X, antes Twitter: la red social generalista que mutó en arena política en sus 20 años de historia
- Elon Musk compró la plataforma en 2022, la rebautizó y la reformó tanto en lo que respecta al algoritmo como al negocio
- Sus cifras de usuarios están en decadencia, pero sigue siendo relevante su capacidad para marcar la agenda
Twitter —ahora oficialmente X, pero aún Twitter en muchas conversaciones cotidianas— se presentó al mundo un día como hoy hace 20 años. Desde entonces, la plataforma de micropublicaciones ha pasado de aspirar a ser un ágora de conversación para los usuarios a servir, más bien, de canal para la difusión de mensajes de instituciones, medios de comunicación, políticos y expertos. Ha sido también una arena ideológica y un negocio, dos elementos presentes en la decisión del multimillonario Elon Musk de comprar la compañía por 44.000 millones de euros hace casi cuatro años. La estrategia del magnate detrás de Space X o Tesla no ha impedido el ocaso: la audiencia de esta red social está en declive y su futuro, el aire.
El nacimiento de Twitter
La nota de TechCrunch que da cuenta de la fiesta de lanzamiento de Twitter en San Francisco, aquel 15 de julio de 2006, describió el invento como una "aplicación de SMS para enviar mensajes en grupo", pero también un sitio web donde poder "publicar y ver" esos mensajes. El editor Michael Arrington tenía que recurrir a la comparación para explicarse. En aquellos tiempos —otro mundo—, la idea de plataforma o red social estaba en pleno nacimiento, con precedentes como Myspace (2003), Facebook (2004) o YouTube (2005), entre otros.
El primer tuit —aún hoy no hay otro nombre para referirse a las publicaciones en X— se había publicado unos meses antes de esa presentación. El desarrollador y fundador de la red social Jack Dorsey, con la cuenta @jack, escribió: "configurando mi twttr".
Ese puñado de bits se vendió años más tarde, en 2021, por 2,9 millones de dólares como token no fungible (NFT, por sus siglas en inglés), que garantiza la autenticidad del objeto virtual, pero no su valor monetario. En la actualidad, se considera que no se vendería por más de unos pocos dólares en una subasta.
Cifras en declive
Cuando Musk puso sus ojos en Twitter, ya era una de las principales redes sociales del ecosistema, pero él aspiraba a más. "Es un acelerador para crear X, la aplicación para todo", auguró a principios de octubre de 2022, cuando tuvieron lugar las negociaciones para la compra y toda la batalla judicial sobre el número real de bots en la plataforma. El magnate quería más información al respecto y acusaba a la cúpula de ocultársela.
Con todo, a finales de ese mismo mes, se cerró el acuerdo por 44.000 millones de dólares. Musk rebautizó la red social y la reformó, tanto en lo que respecta al funcionamiento de su algoritmo como al modelo de negocio, con funcionalidades de pago y suscripciones. En marzo de 2025, la transfirió a xAI, su compañía de inteligencia artificial, por 45.000 millones de dólares, un poco más de lo que desembolsó antes, pero con una deuda de 12.000 millones de dólares. En definitiva, el acuerdo valoraba la plataforma en 33.000 millones, unos 11.000 millones menos de lo que pagó primero.
Pero al margen de las estimaciones del mercado, el principal declive de X sucede en el interior. "Ha dejado de ser una red social de masas para ser un espacio de nichos, periodistas, políticos y algunos creadores de opinión. Ahora, el gran público migra a redes como Instagram, Tiktok o Youtube", apunta el responsable de redes sociales de RTVE Noticias, Juan Carlos Alonso Márquez.
Su análisis se sustenta en las encuestas del Panel de Hogares de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). El porcentaje de usuarios de internet que declaran usar X o Twitter "habitualmente" ha descendido hasta el 16,3%, con datos del cierre del año pasado. En 2015, eran el 21,4% y ya entonces la tendencia era a la baja. Pero en 2020, coincidiendo con la pandemia de coronavirus, su uso repuntó hasta el 20% y hasta casi el 22% al cierre de 2022, exactamente cuando Musk la adquirió. En ese año, se aprecia otro punto de inflexión: comenzó la decadencia hasta el dato actual.
A nivel global, la consultora especializada en consumo digital Manochi reporta que el 28% de los usuarios de internet mayores de 16 años declaran haber usado X al menos una vez el mes anterior. Esta estadística, publicada en abril de 2026, la lideran Facebook, YouTube, Instagram y WhatsApp, por ese orden y con porcentajes entre el 56% y el 54%. La red social de Musk ocupa la octava posición, por detrás de TikTok y Telegram y por delante de la china WeChat o la estadounidense Pinterest. Sin embargo, otro ranking recogido por en el mismo informe relega a X a la undécima fila en usuarios activos mensuales, una métrica en la que YouTube es el rey.
Pero gran influencia política
Pero "su relevancia ya no se mide en audiencia, sino en capacidad de marcar agenda: lo que se discute en X salta a los medios tradicionales aunque hable una minoría", advierte Alonso Márquez, que añade: "Se da esa paradoja de que probablemente es la red social más citada a nivel mediático sin ser de las redes más usadas a nivel mayoritario".
Esa influencia es ineludible en la decisión de Musk de comprar Twitter. Cuando se materializó el acuerdo de compra, tuiteó que "el pájaro" había "sido liberado", unas palabras que se entienden mejor si se tiene en cuenta que el empresario había criticado el algoritmo de la red social por considerarlo partidista e inclinado a la izquierda.
"Para que Twitter merezca la confianza del público, debe ser políticamente neutral, lo que efectivamente significa molestar a la extrema derecha y a la extrema izquierda por igual", posteó Musk en abril de 2022, cuando aún era partidario de Donald Trump y, por lo tanto, antes de que entrara en su Gobierno en 2024 y se rompiera su alianza por la mutua decepción.
De hecho, cuando Musk compró Twitter, Trump no tardó en escribir en Truth, su propia red social, que estaba "muy contento" de que la app del pájaro azul cayera en "manos sensatas". El republicano había sido expulsado de la plataforma por "riesgo de mayor incitación a la violencia" tras el asalto al Capitolio por parte de sus simpatizantes, pero prefirió continuar en su espacio pese a que el nuevo dueño sí le hubiera permitido volver bajo esa idea de mayor libertad y menor moderación del contenido.
Porque, como recuerda el responsable de redes de RTVE Noticias, el giro de Twitter a X no ha sido "solo técnico, sino editorial". Y así se desprende también de la percepción de los usuarios en Estados Unidos. El porcentaje de republicanos que consideran que la plataforma es mayoritariamente beneficiosa para la democracia se triplicó al pasar del 17 % en 2021 al 53 % en 2024, según una encuesta de Pew Research Center. El camino de los demócratas fue el contrario: quienes la consideran un peligro aumentaron en 11 puntos en ese periodo, desde el 28% al 39%.
En España, al mismo tiempo, el posicionamiento ideológico de Musk y la presencia de bots de ultraderecha se han esgrimido para dejar de usar X y apostar por Bluesky, como hicieron Yolanda Díaz y otros miembros de Sumar en el Gobierno para "no seguir fomentando el odio".
"Para algunos analistas, X ya no es solo un canal usado por actores políticos, sino un actor político en sí mismo, dada la implicación directa de su propietario en campañas y el cambio en el algoritmo. Para otros, esto exagera su poder real y X sigue siendo un amplificador, no el origen del cambio político", concluye Alonso Márquez.
De lo que no cabe duda es que aún en 2026 la liza política sigue encontrándose en Twitter... ahora X.