, a la espera de comprobar si esas previsiones se cumplen, en este año y medio, los otros miembros del euro con elevados déficits públicos -caso de España y Portugal- deberían reconducir sus cuentas para eliminar incertidumbres y blindarse ante las tentaciones de los mercados.

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