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Román Karmén, un camarógrafo soviético en el epicentro de la guerra civil española

  • El célebre realizador estuvo ocho meses recorriendo la España republicana
  • Sus imágenes se consideran uno de los más valiosos testimonios visuales del conflicto
Román Karmén, un camarógrafo soviético en el epicentro de la guerra civil española
LARA PRIETO (CORRESPONSAL DE RTVE EN MOSCÚ)

Con poco más de 30 años, Román Karmén tenía claro dónde debía estar un reportero gráfico en 1936: en España. Allí acababa de estallar una guerra entre el gobierno republicano y el bando de los sublevados de Franco. Incluso le escribió una carta a Stalin, que él mismo registró en el Kremlin, para explicarle que quería ir. "El mundo debe saber lo que está pasando en España a través de los ojos de un camarógrafo soviético", le decía en esa misiva.

Le hicieron esperar, pero finalmente le llegó el aviso de la productora oficial de documentales de actualidad en la que trabajaba: Román Karmén y otro famoso camarógrafo, Borís Makaséi, son enviados a España.

En el epicentro de la violencia

En esa época la información era muy escasa y Karmén apenas entendía lo que se iba a encontrar allí: una guerra fratricida sin cuartel que ellos cubrieron desde el lado republicano.

Su nieto Maxím, que también ha trabajado como reportero gráfico, cuenta que si algo caracterizaba a Karmén era su deseo de estar siempre en el mismo epicentro de la acción. "Él contaba que se abrían paso por callejuelas, todo explotaba a su alrededor y no tenían ni cascos ni chalecos antibalas. Solo la cámara. Nada más", explica Maxím.

Las imágenes dan buena cuenta del riesgo que corría. Dice Maxím que no llevaba teleobjetivo, así que tenía que acercarse a los soldados que estaban disparando para grabarlos. Pero Karmén iba a más allá, llegando a colocarse por encima de la trinchera para obtener planos más generales. Eso le convertía en un blanco absoluto desde el otro lado.

Román Karmén estuvo ocho meses recorriendo España con una cámara de mano estadounidense, la Bell & Howell Aimo, considerada entonces la mejor para noticiarios. Con ella grabó algunas de las batallas más emblemáticas de la guerra civil española como el asedio republicano al Alcázar de Toledo o la defensa de Madrid. Se dice que fue el último camarógrafo extranjero en abandonar la capital.

Román Karmén rodeado de milicianos en España Archivo de Maxím Karmén

“Creo que es cierto", dice Maxím. "Karmen no se hubiera ido ni por su propia voluntad ni aunque fuera una orden si hubiera sentido que en ese momento estaba ocurriendo algo que no se podía perder. Sí que le habían ofrecido salir de Madrid mucho antes, pero él dijo que no”.

El salto a la fama

La Guerra Civil Española se considera el primer conflicto bélico del mundo cubierto de manera masiva por corresponsales, fotoperiodistas y camarógrafos extranjeros.

“Para Karmén fue el primer contacto con la prensa internacional. Creo que fue una experiencia enorme, porque por primera vez pudo trabajar (y él mismo lo decía) en un entorno donde no estaba solo, ni encerrado en un círculo limitado de colegas soviéticos. Era una comunidad internacional, y él les tenía mucho cariño a todos” asegura Maxím.

En España se hizo muy amigo de otras grandes figuras que cubrieron nuestra guerra, como el célebre realizador neerlandés Joris Ivens o el mítico escritor, periodista y aventurero estadounidense Ernest Hemingway con el que siempre siguió en contacto epistolar.

Hemingway le escribió después y le dijo que en Estados Unidos se hacían documentales con el material que Karmén había filmado, recuerda Maxím.

Román Karmén y Ernest Hemingway Archivo de Maxím Karmén

No solo en Estados Unidos. Con las imágenes de Karmén se hicieron varios documentales. El más destacado se titula “Испания” (“España”) de la realizadora soviética Esfir Shub. También se usaron las imágenes de Karmen en la película documental “España 1936” del director francés Jean Paul Le Chanois en la que Luis Buñuel trabajó como productor y guionista.

Además, todas las imágenes de Karmén y Makaséi se utilizaron para la elaboración de una serie de 20 noticiarios que se llamaron "Sobre los acontecimientos en España". En la URSS generaron un enorme interés y la gente abarrotó los cines para verlos. También se difundieron en España gracias a que los camarógrafos soviéticos entregaban un positivo del metraje al departamento de Agitación y Propaganda del Ministerio de Educación. Lo doblaban, le ponían una música y a veces esa misma noche lo ponían en los cines con gran éxito de público. A cambio, a Karmén y a Makaséi les permitieron usar gratuitamente un laboratorio nacionalizado en Madrid (hasta entonces tenían que enviar las películas a París para hacer el revelado, lo que era lento y caro).

Durante su estancia en España, Karmén documentó numerosos crímenes de guerra cometidos por las tropas franquistas, que contaban con el apoyo de la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini. A la República la ayudó la URSS. Ambos bandos entendieron la importancia de la imagen, que usaron con fines propagandísticos para lograr sus objetivos.

El material recopilado por Román Karmen está reconocido a nivel internacional como uno de los más valiosos testimonios visuales de nuestra guerra civil.

"España le dio un enorme impulso a su carrera", sostiene su nieto Maxím. "Después de eso se volvió extremadamente conocido como cineasta".

Un sello de Correos de la Federación Rusa de 2026 dedicado a Román Karmén Alexander Zhukovsky

Para él, la guerra civil española fue solo un comienzo, pero le permitió regresar a la Unión Soviética convertido en leyenda. Su fama no paró de crecer. Fue el reportero estrella en la Gran Guerra Patria, el nombre que dan en Rusia a la participación soviética en la II Guerra Mundial.

Juicio al criminal de guerra nazi Hermann Göring Archivo de Maxím Karmén

Cubrió la rendición del mariscal de campo nazi Friedrich Paulus en Stalingrado, entró en Berlín con las tropas soviéticas y grabó los juicios de Nuremberg, incluido el proceso contra Hermann Göring, mano derecha de Hitler. Karmén conoció a Mao Zedong y otros líderes chinos y grabó entrevistas con el vietnamita Ho Chi Minh, el cubano Fidel Castro o el presidente chileno Salvador Allende.

Como dice su nieto Maxím, Román Karmén estuvo en todos los frentes y siempre en el meollo de los acontecimientos.