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El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, intenta cerrar la crisis política abierta la semana pasada con el cese del ministro de Defensa, Mijailo Fédorov, una crisis que ha desembocado en protestas ciudadanas multitudinarias. Zelenski ha cesado al comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Oleksandr Sirskii, al que se acusaba de no tener en cuenta las bajas en el frente, y le ha sustituido por un general más joven, Mijailo Drapati.

Foto: EFE/EPA/SERGEY DOLZHENKO

Con todas las miradas puestas en la final del Mundial, el seleccionador ruso, Valery Karpin, que jugó en la liga española en equipos como la Real Sociedad o el Celta de Vigo, se confiesa frustrado porque Rusia sigue vetada en el fútbol por la guerra de Ucrania aunque en otras competiciones deportivas, la situación ha empezado a cambiar.

Karpin sospecha que el fútbol será de las últimas disciplinas deportivas que levanten el veto a Rusia y denuncia lo que considera doble rasero.

Foto: Sergey Pivovarov/Dpa

Desde que Rusia dio luz verde a la invasión de Ucrania, su ejército ha reclutado de manera desproporcionada a más hombres jóvenes procedentes de comunidades indígenas de las repúblicas más alejadas de Moscú o San Petersburgo. Entre las regiones con mayor número de bajas en el frente ucraniano se encuentran Buryatia, Yakutia, Tuvá o Daguestán. Hablamos de comunidades que no son muy numerosas, por lo que un índice alto de bajas puede dejarlas al borde de la extinción. Por ello en los últimos años han surgido algunas organizaciones como 'Free Yakutia' o 'Free Buryatia' que, a falta de estadísticas oficiales, están intentando documentar el número de bajas de sus paisanos y disuadir a sus jóvenes de alistarse. Aunque casi todos ellos consideran que esta guerra no es la suya, muchos se han presentado voluntarios para huir de la pobreza