Muchos se arriesgaron para grabar con sus móviles estas movilizaciones históricas contra el régimen de los ayatolás en Irán, que reaccionó con un apagón de sus comunicaciones cuando más aumentó la represión.
Solo se produjeron algunas llamadas telefónicas breves como esta, entre una hija en el extranjero y una madre en Irán que, dice no puede hablar porque la están escuchando y tiene miedo: "Mi vida, los teléfonos están controlados, no podemos hablar".
Arezoo vive en Madrid, también ha recibido una única llamada de su madre, que se cortó a los tres minutos. "Es la primera vez en mi vida después de 44 años que no sé prácticamente nada en una semana entera de mi madre. Y obviamente el resto de mi familia está ahí, pienso en mis primos, pienso en mis amigos y no sé quién está vivo y quién está muerto".
Es el apagón más severo en la historia de Irán: la conectividad cayó prácticamente a cero entre el 8 y el 9 de enero. "Lo último que tenemos es información de que están transitando las calles con fusiles de asalto y con rifles, intentando que no salga nadie de sus domicilios. Es decir, que hay un doble apagón: el apagón digital y el apagón del toque de queda en varias ciudades actualmente".
Amnistía Internacional califica la censura digital como otra violación de derechos humanos. Solo unos pocos, los que consiguen conectarse a los satélites de Starlink, pueden mostrar algo de lo que pasa en Irán.
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