Paraguay - Francia, la mejor defensa reta al mejor ataque del Mundial 2026
- La selección más goleadora se cruza en octavos con la que más cómoda se encuentra guardando su área
- Paraguay - Francia, en directo en La 1, Teledeporte Play, La 2 Cat, RNE y RTVE.es, a las 23:00 horas
La apabullante delantera de Francia se enfrenta este sábado con la rocosa defensa de Paraguay en los octavos de final del Mundial 2026, un duelo de estilos entre dos selecciones que llegan pletóricas tras las primeras eliminatorias. Los franceses, como el equipo más goleador, gracias a su fabulosa nómina de atacantes y, en especial, al fenomenal estado de forma de Kylian Mbappé y de Michael Olise. Los paraguayos, plenos de moral tras dejar atrás nada menos que a Alemania, con un depurado ejercicio de resistencia en su área que intentarán repetir ante el once del gallo (RTVE, a las 23:00 horas).
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La vocación defensiva forma parte de la cultura futbolística de Paraguay. ¿Quién no recuerda a la albirroja de hace dos décadas, comandada por el portero José Luis Chilavert y dos centrales expeditivos, Celso Ayala y Carlos Gamarra? O a la correosa selección de Sudáfrica 2010, la de Óscar Cardozo y Justo Villar bajo palos, que tanto hizo sudar en cuartos de final a España. El conjunto actual, entrenado por el argentino Gustavo Alfaro, hace honor a esa tradición: es un equipo ordenado y pegajoso, que siembra el campo de trampas y guarda ferozmente su área. En lo que va de torneo, Paraguay es la selección que más pérdidas ha provocado a sus rivales, hasta 209 -como referencia, Francia es la décimoquinta en este aspecto, con 174-. Y también la primera en presiones defensivas, con 1.421, casi dos centenares más que la segunda, Cabo Verde.
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En ese trabajo defensivo es esencial la labor de los tres mediocentros, Matías Galarza, Andrés Cubas y Damián Bobadilla, que repiten esfuerzos para blindar la zona de tres cuartos del rival y son especialistas en incomodar a los contrarios cuando intentan generar juego. Galarza, que suele desplegarse por la izquierda, y Cubas, que se coloca por delante de los centrales, son los dos jugadores que más acciones de presión directa -es decir, sobre el jugador que lleva la pelota- han realizado hasta ahora en el mundial, con 48 y 47 respectivamente, según las estadísticas de FIFA. Y el cuarto es otro compañero suyo, el lateral derecho Juan José Cáceres. Si Francia quiere llegar al gol, tendrá que superar esa presión pegajosa a la que se aplican los paraguayos.
Y si lo consiguen, todavía tendrán que derribar el último muro de Paraguay, el portero Orlando Gill. Fue él, en última instancia, el que amargó la otra tarde en Boston a los alemanes, con seis paradas y dos penaltis detenidos en la tanda final. Hasta ese día, la selección de Alemania había superado las cuatro tandas que había afrontado en la historia de los mundiales y sólo había fallado un lanzamiento -Uli Stielike, contra Francia allá por 1982-, pero Gill fue capaz de parar dos, uno a Kai Havertz y otro a Nick Woltemade, y seguro que, subido a su 1,90 de altura, intimidó lo suficiente para que Jonathan Tah mandará el suyo por encima del larguero. En cualquier caso, su desempeño va más allá de ese partido: según la FIFA, es el portero que más paradas ha realizado en el Mundial 2026, con 24.
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Con sólo 26 años, Gill es el más joven de los tres porteros paraguayos y debutó con la albirroja hace menos de un año, en septiembre, contra Perú en la fase de clasificación para la Copa del Mundo. Porque apenas acaba de llegar al profesionalismo: formado en el Club Sportivo San Lorenzo, hace dos años fichó por el San Lorenzo de Almagro, en Argentina, pero antes atravesó considerables dificultades económicas, tal como contó su mujer, Melissa Ávalos, en redes sociales: "Cuando Lauti nació, en el momento más difícil de nuestras vidas, Orlando tuvo que vender todas sus prendas del club donde jugaba, incluso su camiseta de la Sub 20 de la Albirroja, para afrontar los gastos de nuestro hijo, que luchaba por su vida". Ahora, en cambio, está en el mayor escaparate futbolístico posible y se prepara para competir contra algunas de las principales estrellas del planeta.
