Canadá - Bosnia, el Mundial 2026 se adentra en el territorio del 'soccer'
- Tras el debut de México en el partido inaugural, se estrenan las otras dos selecciones anfitrionas, Canadá y EE.UU.
- Canadá - Bosnia, en directo en La 1, Teledeporte Play, La 2 Cat, RNE y RTVE.es, a las 21:00 horas
El Mundial 2026 se adentra este viernes en el territorio del soccer: tras el estreno de México en el partido inaugural, con una cómoda victoria sobre Sudáfrica, debutan los otros dos anfitriones, dos países en los que el fútbol no se llama fútbol. Estados Unidos arranca contra Paraguay, en uno de los grupos más igualados de la primera fase, mientras que Canadá se enfrenta a Bosnia en un duelo con escasa tradición mundialista -es el primer enfrentamiento entre ambos-, pero que promete intensidad y emoción (RTVE, a las 21:00 horas).
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Los aficionados europeos y latinoamericanos suelen despreciar el término soccer: ¿cómo se puede jugar bien un deporte al que ni siquiera nombras correctamente? Pero lo cierto es que no se trata de un americanismo, sino que su origen es inglés, tal como explica la Enciclopedia Británica: cuando el rugby y el fútbol se escindieron en dos deportes distintos, en 1863, los partidarios de jugar sin utilizar las manos se organizaron en la Football Association -lo que hoy es la federación inglesa-, y los estudiantes de Oxford los llamaban, en jerga, rugger y assocer. Este último término, acortado como soccer o socker, fue el que se hizo popular en el campus y en otros países anglosajones.
Sin embargo, mientras en Reino Unido apenas tuvo vigencia, en otros lugares se consolidó, en buena parte porque había otros deportes mucho más populares que se habían apropiado del término fútbol, como el fútbol americano en Estados Unidos y Canadá o el fútbol australiano en Australia. Soccer también se usa en zonas de Sudáfrica o Irlanda, en este caso para distinguirlo del fútbol gaélico. El football, sin embargo, es el deporte más popular del planeta y ni siquiera esos países escapan a su poder globalizador: en todos ellos cada vez se sigue y se practica cada vez más el fútbol, sin apellidos, y todos ellos -salvo Irlanda-, están en el Mundial 2026 con ánimo de demostrar que saben jugar tan bien como cualquiera.
En este sentido, los más obligados a reivindicarse son los anfitriones anglosajones, que deben aspirar, como poco, a superar la fase de grupos. Ambos han caído en grupos relativamente igualados, sin grandes potencias que puedan dominar con claridad. Así, las probabilidades de clasificarse en el grupo D, según Opta, van del 77,1% de Estados Unidos al 53,5% de Australia, con Turquía algo por encima de los estadounidenses y Paraguay por debajo del 65%.
En el grupo B, Suiza y Canadá son las selecciones mejor posicionadas, con una probabilidad de clasificarse del 80,5% y el 91,5%, respectivamente, mientras que Qatar parece la víctima propicia, con apenas un 34,4% de posibilidades de pasar a la fase eliminatoria. Pero en un mundial como este, en el que se clasifican ocho terceros, caer en un grupo tan igualado puede incluso penalizar, porque los empates son más probables y las diferencias de goles, claves para el desempate, suelen ser pequeñas. Con cuatro puntos y diferencia de goles positiva podría bastar, pero la igualdad abona la incertidumbre... y las sorpresas.
Ni Canadá ni Bosnia han conseguido pisar las eliminatorias de un mundial de fútbol, entre otras cosas porque apenas han participado. Para Bosnia y Herzegovina será la segunda participación, tras la de Brasil 2014, en la que perdieron con Argentina y Nigeria, pero se despidieron, ya eliminados, con su primera victoria mundialista, frente a Irán. De aquel estreno sólo perviven dos jugadores, Sead Kolasinac y Edin Džeko, autor de uno de los tres goles que los bosnios le endosaron a los iraníes aquella tarde de junio en Salvador de Bahía.
