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El magnate Elon Musk ha alcanzado esta semana un patrimonio de un billón de dólares tras la salida a bolsa de SpaceX, convirtiéndose en la persona más rica de la historia de la humanidad. Una cifra que supera el PIB de países como Arabia Saudí o Suiza.

El fundador de Tesla, SpaceX y X —la antigua Twitter— lleva más de una década redefiniendo los límites de lo que puede acumular un solo individuo. Pero su ascenso a este nuevo récord no es solo una historia empresarial: es el resultado de una confluencia inédita entre capital privado, tecnología militar y poder político en la Casa Blanca de Donald Trump.

¿Qué hay detrás de la cifra? ¿Cuánto vale realmente el imperio Musk? ¿Y qué significa para el resto del mundo que una sola persona controle la infraestructura de comunicaciones de más de 150 países?

El presidente de Estados Unidos ha convertido los jardines de la Casa Blanca en el escenario de una pelea de la UFC, uno de los deportes más violentos del mundo gestionado por una empresa privada propiedad de un aliado de Donald Trump. Antes había montado un concesionario de Tesla para promocionar los coches de su amigo Elon Musk y tiró un ala del complejo sin permiso del Congreso para construir un salón de baile.

Un uso privado y con fines comerciales de una residencia pública que molesta a muchos ciudadanos y que preocupa a los grupos que promueven la ética en el gobierno.

Un reportaje de María Carou.

La salida a bolsa de SpaceX, la compañía de Elon Musk especializada en cohetes y satélites, será la mayor de la historia. Las peticiones de acciones multiplican por cuatro la oferta.

Cada título tiene un precio estimado de entre 118 y 140 euros, con lo que recaudará 65.000 millones de euros.

La salida a bolsa de SpaceX convertirá a Musk en el primer billonario, con una fortuna que crece a un ritmo de un millón de dólares por minuto.

FOTO: AP/ERIC GAY

La extrema derecha ha tomado las calles contra los inmigrantes en Reino Unido. Belfast, en Irlanda del Norte, ha vivido dos jornadas de violentos disturbios alimentados desde las redes sociales.

El propio primer ministro, Keir Starmer, ha denunciado la responsabilidad que tiene en todo esto el magnate y dueño de X, Elon Musk.

Desde su cuenta con más de 240 millones de seguidores, Musk repostea mensajes en los que se afirma que Starmer odia a los blancos, o que millones de personas tienen que ser expulsadas del Reino Unido.

Foto: Peter Morrison / AP

Elon Musk es desde 2022 la persona más rica del mundo. Tiene una fortuna de 800.000 millones de dólares que con la salida a bolsa de SpaceX, también la mayor de la historia, podría escalar y situarse en un billón.

Si se cumple el pronóstico, el también dueño de Tesla y de la red social X, se convertirá en el primer trillonario del planeta, pero más allá de las cifras y de los hitos, el gran poder de Musk reside en lo que encarna: paradigma de los tecnoligarcas de Silicon Valley que consideran que el mundo está (o debería estarlo) a su merced.

FOTO: EP/ Paul Hennessy

  • Musk interpuso una demanda contra OpenAI por haberse convertido en una empresa con ánimo de lucro
  • El magnate acusó a la compañía de traicionar su misión fundacional y de enriquecerse a costa de su inversión inicial

La inteligencia artificial de X, Grok, está en el punto de mira por la creación de imágenes sexualizadas sin el consentimiento de quienes aparecen en ellas. Se trata de una práctica conocida como 'deepfake' y también una forma de violencia machista. Eleonora Esposito, investigadora de la Universidad de Navarra, y Encarni Iglesias, presidenta de la Asociación STOP Violencia de Género Digital, explican las consecuencias de este tipo de violencia, los retos para frenarla y cómo actuar si somos víctimas de un 'deepfake'.