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Bruselas retrasa la cumbre sobre el rescate de Grecia por las presiones de Alemania

  • El motivo es que no hay un acuerdo cerrado sobre la participación bancaria

  • Desde la UE se asegura que la reunión se hará, pero más adelante

  • Fitch rebaja la nota aún más de Grecia por no tener listo este nuevo plan

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La cumbre extraordinaria de jefes de Estado y de Gobierno de los países de la zona euro se retrasa. Las reticencias de Alemania no han permitido que fructifique lo que ya se daba por hecho: una reunión el viernes por la tarde para cerrar el segundo rescate a Grecia y tratar de frenar así el recrudecimiento de la crisis de la deuda.

El quid de la cuestión es que Alemania desea contar antes de la reunión con un acuerdo concreto. Como este no se ha conseguido, la reunión ya no será el viernes. "La cumbre se va a hacer, solo que ese día estaría ya excluido", han comentado a Efe fuentes europeas, que explicaron que hace falta tiempo para negociar unas conclusiones. "La cumbre se retrasa, con fecha no muy lejana pero todavía por confirmar", según han asegurado a Europa Press fuentes diplomáticas.

Berlín argumenta que es complicado cerrar un plan para Grecia cuando solo han pasado dos días desde la última reunión de ministros de Finanzas de la zona euro, en la que se constató que persisten las diferencias sobre la respuesta.

"Hay que asegurarse de que, si hay una reunión, haya algo específico sobre la mesa que los jefes de estado y de Gobierno puedan decidir", han resumido fuentes germanas, en plena sintonía con Holanda, desde donde se subraya que "si se organiza una cumbre debe finalizar con un buen resultado".

Críticas de los países periféricos

Los países más acosados por las presiones de los mercados, en cambio, esperan la colaboración de sus socios europeos para adoptar sin más dilación las decisiones necesarias que acaben con las dudas que amenazan las primas de riesgo y los mercados de valores.

Algunos han criticado ya abiertamente a la Unión Europea. Es el caso de Grecia, que ha censurado la lentitud de la Unión Europea y su falta de decisión, tras recordar que las tensiones no sólo afectan a Atenas, sino a toda Europa. Este miércoles, la agencia de calificación de riesgos Fitch ha hundido aún más la nota de su deuda soberana.

El primer ministro irlandés, Enda Kenny, que este martes ha visto cómo su deuda ha sido degradada por Moody's al nivel de 'bono basura', también ha descalificado la lentitud de Bruselas en la toma de decisiones para atajar la crisis de deuda, pero ha reconocido ante su parlamento que "no tiene sentido convocar una reunión que no produzca una solución global a algo que no va a desaparecer a menos que se afronte".

El principal escollo para aprobar el segundo rescate de Grecia consiste en definir la participación de los bancos, una exigencia de Alemania, Países Bajos, Finlandia y Austria para que la ayuda sea aceptada por los electorados. Estos países reclaman una contribución sustancial del sector privado aunque las agencias de rating lo interpreten como un impago.

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