Canadá no tiene un recuerdo parecido al que agarrarse, porque sus dos anteriores participaciones, en México 1986 y Qatar 2022 se saldaron con pleno de derrotas, seis partidos en total. Hace cuatro años, al menos, lograron marcar dos goles -de México se volvieron de vacío- y ganar experiencia para esta edición, en la que puntuar ya sería un hito histórico, aunque la condición de anfitrión les obliga a más. Tiene mimbres para ello: hace un par de años, en su primera participación como invitada en la Copa América, consiguió alcanzar las semifinales y solo Argentina, la selección campeona, fue capaz de vencerlos.
Buena parte de sus opciones pasan por el olfato que muestre Jonathan David, el máximo goleador en la historia de la selección canadiense. El delantero del Juventus fue incapaz de marcar en el último mundial, pese a que jugó los tres partidos, pero fue decisivo en la Copa América 2024, con un gol contra Perú que a la postre permitió que Canadá pasará a la fase de eliminatorias.
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Este año, en su primera temporada en la Juve, ha marcado ocho goles y ha repartido cinco asistencias entre la Serie A y la Champìons League, según Transfermarkt, cifras discretas si se considera que en las anteriores tres temporadas había marcado al menos 25 goles entre todas las competiciones en las filas del Lille. Pero su puntería se antoja esencial si Canadá, un equipo físico, intenso y agresivo, que suele tener dificultades para concretar sus ocasiones, quiere avanzar en la competición, ya que David ha participado directamente en más de un tercio de los goles de Canadá en sus dos últimos grandes torneos, con cuatro goles y una asistencia entre la Copa América 2024 y la Copa Oro de la CONCACAF 2025.
Seguro que no se lo pondrá fácil Bosnia, una selección especialista en bajar las pulsaciones de los partidos y en defender con fiereza su área. Así consiguió eliminar a Gales en las semifinales de la repesca para clasificarse al Mundial 2026, con un 1-1 a domicilio que hizo bueno en los penaltis. Y así se deshizo después en casa de Italia, nada menos: otro 1-1 tras ir perdiendo buena parte del partido -Džeko empató en Cardiff a falta de cinco minutos y Haris Tabaković igualó a Italia cuando restaban diez minutos- para acabar ganando en la tanda y defenestrando a una selección cuatro veces campeona del mundo, aunque ahora sume tres ediciones ausente.
La proeza de superar a dos rivales teóricamente superiores refleja la capacidad de resistencia de un equipo que es el que menos tiempo dedica a construir el juego de todas las selecciones europeas que han llegado al mundial, pero que aprovecha como nadie las transiciones al contraataque y el balón parado. Con defensa de cuatro o de cinco si es necesario, y siempre surtiendo de balones al incombustible Edin Džeko, el factor diferencial bosnio.
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Porque Bosnia y Herzegovina también pondrá sobre el campo a su máximo goleador histórico, con 73 goles en casi 150 partidos, desde que debutara hace cerca de dos décadas, allá por 2007. Un prodigio de longevidad que apura su carrera en las filas del Schalke 04, en la segunda división de Alemania, pero que continúa plenamente vigente, como demuestra que fuera el máximo anotador de su selección en la fase de clasificación para el Mundial 2026, al conseguir seis goles, un tercio de todos los que marcó el equipo, en nueve partidos.
Džeko será uno de los ocho jugadores que disputarán el Mundial 2026 con 40 años cumplidos, porque lo que antes era una relativa anomalía, ahora empieza ser más frecuente a medida que las mejoras en preparación física, nutrición y cuidados médicos alargan cada vez más las carreras de los futbolistas. Es verdad que, salvo que al portero escocés Craig Gordon le dé por tirar un penalti o algo parecido, ninguno de ellos podrá superar al mítico Roger Milla, autor de un tanto para Camerún en el Mundial 1994 con 42 años y 39 días, el goleador más veterano en la historia de los mundiales de fútbol y el único que ha anotado con más de 40 años. Pero con Cristiano Ronaldo, Modrić y Džeko sobre el verde, es casi seguro que habrá un nuevo cuarentón en esa lista.