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Baloncesto | Copa del Rey 2021

La Copa del Rey en los tiempos del coronavirus

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El público de cartón ha sustituido a los aficionados en algunas canchas de la ACB.
El público de cartón ha sustituido a los aficionados en algunas canchas de la ACB. EFE EFE

El baloncesto español afronta su cita más mediática y representativa del año en plena tercera ola de la pandemia de COVID-19. La Copa del Rey, torneo estrella por excelencia de la ACBtratará de sortear todos los problemas que su deporte está sufriendo esta temporada a causa del coronavirus y alcanzar el brillo que acostumbra cada mes de febrero.

Hace un año, la Copa del Rey 2020 se celebró en plena prepandemia. El Real Madrid se coronó en Málaga poco antes de la avalancha de cancelaciones de grandes competiciones deportivas. El mundo ha cambiado por completo desde entonces y ahora el equipo blanco defenderá corona en un buen momento deportivo pero afectado por los efectos colaterales del coronavirus.

Uno de sus jugadores más destacados, Nico Laprovittola, estuvo apartado del equipo hasta el pasado fin de semana tras dar positivo en la enfermedad, al igual que el propio presidente de la entidad, Florentino Pérez. Mientras, el Valencia Basket, rival del Madrid en cuartos, no podrá contar con uno de sus hombres fuertes, Fernando San Emeterio, también contagiado.

Las bajas por coronavirus en jugadores de equipos ACB ha sido constante durante toda la campaña, lo que ha provocado un baile de cancelaciones y modificaciones del calendario en el que los más afectados han sido el Estudiantes y el Monbus Obradoiro, que tienen todavía cuatro partidos aplazados por disputar.

¿Cómo será el protocolo COVID en la Copa?

Tras el éxito de la burbuja de Valencia que puso desenlace a la truncada temporada pasada, la ACB afronta la Copa de nuevo con un riguroso protocolo que deberán cumplir los ocho equipos participantes, además de asistentes de los clubes, medios de comunicación y todo aquel que pise el Wizink Center del 11 al 14 de febrero.

Un miembro de la organización desinfecta un aro en la burbuja de Valencia.

Un miembro de la organización desinfecta un aro en la burbuja de Valencia. EFE mb

Los equipos realizarán test PCR a sus jugadores antes y durante el torneo para minimizar al máximo los riesgos de contagio. En el caso de que se detecten uno o dos casos en una plantilla, los positivos serán apartados del torneo y su equipo podrá jugar con normalidad.

Sin embargo, si los casos son tres o más, se considerará que el equipo afectado tiene un brote y será automáticamente apartado de la Copa. Si esto sucediese antes del inicio de la competición, el club afectado será sustituido por el siguiente clasificado (con fecha de 10 de enero). En este caso, UCAM Murcia, BAXI Manresa y MoraBanc Andorra esperan en las tres primeras posiciones de la recámara. Si el brote apareciera en plena competición, el equipo quedará directamente eliminado y tendría que aislarse durante diez días.

Por descontado, la Copa se jugará a puerta cerrada y se verá privada de uno de sus máximos atractivos, el gran ambiente que aportan las ocho aficiones de los clubes participantes, concentradas en una única ciudad. Será, también en este sentido, una Copa muy diferente.

¿Cómo está afectando el COVID-19 a la ecomonía de los clubes?

Precisamente la ausencia de público es uno de los efectos más claros que la pandemía está dejando en las arcas de los clubes de baloncesto, que luchan por equilibrar unas cuentas afectadas por la falta de ingresos en taquilla.

El Joventut, por ejemplo, ha comenzado la semana de la Copa con una proposición de aumento de capital social a sus accionistas para "esclarecer la incertidumbre de liquidez" provocada por la pandemia y "fortalecer" su estructura financiera. La ampliación de capital además servirá para aportar fondos para que el club "pueda alcanzar los retos previstos para la presente temporada y en su plan estratégico", según aseguraba el club verdinegro en un comunicado.

Esta propuesta llega dos años después de que el club ya realizara una ampliación de capital que evitó la disolución del propio equipo badalonés.

El club acabó el ejercicio 2019-2020 con unas pérdidas de 822.000 euros, según las cuentas presentadas el pasado 14 de diciembre en su junta de accionistas. El club lleva dos temporadas sin patrocinador debido a que las ofertas que ha recibido no satisfacen sus pretensiones económicas. Morales explicó que en la última junta de accionista que en caso de haber tenido patrocinador el club "hubiera acabado equilibrando el presupuesto" de la anterior temporada.

Por su parte, la propia ACB espera lidiar con éxito esta extraña temporada después de cerrar la 2019-20 con resultados positivos. En la actual campaña, la patronal ha intentado por todos los medios que el regreso de los aficionados a las canchas se produjese cuanto antes, pero los números de la pandemia han cercenado esa opción.

Entretanto, la ACB y el CSD se mantienen en contacto para negociar los efectos negativos que está teniendo la pandemia en la economía de los clubes por la falta de ingresos en taquilla, que están estimados en unos 33 millones de euros entre todos los clubes.

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