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Donald Trump ha amenazado otra vez a Irán: "Deberían espabilar - les dice - Ya no me voy a hacer el bueno". Las negociaciones siguen estancadas, el precio de la gasolina se dispara, la guerra es cada vez más impopular en EE.UU., y una cosa más planea sobre la decisión de Trump: un plazo de 60 días, escrito en la ley. Él lanzó su guerra el 28 de febrero, sin consultar con los aliados ni con el Congreso. La ley dice que no puede prolongarla más sin la autorización del Parlamento.

Solo podría usar 30 días más para retirar las tropas. Otros presidentes esquivaron la ley. El último que pidió autorización fue Bush, para la guerra de Irak. Obama siguió bombardeando Libia pasado el plazo, con la excusa de que no había tropas sobre el terreno.

Foto:  EFE/EPA/Graeme Sloan / POOL

Buques convertidos en prisiones flotantes. Cerca de 20.000 marinos permanecen atrapados desde hace semanas en el Golfo Pérsico. Al miedo a las bombas se suma una crisis humanitaria a bordo: el agua, la comida y las medicinas empiezan a escasear.

Sufren incluso impago de salarios, según denuncian ante la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte. "Hay mucha ansiedad, mucho miedo, hay marinos que nos llaman llorando, que no duermen o duermen vestidos por si tienen que salir corriendo. Hay de todo. Es terrible".

Desde esta organización han ayudado a repatriar a más de 450 trabajadores. Los armadores no siempre colaboran. Denuncian casos de intimidación, amenazas e incluso marinos confinados por el simple hecho de pedir ayuda. "Hay una minoría de armadores sin escrúpulos que todavía existe. Y creen que pueden llevar su barco de manera feudal".

Desde la Organización Marítima Internacional presionan también para desbloquear la situación. "Que se respete el derecho a la libertad de la navegación, particularmente en los estrechos que son claves para el comercio internacional".

Recuerdan que los barcos mueven más del 80% de las mercancías del mundo. Sus marinos, trabajadores esenciales y muchas veces invisibles, son quienes más caro pagan el precio de la guerra en Irán.

Foto: CENTCOM/EUROPA PRESS — Un marine a bordo del transporte anfibio USS New Orleans durante el bloqueo impuesto a los puertos iraníes

Mientras pinta, Alí oye explosiones y aviones israelíes sobrevolando el cielo en plena tregua. Su taller está en el salón de su casa, en el sur del Líbano, cerca de Nabatiya, una de las zonas mas castigadas. Pero no se ha ido.

"Me dolería someterme a la amenaza de un enemigo salvaje que nos envía proyectiles, aviones y muerte diaria", asegura. Se queda en su casa pintando la guerra, con cuadros en blanco y negro.

"En esta guerra, aunque no ha sido más dura, la tensión sí ha sido más fuerte, no sé por qué. Como con más presión. Creo que no tuvimos tiempo de recuperarnos de la de 2024 y sus consignas han sido más feroces", dice.

La delegación iraní ha abandonado Pakistán. Poco después, Trump anunciaba que sus enviados Steve Witkoff y Jared Kushner no viajarán de momento a Islamabad.

El país mediador no pierde la esperanza. En uno o dos días podría haber nuevas negociaciones directas. Habla de avances en las reuniones que ha mantenido el ministro iraní de Exteriores con el primer ministro y altos mandos militares de Pakistán.

"Irán tiene una oportunidad histórica para un acuerdo que ponga fin a la guerra", decía desde Washington el secretario de Defensa. A la vez, la Casa Blanca refuerza su presencia militar en la zona, con el envío de un tercer portaaviones.

Trump busca con el bloqueo de los puertos iraníes una presión económica que genere divisiones internas en Irán: que el ala más pragmática se enfrente a la más dura, el de la Guardia Revolucionaria, y ceda en el tema nuclear.

El ejército iraní se mantiene desafiante y amenaza con duras represalias si el bloqueo naval de Estados Unidos continúa. Mientras, el presidente iraní pide a la población ahorrar energía y no permitir que el enemigo siembre el descontento.

En Teherán se han reanudado los vuelos internacionales, pero la situación está lejos de normalizarse. La mayoría de barcos sigue sin poder cruzar el estrecho de Ormuz.

Foto: SOHAIL SHAHZAD/EFE — Fuerzas de seguridad paquistaníes en un puesto de control en Islamabad

Estados Unidos e Irán dicen buscar la paz, pero sus acciones contradicen sus palabras y no hay visos de nuevas negociaciones directas en Pakistán.

La delegación iraní ha expuesto sus demandas a los mediadores. También sus reservas. Pero el ministro iraní de Exteriores tiene previsto abandonar hoy mismo Islamabad, hacia Omán y Rusia, sin esperar a que lleguen los negociadores de Estados Unidos.

"Tenemos todo el tiempo del mundo", ha dicho desde Washington el secretario de Defensa, Pete Hegseth, que desmiente ahora que su país tenga prisa por acabar la guerra. De hecho, refuerzan su presencia militar con el envío de un tercer portaaviones a la zona.

Los expertos ven a las partes enrocadas en sus posiciones, con pocas posibilidades de alcanzar un acuerdo. La Guardia Revolucionaria añade hoy nuevas amenazas si Estados Unidos no levanta el bloqueo naval.

Foto: Iranian Foreign Ministry/AP — El ministro de Exteriores de Irán, Abás Araqchí, con el jefe de las Fuerzas de Defensa de Pakistán, Asim Munir