Es difícil exagerar la potencia de fuego que Orlando Gill tendrá enfrente cuando salte al campo en Filadelfia: Kylian Mbappé, el segundo máximo goleador del mundial tras Leo Messi, con seis goles; Michael Olise, el máximo asistente con cinco pases de gol; Ousmane Dembélé, el actual Balón de Oro y doble campeón de la Champions con el PSG; sus compañeros en París Bradley Barcola y Désiré Doué... No es de extrañar que Francia sea la selección que más remata entre los tres palos, con 34 tiros a puerta en cuatro partidos, y la que más goles ha anotado, con 13.
Los franceses han marcado al menos tres goles en esos cuatro primeros partidos y, si marcan otros tres contra Paraguay, igualarán una marca histórica que sólo habían conseguido Alemania en 1954 y Brasil en 1970 -la mítica Brasil de Pelé, Tostão, Gérson, Rivellino y Jairzinho-. Olise también tiene a mano igualar a Pelé como máximo asistente en una única Copa del Mundo: con una asistencia más, habrá dado los mismos goles que O Rei en México 1970, seis. Y si los delanteros de Francia son buenos por separado, en este torneo están además bien avenidos, algo que no siempre ocurre entre estrellas de este nivel. Así, según la empresa de estadísticas deportivas Opta, Dembélé y Mbappé han participado conjuntamente en seis goles de Francia, con Dembélé asistiendo en cuatro de los goles de Mbappé y este asistiendo en dos de los de Dembélé, lo que les convierte en la mejor dupla de los mundiales desde hace cuatro décadas.
Transcurrido ya casi la mitad del torneo, Francia se perfila como la principal favorita al triunfo en la Copa del Mundo: según las predicciones de Opta, tiene casi un 30% de posibilidades de alzar el trofeo, el doble que Argentina, que supera ligeramente el 14%, y que España, que se queda en el 13%. Solo con llegar al último partido, les bleus igualarían la marca que consiguió la República Federal de Alemania entre 1982 y 1990 o Brasil entre 1994 y 2002, al enlazar tres finales consecutivas. Aquel equipo alemán solo ganó un título (Italia 1990), mientras que los brasileños se hicieron con dos (Estados Unidos 1994 y Corea y Japón 2002), por lo que el reto para los franceses es igualar a estos con un segundo triunfo, después del conseguido en Rusia 2018.
Sería la culminación de un largo ciclo en el que Francia, tras una profunda crisis futbolística que pagó con la ausencia de los torneos de 1990 y 1994, se confirmaría como la principal potencia en los mundiales de las últimas tres décadas. En este período ha jugado cuatro finales de siete posibles (1998, 2006, 2018 y 2022) y ha ganado dos de ellas, como local en Francia 1998 y la ya citada de Rusia 2018. Es verdad que en 2002 y en 2010 se fueron en la fase de grupos, pero, desde aquel torneo en casa en el que los franceses se bordaron la primera estrella, han superado el 84% de las eliminatorias: sólo han perdido los cuartos de final de Brasil 2014 (0-1 contra Alemania) y las finales de 2006 y 2022, contra Italia y Argentina, respectivamente.
Por si la cuesta no les parece suficientemente empinada a los paraguayos, los precedentes históricos que les podrían favorecer son historia antigua. Por ejemplo, la última vez que Francia cayó en octavos de final fue en 1934, cuando perdió 3-2 ante Austria tras una prórroga, y desde entonces han superado las siete eliminatorias de esta ronda que han afrontado. Y, si se excluyen las tandas de penaltis, los franceses no pierden contra una selección sudamericana en un mundial desde 1978, cuando cayeron por 1-2 contra Argentina en la fase de grupos. Quizás el último asidero paraguayo sea que, en general, las selecciones americanas parecen con algo más de chispa en este Mundial 2026 que las europeas, tal como comenta Pedro San Miguel, narrador del torneo en TVE.
En lo que va de mundial, ha habido 15 enfrentamientos entre selecciones de la UEFA y de las dos confederaciones que se reparten América, CONMEBOL y CONCACAF, que se han saldado con nueve victorias americanas por apenas cuatro europeas y dos empates. Además, las dos eliminatorias que han cruzado a europeos contra americanos han caído de aquel lado del Atlántico: Estados Unidos se deshizo con suficiencia de Bosnia y Herzegovina, al tiempo que Paraguay daba la campanada eliminando a Alemania. Francia parece destinada a restaurar el honor europeo, pero es seguro que Paraguay defenderá hasta la extenuación el orgullo futbolístico americano.