En este capítulo de ‘Esto merece una explicación’ viajamos al Cáucaso para conocer las vidas de los expulsados por las guerras de Abjasia y Osetia del Sur
Georgia es uno de los países de Europa con más desplazados internos, el 8% de su población
Georgia es uno de los países de Europa con más desplazados internos. Hay más de 300.000 personas que viven fuera de sus lugares de origen desde hace décadas por culpa de la guerra de Abjasia de 1992 y 1993 y la de que Georgia libró con Rusia en 2008 por el control de Osetia del Sur. ¿Qué significa para un país que cerca de un 10 por ciento de su población viva desplazada? ¿Qué sienten estas personas que llevan más de 30 años viviendo en un lugar que no sienten como suyo? En este capítulo de 'Esto merece una explicación' atravesamos Georgia para hablar con desplazados internos de Abjasia que siguen viviendo en balnearios abandonados y con los que fueron expulsados de Osetia del Sur y residen en el campamento de Tserovani, cerca de la capital.
Un trabajo de Carlos Manzano, alumno del Máster en Reporterismo Internacional de RTVE y la Universidad de Alcalá (UAH), y Aitor Sánchez.
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La UE no reconoce oficialmente al Gobierno talibán, pero se ha sentado con sus representantes en Bruselas para hablar de deportaciones.
Mientras, en Ormuz, más de mil buques siguen atrapados en una de las rutas marítimas más importantes del mundo, con miles de marineros bloqueados a bordo.
En España, Pedro Sánchez ha comparecido en el Congreso para responder sobre los casos judiciales relacionados con su entorno político y familiar. Afirma que desconocía los delitos imputados y ha negado financiación ilegal en el PSOE.
Y en el espacio, la misión Euclid nos deja una imagen histórica: el corazón de la Vía Láctea con más de 60 millones de estrellas.
Una delegación de los talibanes se ha reunido este martes en Bruselas con representantes de la Comisión Europea (CE) para entablar conversaciones migratorias y explorar vías para deportar a su país a afganos que hayan cometido delitos graves. La CE asegura que se trata de conversaciones "a nivel técnico", pero organizaciones de derechos humanos han criticado estos contactos que señalan que legitiman al régimen talibán, no reconocido oficialmente por la UE.
La situación en Líbano se ha consolidado como uno de los ejes centrales en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, que cerraron la madrugada de este lunes un acuerdo en el complejo de Bürgenstock (Suiza) bajo el Memorando de Entendimiento de Islamabad. Tras una maratónica sesión de 18 horas mediada por Catar y Pakistán, el Comité de Alto Nivel logró fijar una hoja de ruta de 60 días hacia un pacto definitivo de paz. Para abordar este frente crítico y avanzar en la agenda, ambas delegaciones se comprometieron a iniciar "de inmediato" conversaciones técnicas que se mantendrán durante toda la semana en el mismo enclave alpino.(FOTO: EFE)
Las delegaciones se marchan de este encuentro con "muy buenos avances", aseguran. Porque, a pesar del cierre iraní del estrecho de Ormuz, de las amenazas de Donald Trump y de la negativa de Benjamin Netanyahu a retirarse del Líbano, "el trabajo continúa" confirma el primer ministro catarí en esta foto con los representantes estadounidenses.
Han conseguido pactar una primera hoja de ruta: se creará un comité de alto nivel para supervisar políticamente las conversaciones, con grupos de trabajo centrados en la cuestión nuclear y las sanciones, y un grupo de seguimiento. También se establecerá un canal de comunicación para asegurar el paso de buques comerciales por el estrecho de Ormuz.
Pero, sobre todo, la primera prueba real, así la ha llamado Irán, será la formación de una "célula de desescalada". Washington y Teherán buscan así acabar con las operaciones militares en el sur del Líbano, el primer principio del memorando y la línea roja iraní. Aunque como ya avisaba JD Vance al inicio, todavía queda leña por cortar en el Líbano.
El régimen anuncia también el levantamiento del bloqueo, la liberación de algunos activos congelados o la suspensión de exportaciones de petróleo y productos químicos. Ahora es el turno de los equipos técnicos de cada país, que retomarán hoy mismo las reuniones. El tiempo corre: deben alcanzar el acuerdo final en un plazo de 60 días.